RESTAURANTE PALAZUELO (RIBERA DE LA POLVOROSA, LEÓN)

Carne de búfalo en la A-66

Mari Carmen Amez, en primer término, con un chuletón de búfalo, y su familia detrás. De i. a d.: Miriam, Carlos, Eduardo, Camino, Laura, Juan y Ana
Argicomunicación

Javier Pérez Andrés

A veces, a pie de carretera, hay lugares que esconden auténticos secretos gastronómicos, sin filigranas y auténticamente originales. Es el caso del restaurante Palazuelo, situado en el área de servicio del mismo nombre, en la salida 194 de la A–66 que une Benavente con León. Este lugar se ha convertido en el referente de la carne fresca y la cecina de búfalo en Castilla y León. Mari Carmen Amez todavía se sorprende cuando sostiene un chuletón de carne de búfalo entre sus manos. Nunca pensó hacerse una fotografía, como la que aparece este reportaje, con una pieza de este tipo, junto a sus hijos y en la explanada del restaurante que fundó con su marido, el desaparecido Carlos Palazuelo. En aquel tiempo, ella cocinaba, atendía a sus hijos y trabajaba en la carnicería. Entonces, no estaban tan de moda las carnes frescas y, mucho menos, de búfalo.

Pero hoy sí. Precisamente, han sido sus hijos quienes iniciaron la producción de carnes frescas y cecina de búfalo en la localidad próxima de Villaquejida, donde está la industria cárnica familiar y la ganadería. Es sorprendente que un restaurante de carretera, con ganadería propia, consiga la fusión de una oferta gastronómica tan singular dentro de sus amplios comedores. En sus mesas, viajeros y camioneros optan por los menús del día, aunque otros comensales buscan las dos especialidades de la casa: la tabla de cecinas de equino, toro, búfalo, ciervo, burro y vacuno; y el chuletón de carne de búfalo, de toro de lidia y de buey. A la carta se puede comer por 20 euros; un chuletón de búfalo cuesta quince; y el menú diario, diez, donde puedes elegir platos de la cocina popular, entre siete primeros y siete segundos.

Este restaurante puede enmarcarse dentro de los denominados de la ‘cocina rural leonesa’, y está especializado en carnes curadas y frescas, con un claro corte familiar, pues tanto en la cocina, como tomando comanda, siempre hay un miembro de la familia. Los Palazuelo han logrado sorprender con sus carnes curadas en salazón y sus carnes rojas de bóvidos tan insólitos como el exótico búfalo, célebre por su leche para quesos y, ahora, su chuletón de la vega de Esla leonesa. Algunos comensales pueden visitar los búfalos en la granja familiar, que está a solo diez minutos en coche del restaurante.

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