Error 8: Constant SERVER_ESTATICOS already defined
Nadie puede con Teruel - Heraldo-Diario de Soria

VOLEIBOL

Nadie puede con Teruel

El Río Duero despidió ayer la temporada con una derrota en el tercer partido del play off de la Superliga / Los de Sevillano sufrieron la superioridad naranja ante un pabellón lleno

Un momento de juego, ayer, en Los Pajaritos.
VALENTÍN GUISANDE

Sara I. Belled

El Río Duero se despidió ayer de la temporada 2017/2018 al caer por tercera vez consecutiva por 0-3 (16-25, 20-25, 16-25) en el tercer partido de semifinales del play off de la Superliga ante un Teruel que fue de más a menos y que se medirá en la final con Unicaja Almería, después de ganar este último a Palma en tres de cuatro encuentros.

Inicio de lujo. Ambos técnicos calcaron los sextetos de la última jornada. El Río Duero con Sevillano al frente, Graells, Osorio, Salvador, Salas y Loeches. Hernández de líbero. De negro, no prescindió Teruel de Thomas Ereu, vigente MVP de la Copa del Rey, el internacional Villena, Bugallo, Rangel, Víctor Rodríguez y Radunovic. Vinicius iba a vestir de naranja.

Con una grada a rebosar –la mejor entrada en una jornada en la que todos pusieron su granito de arena con Autismo Soria– Teruel hizo el primero y el Río Duero el segundo. El tira y afloja iba a ser la mejor baza de los sorianos ante un Teruel imponente. A uno, a dos, a tres. Los de Miguel Rivera se fueron al 11-14 y el Río Duero, claro, no quería que se le escaparan. De hecho, en este duelo de capitales humildes nada estaba ya escrito. Los celestes tuvieron el guión. Y no perdieron el hilo, pero la ofensiva turolense era imparable.

No les acompañaron los saques, a ratos a ambos. La agresividad que se esperaba en la parte de los sorianos, ese todo o nada, se transformó en fallos y, tampoco hay que dejarlo pasar, fueron los naranjas los que remontaron poco a poco sobre la red. El saque-bloqueo fue la clave visitante. Lo cierto es que Teruel iba a cuadrar un primer set de libro, el mejor de los que se iban a ver ayer en Los Pajaritos.

Los de Miguel Rivera podían poner la directa en cualquier momento. Y lo hicieron. De hecho, la potencia naranja se fue rápido al 13-18. Después, con ocho arriba, Teruel no sabía dónde poner el techo. El Río Duero no quería rendirse y Villena no tenía rival en el hueco. Como un misil quiso cortar en el 15-23 las alas a los sorianos. Todavía quedaba set. Salas también quería dar que hablar en la pista. Los 25, no obstante, iban a llegar. El Río Duero se quedó con 16 y Los Pajaritos bajaban el tono. No era decepción, si no ganas de celebrar el que no querían que fuera el último partido de la temporada que los celestes brindaban a su afición.

El Río Duero quería, al menos, el cuarto partido. Cada punto, un regalo en Los Pajaritos. La grada, entre la que se veían algunas bufandas numantinas, pedía mas a los locales. En la pista, con los rubiales de Teruel –Villena y Bugallo casi se confundían–, todo era más complicado para el objetivo local. Llegaron al 11-17 con un punto de Rangel para los visitantes. Casi exceso de confianza turolense para un partido que requería de menos ingenio y más juego. Nada se podía objetar a la superioridad de un Teruel que quiere ganarlo todo esta temporada. Aunque a voluntad, eso sí, era fácil imaginar otro resultado. Seguro que el «¡Sí se puede!» caló hondo en los celestes, pero Teruel regresaba a la cancha donde hace apenas un mes se proclamó campeón de la Copa del Rey. Con esa ola de la que no quería bajarse iba a arrollar a los locales. La estadística era aplastante. El nivel sobre la pista, espectacular. Arañó y arañó Río Duero. Del 16-21 al 18-21 parecía un sueño. Vinuesa por Sevillano entró para los celestes con el 18-23. Fallo de saque turolense y 19-23. Los de Rivera venían con respeto a una cancha histórica y complicada, pero el respeto a un rival que podía complicarles las cosas no iba a dejar que bajasen la guardia. Cerraron el segundo en 20-25.

Remontar un 2 a 0 a Teruel era complicado. Quién sabe. Si Teruel no se bajaba de la ola, el Río Duero no quería renunciar al sueño. Se puso por delante. Sí se podía. 6-4. El problema: sobre la red. Si no era el bloqueo, era la diagonal directa al hueco. Teruel no podía creer la reconstitución local. El tira y afloja, con el Río Duero dos arriba, duró hasta el 13-13. Lo siguiente fueron 20 minutos de gloria. Decir que fue fácil para Teruel hacerse con el tercero sería faltar a la verdad. Mientras los visitantes cerraban su pase a la final de la Superliga, sobre la pista se dejaron también los huesos Javier Izquierdo, Retuerto o Martín Hernández. El Río Duero tiene un banquillo, lo ha demostrado, digno para disputarse los cuartos, las semifinales, con los mejores. Triste despedida, con el 16-25, a una temporada en la que los objetivos estaban cumplidos. La grada, en pie, despidió ayer con el Río Duero la temporada 2017/2018. Aplauso para los turolenses que celebraron con sus aficionados, que ocupaban toda una curva, el pase a la final de la Superliga que disputarán con Unicaja Almería.

Outbrain