LEÓN

Cuando el peso mide el entrenamiento

Dos estudiantes de la ULE analizan cómo los ejercicios de fuerza muscular y resistencia cardiovascular influyen en el organismo

Estudiantes del grupo de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad de León supervisan el entrenamiento de uno de los participantes del estudio
EL MUNDO

E.L.

Dieta, gimnasio y sacrificio toman el control cuando la vida sana llama a la puerta. Un auténtico vía crucis de privaciones y sufrimiento, que puede cambiar si se escuchan a los kilos y esa información se traduce en ejercicio físico adaptado al peso. Ese es el objetivo que persigue el trabajo de Javier de los Ríos y Mario Sandúa, estudiantes del grado de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad de León (ULE).
A través de un plan de entrenamiento basado en ejercicios de fuerza muscular y resistencia cardiovascular, en el que participaron 34 personas durante nueve semanas, analizaron cómo influye la actividad física en el organismo. Y es que, en su opinión, el peso es «lo único» que se necesita para calzarse las zapatillas de deporte. Eso sí, para evitar sobrecargas y lesiones, advierten que hay que buscar calidad de movimiento en patrones motores básicos, como carreras, saltos, empujes y tracciones.
En este sentido, los pacientes más entrenados obtienen menos mejoras mientras que aquellos que no han realizado ejercicio físico o no están entrenados, encuentran en el programa la forma de adecuar la intensidad de esfuerzo a su condición física, maximizar así su rendimiento y obtener más mejoras en menos tiempo.
Los principales motivos por los cuales la población actual no practica ejercicio físico de manera regular son la falta de tiempo y el desempeño de las actividades laborales en distintos espacios. Esto hace que muchas personas no tengan a su alcance los recursos necesarios para poder llevar a cabo un entrenamiento tradicional. Por lo tanto, tal y como exponen, existe la necesidad de encontrar un tipo de ejercicio físico que atienda a las demandas que la sociedad actual presenta. Según comentan, la metodología basada en ejercicios de alta intensidad por grupos musculares y escasos descansos permitirá obtener mejoras en la condición física en relación con la salud. «Mejorará la composición corporal y aumentará el metabolismo y el consumo de oxígeno, que es un parámetro muy relacionado con la calidad de vida y la capacidad de trabajo físico», destacan De los Ríos y Sandúa.
La propuesta de este equipo leonés es «eficiente», pues pretende que las sesiones de entrenamiento duren el menor tiempo para dotar de mayor importancia a la intensidad frente al volumen de entrenamiento. Al trabajar con el peso del individuo a través del método alemán Freeletics, se puede compaginar con la vida social, familiar y laboral, ya que prescinde de instalaciones.
La novedad del estudio, en opinión de los estudiantes de la Universidad de León, es introducir motores básicos de movimiento humano a alta intensidad para conocer de manera objetiva las adaptaciones que en poco tiempo puede inducir en el organismo y qué efectos puede tener sobre la salud y calidad de vida de las personas que lo practiquen.


En esta línea, sostienen que existe un «gran interés» por la producción científica sobre entrenamiento de alta intensidad aplicado a modalidades tradicionales, pero también hay una «escasez» de trabajos que combinen los ejercicios con el propio peso. Aunque no son los únicos en analizar esta metodología, son de los pocos que lo aplican mediante los kilos.


Respecto a las ventajas, señalan que la principal es optimizar el tiempo y la disponibilidad de recursos que posee la sociedad. Para ello, buscan una metodología que pueda compaginarse con el día a día e influya de forma positiva en el organismo.


La idea de Javier de los Ríos y Mario Sandúa es continuar con esta línea de trabajo, que arrancó en 2016, mediante el trabajo de fin de máster y quizá la tesis doctoral. En un futuro, tienen pensando aplicarlo a colectivos que requieren de una prescripción de ejercicio físico para su enfermedad. «Esta herramienta puede ayudar a reducir la morbilidad de las enfermedades metabólicas y factores de riesgo cardiovasculares siempre que esté supervisada por un profesional, lo que ayudará a mejorar la salud de una forma barata y sencilla», afirman.


De momento, seguirán trabajando con este grupo de personas, con el fin de identificar si se ha generado adherencia al plan. Además, quieren ampliar su programa a diferentes grupos de personas que requieran beneficios en poco tiempo, como son aquellas que se están preparando oposiciones, que desempeñen trabajos en los que sea necesario la mejora de la condición física o que simplemente deseen salir de su sedentarismo.


El estudio forma parte de dos trabajos de fin de grado tutelados por José Gerardo Villa y David Suárez. Ambos son miembros del grupo de investigación del departamento de Educación Física y Deportiva, adscrito al Instituto de Biomedicina de la Universidad de León.

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