PALENCIA

Clarear montes alimenta a los níscalos

La empresa ECM prueba científicamente que las claras en los montes incrementan la producción de setas silvestres comestibles / Demuestra la efectividad de una gestión integral para obtener beneficios

Beatriz de la Parra, directora de la empresa de ECM Palencia
Brágimo

ALMUDENA ÁLVAREZ

Los bosques son mucho más que árboles. De esta premisa parte el trabajo de ECM, una empresa de base tecnológica especializada en la gestión de hongos y setas empeñada en demostrar que los hongos que crecen asociados a las raíces de los arboles también importan. Con ese argumento ECM se ha colado en el proyecto europeo SIMWOOD para conocer la situación de la movilización de la madera en Europa en él participan 28 organizaciones, centros de investigación públicos y pymes de 11 países. Una de ellas, la palentina ECM, la única empresa micológica dentro de este proyecto forestal, dispuesta a demostrar que «las setas también son un recurso rentable en los bosques y que cualquier gestión que se haga en un monte también influye en la producción de hongos», afirma Beatriz de la Parra, directora de ECM.

De hecho, después de casi cuatro años de trabajo y a falta de pocos meses para que el proyecto SIMWOOD concluya, han demostrado que las claras y las cortas en los bosques incrementan la producción de níscalos y boletus.

Un trabajo complicado que comenzó estudiando la situación de aprovechamiento de la madera y la producción de setas en Castilla y León y constando que en esta Comunidad tan solo se corta el 27% del crecimiento de las masas forestales, una cifra muy baja si se compara con otras regiones y países europeos; que la red de vías de acceso a los montes es muy deficitaria y no está preparada para el tránsito de camiones que carguen la madera; que no todas las comarcas abastecen de madera de calidad y que la mayor parte de los bosques están en manos privadas, lo que dificulta su gestión.

En cuanto a los hongos, se comprobó lo que ya se sabía: que las setas no se contemplan como un recurso rentable en los bosques y que el recurso micológico no se vincula a la movilización de madera, sino que setas y madera se gestionan de forma separada. Y eso que «en muchos montes las setas tienen el mismo o más valor que la propia madera», afirma la investigadora Celia Herrero.

Por eso decidieron ver cómo influía la gestión de un monte en la productividad de las setas comestibles comercializables, ya que todos los tratamientos que se realizan para mejorar las masas forestales también afectan al micelio. Para averiguarlo se hizo un muestreo en un monte de Quintanar de la Sierra (Burgos) que se dividió en quince zonas con dos tipos de masas, puras de pino silvestre y mixtas de pino silvestre y Quercus pirenaica o rebollo. Durante cuatro campañas micológicas se recogieron setas comestibles micorrícicas de unas 20 especies, principalmente boletus, níscalos, amanita cesárea, gamuza, negrilla y cantarellus. Con los kilos recogidos por hectárea y otras variables como el tipo de masa forestal y la ayuda de una «calculadora de setas» se elaboró una base de datos que ha permitido calcular la productividad de ese monte en concreto.

Después se realizaron simulaciones de la productividad en otros escenarios selvícolas y climáticos a través de un sistema de simulación, el SIMANFOR, desarrollado por el Instituto Universitario de Gestión Forestal Sostenible de la UVA. Y con los datos obtenidos se buscaron resultados y conclusiones, centrándose en las especies comestibles comercializables más valiosas, boletus y níscalos, aunque de momento solo han conseguido resultados científicos con el níscalo.

Los resultados obtenidos determinan que las claras en los montes incrementan la productividad de níscalos y boletus. Pero además se ha comprobado científicamente que el níscalo se produce en mayor cantidad en masas puras de pino si son jóvenes y que la producción es mayor aun si esas masas están abiertas y permiten que entre la luz. También se ha concluido que la producción es mayor en las masas mixtas más jóvenes, a pesar de que el níscalo no fructifica en roble. «Pero un bosque formado por pino y roble ayuda a que fructifiquen en más cantidad porque los pies de rebollo crean un microclima que favorece su fructificación», según explican las investigadoras. Y a la inversa, se ha comprobado que en las masas adultas la producción es menor.

En cuanto a la influencia de los tratamientos selvícolas, han visto que a medida que se van alejando las cortas, la producción disminuye y que por tanto «al níscalo le interesan las claras» ya que necesita mucha luz para fructificar.

Todo esto permite al gestor del monte saber que las cortas no van a perjudicar a la producción de níscalos, sino todo lo contrario. Y demuestra científicamente que la gestión integral del monte tiene un doble beneficio económico, por la venta de la madera y la comercialización de setas.

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