C.D. NUMANCIA

Hundimiento en Lugo

El Numancia pierde su primer partido del curso después de desaprovechar una renta de dos goles en el descanso / Caricatura defensiva de un equipo que recibía la puntilla en el añadido

El Numancia pagó muy caro sus errores defensivos en Lugo.
Área 11

Fer Castellanos (Área 11) / Lugo

Tremendo varapalo el sufrido por el Numancia en el Anxo Carro, en un duelo en el que los hombres dirigidos por Aritz López Garai se marcharon al descanso con una ventaja de dos goles y terminaron viendo cómo el Lugo se llevaba los tres puntos tras una sensacional remontada que culminó en la última jugada del partido. Los rojillos volvieron a conceder demasiado atrás a un rival que poco a poco se vino arriba y que dejó en agua de borrajas los tantos de Atienza y Oyarzun en el primer tiempo.

El Numancia, tras tres jornadas de competición, sigue sin conseguir una victoria. Ante el Lugo pareció que por momentos la acariciaba, pero fue un espejismo. El primer KO del curso, tras dos empates, llegó tras una primera mitad en la que fue de menos a más y una segunda en la que si bien pudo pasar cualquier cosa, parecía que estaba escrito que serían los gallegos quienes, como terminó siendo, se llevarían el gato al agua.

Más allá de la derrota, debe preocupar en el seno numantino las constantes concesiones en defensa. Es precisamente todo lo contrario a lo que busca el técnico vasco y lo que está ofreciendo el cuadro rojillo en este inicio de curso. En el estadio lucense, por ejemplo, el carril izquierdo fue ayer una autopista en la que campó a sus anchas Iriome, con el que seguramente tenga pesadillas un superado Ripa. También faltó contundencia. Como en la jugada del 3-2. Escriche hizo lo que quiso con Grego.

No se trata de alarmarse, ni mucho menos, porque esto no ha hecho más que empezar. Pero detalles sin aparente importancia pueden decidir encuentros. López Garai salió con su habitual 4-3-3, con Escassi en el eje de la zaga en el lugar de Carlos Gutiérrez y Larrea en la zona de máquinas. Alain Oyarzun, el mejor del Numancia, desplegó su talento a pierna cambiada y se encargó, mientras estuvo sobre el verde, de la mayoría de las jugadas a balón parado.

Precisamente los lanzamientos de falta y los córners son una materia que se nota que los rojillos entrenan, ya que de estrategia pusieron en mucho peligro un Lugo que comenzó el envite aprovechándose del pasillo que encontró por la derecha. La producción ofensiva local se produjo por ese costado, en el que Ripa se veía superado constantemente y en el que demandaba las ayudas de Marc Mateu. El valenciano, por cierto, tuvo en un cabezazo a los tres minutos la primera ocasión.

También era un peligro por la otra banda Kravets, cuyos centros envenenados al área también comprometían a la zaga. A los seis minutos, uno de ellos lo remató forzado Leuko. Ambos contendientes pugnaban por la posesión y el Lugo, muy intenso, se cargaba de faltas. Al cuarto de hora, Oyarzun buscó sorprender a Juan Carlos sin éxito. Aunque las ocasiones estaban repartidas, las buenas sensaciones corrían a cargo de los de casa, que atacaban con cierta fluidez.

A los 20 minutos Jona, en fuera de juego, le arrebató un balón a Dongou cuando se marchaba solo ante Juan Carlos. El ‘9’ local conectó un centro de Kravets que se marchó por poco. El ucraniano también probó con una tímida falta. La pausa de hidratación que tuvo lugar a la media hora le sentó mejor al Numancia, que tras el receso, consiguió dos goles. El primero, en el 38’. Una falta de Dongou sobre Fran Villalba la puso de manera soberbia Oyarzun en el segundo palo para que Atienza, a bote pronto, fusilara al cancerbero del Lugo.

El segundo, dos minutos después, fue fruto de la mejor jugada combinativa del Numancia en todo el partido: Ripa saca de banda para Marc Mateu, que se la devuelve. Éste se la da a Fran Villalba, que de primeras combina con Guillermo, que se gira y se la coloca al espacio para que el canterano del Valencia se marche por la izquierda, ceda atrás el esférico y Oyarzun, apareciendo desde atrás, la sitúe donde reposan las telarañas de la portería. Con un gran (y sorprendente) 0-2 se llegó al descanso.

En la segunda mitad todo se vino abajo. El conjunto gallego comenzó mordiendo: Iriome hurgaba a Ripa una vez más pero el tanto terminaría llegando por el otro flanco… con los mismos protagonistas. Un centro de Kravets lo remató el jugador canario del Lugo tras ganarle la posición al lateral izquierdo rojillo. A partir de ahí los pupilos de Javi López, con el aliento de la grada, se vinieron arriba mientras que los visitantes, espesos, trataban de buscar en alguna jugada esporádica la sentencia.

Y la tuvo en el 53’ tras un córner que sacó Oyarzun, golpeó en primera instancia en Diamanka y en el que el balón terminó en las botas de Larrea, que golpeó al palo. El Lugo se volcó hasta encontrar el 2-2, que llegó a 25 minutos del epílogo con un remate de Campillo a centro de Pita. Acto seguido, Juan Carlos evitó el tercero tras un remate a bocajarro de Bernardo. Lo pasaba mal el Numancia, que con el paso de los minutos vio como las tornas se igualaban.

Así, ambos técnicos sacaron toda su artillería. Entró Higinio para los sorianos y Aburjania para los lucenses a seis del final. En ese lapso, hubo peligro en ambas áreas. El colegiado añadió cinco y el Numancia llegó a ejecutar un saque de esquina. También la tuvo Nacho. Pero faltando 30 segundos, un balonazo de Leuko lo recogió Escriche, que burló a Grego Sierra, dio el balón a Aburjania y éste abrió para Lazo, que disparó y el rechace de Juan Carlos lo remató el georgiano para rubricar la primera derrota del curso de un Numancia al que le faltó contundencia y le sobró medio minuto.

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