PASABA POR AQUÍ

De fiesta en fiesta

LUIS MIGUEL LARGO

El torero que no torea el quince de agosto ni es torero ni es ná» me dijo hace muchos años el mesonero Gil cuando estábamos a punto de comenzar unas nuevas fiestas de la Villa Episcopal y comentaba yo para las humildes ondas locales la gran cantidad de gente que se daba cita un año más para disfrutarlas. Refrán que indica claramente que nuestra hostelería debe aprovechar al cien por cien estos días centrales de agosto, con la estancia masiva de visitantes y turistas, para dar un buen servicio y lógicamente también para hacer la caja necesaria que les permita subsistir el resto del año, que tan duro y cuesta arriba se pone siempre en estas tierras frías y desoladas.


Hoy celebramos la fiesta de la Asunción de la Virgen, no confundir con la Ascensión por favor, que se ha convertido desde hace muchos años en la Virgen de Agosto, y son numerosas las localidades que celebran sus fiestas patronales haciendo de este puente festivo uno de los más demandados por los turistas, así que es un buen termómetro para comprobar el estado de nuestros bares y restaurantes, de nuestros hoteles y casas rurales, de nuestra hostelería en general que debe ponerse las pilas y trabajar durante estos días como si no hubiera un mañana para dejar contentos a los visitantes y para cubrirse de cara al duro invierno que se nos avecina.


Estos días se nota quién va a subsistir hasta el año que viene y quién va a tirar la toalla a mediados de octubre o noviembre, cuando no suene la campañilla de la puerta de entrada del establecimiento, a no ser que sea por una ráfaga de frío viento invernal que anime a las cigarras a abandonar este barco que no supieron cargar de suministro durante estos buenos días que tenemos ahora para trabajar como laboriosas hormigas.

Ya habrá tiempo para descansar durante demasiados meses como para permitirnos el lujo de dejar una habitación sin llenar o una mesa sin ocupar. Hoy toca ir de fiesta en fiesta como el gaitero, al que también le toca trabajar cuando los demás nos divertirnos, pero así es la dura vida de la hostelería, de los gaiteros y de los toreros.

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