EL PUNTO DE VISTA

Despoblación y democracia

ROBERTO ORTEGA

«EL DESIERTO demográfico se extiende por esta tierra como la Nada por Fantasía en La Historia Interminable”. De los miles de millones de frases articuladas en los últimos años sobre The Big Asunto, ésta entrecomillada al principio no ha sido pronunciada nunca antes y es, probablemente, de las más originales que se han dicho. Su autora es la delegada del Gobierno en C+L, la soriana Virginia Barcones, quien parece ser fan del famoso libro de Michael Ende. De Ende solo leí con emoción, cuando yo aún era un alma inocente y fresca, ‘Jim Botón y los trece salvajes’.

Por eso tengo que buscar en internet la referencia literaria de la subdelegada y descubro que la ominosa Nada avanza sin freno por Fantasía porque los seres humanos han empezado a perder sus esperanzas y a olvidar sus sueños. (También había algo de una princesa enferma, pero no viene al caso para esta columna).

La realidad es aún peor. La semana pasada asistí en Bruselas a una jornada sobre despoblación de la CALRE (Conferencia de Asambleas Legislativas Regionales de Europa), que organizaba el Parlamento regional, con su presidenta Silvia Clemente como anfitriona.

El ponente que contextualizó la situación expuso crudamente las consecuencias políticas de la despoblación: la geografía de las zonas despobladas en Europa y Estados Unidos coincide, en muchísimas ocasiones, con la geografía del auge de la extrema derecha.

En Italia, Alemania, Francia, Hungría, Polonia, Finlandia, Austria… las zonas que han ido perdiendo población de manera acusada en las últimas décadas han ido convirtiéndose en un nido de fachas. Un nido de idiotas, ignorantes y malas gentes. La despoblación, en suma, ayuda al resurgir de los fascismos varios que quieren acabar con la democracia en el planeta desde varios frentes. Hay pues un mundo rural ladino y zoquete al que le da igual todo y que se venga de su abandono votando a mussolinis en ciernes.

En España los prefascismos no cuentan aún con predicamento, por lo que todavía estamos en condiciones de prevenir su auge. Y si hacemos caso de lo que sucede en Europa, una de las mejores vacunas contra la extrema derecha sería repoblar eso que llamamos la España Vacía, en cuyo mapa Soria luce el mayor vacío de todos.Va a resultar que la lucha contra la despoblación es también la lucha por la democracia.

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