EL PUNTO DE VISTA

Olvido perdonable

LUIS MIGUEL LARGO

SEIS DÍAS lleva este periódico a nivel nacional poniendo el foco en el grave problema de la despoblación, desde que el lunes pasado abriera portada con la localidad riojana de Villarroya, cuyos cinco vecinos posaban enmarcados por unos sacos de arpillera que seguro pilló el fotógrafo en el Rastro pensando que quedarían muy rurales.

Día a día hemos ido comprobando como al autor de los textos que acompañaban las fotos le daba por visitar, en una extraña cuenta atrás, pueblos que disminuían en población hasta alcanzar el cero más absoluto y nos hemos quedado un poco contritos al descubrir que ningún pueblo de Soria ha merecido el honor de figurar en este ranking sometido a merma.

Cuando a punto estaba de ofenderme por tal insigne agravio, ya que aquí nos tenemos como la capital de la despoblación, como el kilómetro cero de la España vacía, donde explotó la bomba del abandono del mundo rural, donde menos habitantes tenemos por kilómetro cuadrado…, me acordé muy sabiamente del Santero de San Saturio, del genial Gaya Nuño, cuando dos guardamuebles y un carpintero de ataúdes intentan convencer a un ciego que va con su lazarillo recitando crímenes famosos para que incluya algunos de los cometidos en la provincia de Soria.

Al Santero no le parece bien que se aireen los crímenes sorianos, pero finalmente entiende el esfuerzo de sus acompañantes en convencer al ciego ya que procuran por la fama de Soria.

Para que no acaben contando los crímenes de Matalebreras o de Tozalmoro lo mejor será no dar tres cuartos al pregonero para que enseñe nuestras miserias al poblado mundo urbanita, donde están más que hartos de nuestros desequilibrios geográficos, psicológicos y hormonales y solo nos quieren para venir a pasar unos ratos de ocio, sobre todo en época estival donde se leen mejor los libros, se entiende el género bucólico-pastoril y, por último y no menos importante, se consigue echar en falta la gran urbe, a la que se vuelve con más ganas si cabe, después de descubrir que la soledad habita en nosotros mismos. Que ningún pueblo de Soria consiga salir en una suerte de reportajes que tienen por título Donde habita el olvido… viene a ser la auténtica constatación que es en esta tierra donde ha echado sus raíces más profundas, aunque no deja de ser un olvido perdonable.

Outbrain