LA ERA ALTA DESDE MIAMI

Ande yo caliente...

ANDRÉS CALAVIA

LOS AMERICANOS están muy acostumbrados a campañas publicitarias que enfatizan los puntos flacos de algo o de alguien en vez de hablar de las bondades de lo que se pretende vender.

Esta técnica, denominada ‘publicidad negativa’, se aprovecha de lo que los expertos en neuromarketing han defendido siempre: los mensajes negativos tienen un mayor impacto en el ser humano que los positivos. También la aplican en el mundo de la política. Uno de los anuncios de televisión de este género más célebres es el de ‘Daisy Girl’, utilizado durante la campaña para la reelección del presidente Lyndon B. Johnson en 1964.

Los demócratas presentaban a su oponente, el republicano Barry Goldwater, como una amenaza para el mundo por su apoyo a las armas nucleares. Les dio buen resultado. Más de cincuenta años después, los americanos siguen con su gusto por este tipo de campañas.

Hace unos días, desde las concurridas playas de Miami Beach, se veía pasar una avioneta con una espectacular pancarta con el siguiente mensaje: ‘Dígale NO al corrupto borracho de José ‘Pepe’ Díaz. El susodicho, un cubano americano que lleva en política desde 1986, es un comisionado de Miami Dade (algo así como un diputado provincial) que se presenta a la reelección. Líbreme Dios de juzgar yo al tal ‘Pepe’, quien seguro debe sentirse muy mal al leer estas cosas.

Aunque también hay quien dice que él, y todos los políticos que son como él, tienen la piel tan dura, y la cara, que todo esto les trae sin cuidado. Luis de Góngora lo definía a la perfección: ‘Ande yo caliente y ríase la gente / Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías, mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno / Y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente’.

Algo así deben pensar los representantes políticos de Soria en Madrid o en Valladolid, algunos de los cuales, demasiados, ocupan incluso dos o tres puestos, mostrándose absolutamente inútiles a la hora de sacar a la provincia de la situación en la que se encuentra. No será porque no han oído veces, y durante muchos años, críticas a su trabajo, mejor dicho, a su falta de trabajo. ‘Dame pan y llámame tonto’. Y a vivir del cuento. Quizá no les vendría mal una campaña de estas a la americana, resaltando con claridad y de manera pública su inutilidad. Siempre respetando lo personal, por supuesto. No como en el caso de ‘Pepe’.

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