EL SALVADOR

Homenaje a los jurados de 1992

Se cumplen 25 años desde que ocuparon el cargo en la misma cuadrilla los padres de Julián y han querido reunir a numerosos familiares y amigos en torno a este aniversario

Marta y Julián, jurados de la cuadrilla de El Salvador, durante la celebración del Catapán.
A. P. L.

Julián Íñigo Romera y Marta Llorente Millán son los jurados de la cuadrilla de El Salvador y los pregoneros de las fiestas de este año. Este comercial de 42 años y esta ama de casa de 44, ambos de Soria, tiene dos hijos: Marcos, de 11 años, y Daniel, de 7, que están encantados con la decisión de sus padres y que, como carteleros, se turnarán en una de las funciones más importantes para los niños de la cuadrilla.

La razón por la que querían ser alcaldes de barrio en 2017 es poder homenajear a los padres del jurado, Julián Íñigo Calvo y Piedad Romero Gonzalo, que lo fueron de esa misma cuadrilla hace justo 25 años, en 1992. «Fue un año inolvidable», explica el jurado, que por aquel entonces tenía 16 años y cree que también lo será para sus hijos. «Ojalá sigan nuestros pasos en un futuro», desean.

El Salvador fue su única opción, porque también es su barrio, y se apuntaron en el Ayuntamiento el jueves después de fiestas. De las tres parejas que había al principio, llegaron dos al sorteo y, finalmente, Julián y Marta pudieron hacer realidad su sueño. No es algo que se piensa de la noche a la mañana y ya lo habían hablado desde que comenzaron su relación, quedando en que, por lo menos, se apuntarían en 2017. Y lo han podido cumplir. Así, han reunido en la cuadrilla a numerosos familiares y amigos que colaboran; y, nada menos, que a 43 niños, «desde bebés hasta adolescentes».

Al estar cubiertas todas las cuadrillas en enero, todos los jurados han podido afrontar las fiestas con mayor tranquilidad. «Nos ayudamos entre nosotros y hemos hecho piña porque nos llevamos muy bien. Y eso es una ventaja», destacan al tiempo que animan a otras parejas a seguir sus pasos. «No animamos, sino que creemos que los sorianos que le gusten las fiestas deben serlo, para dar continuidad a los usos y costumbres», añaden recordando lo especial que fue el día del Catapán, con algunos nervios pero con mucha satisfacción.

Para ellos, es importante conocer las fiestas por dentro, desde una cuadrilla, para poder valorarlas y ser consciente de lo importante que es la participación. Ellos estuvieron en cuadrilla cuando sus familiares fueron jurados hace años y también fueron cuatros el año pasado de la cuadrilla de San Juan, con Leticia Íñigo, hermana de Julián, y Nacho Lapuerta como jurados. «Tenemos gente con mucha experiencia en la cuadrilla, algo que es fundamental porque es de mucha ayuda», explican. Además, ellos creen que es muy diferente vivir las fiestas como cuatros que como jurados, porque en éste último cargo «tienes la responsabilidad de que todo salga bien».

En cuanto a los momentos especiales, Marta se decanta por el Jueves la Saca y el Lunes de Bailas, con la bajada al río. «La Saca la hemos vivido siguiendo el recorrido hasta la entrada a Soria y ahora, con los niños, comemos en Valonsadero», detalla la jurada. Julián comparte sus preferencias por la Saca y también escoge el Domingo de Calderas, «el día más emblemático, de fiesta, de gala… Un día especial». Y este año será para ellos «un honor y una responsabilidad» ofrecer el pistoletazo de salida de las fiestas, como pregoneros, dando lectura a un texto «en verso» y que «hace referencia a cada día de San Juan».

Muy buenos recuerdos

Sus recuerdos de fiestas son, para Julián, de las distintas etapas: «de niño en la peña El Desbarajuste, más mayor en la cuadrilla con sus padres, con los amigos llevando las camisetas, siempre disfrutando cada día…». Marta tiene también muy buenos recuerdos, como cuando se vestía de niña de piñorra, las comidas en Valonsadero con la familia en la Compra y el Lavalenguas, cuando salía la pandilla con los blusones…

Las fiestas, para ellos, son «alegría, buen ambiente y gran acogida a los que vienen de fuera». Es, también, «una experiencia que se espera con ilusión, desde el primer acto que es el Catapán. El Martes a Escuela se suman todas esas vivencias que se han compartido. Cada día es distinto y eso hace que la gente se quede prendada». Ellos han faltado a San Juan solo los cuatro años en los que los niños eran pequeños y creen que se pueden vivir en familia y disfrutando de cada acto. A los vecinos, que en estos días siguen entrando en fiestas, les lanzan un mensaje de invitación y de implicación. «El primer paso en San Juan es apuntarse para que el barrio pueda disfrutar de las fiestas», de la música, de las tajadas, de los toros…

En la actualización de las ordenanzas piden una redistribución más equitativa y que se mantenga el apoyo de los vecinos, la participación en los barrios, que se incentive de alguna manera. «En la cuadrilla la mayor parte de las personas que entran en fiestas y no ponen pegas son gente mayor. Hay que enganchar a la gente joven, que vean que son una parte importante de las fiestas», indican. Sobre más cambios, creen que irán surgiendo poco y que la participación que ha abierto el Ayuntamiento a la ciudadanía es un punto a su favor porque «se puede debatir y dar cualquier punto de vista».

En el local hay pinturas de los días de San Juan, realizadas por los colaboradores, así como un espacio para los familiares que han sido jurados, con elementos como los pañuelos sanjuaneros. El logo es obra de su cuñado, José Félix Laorden, quien también se encargará de la caldera. En el diseño no faltan el sol, el vino y los toros, ni tampoco el aniversario por los 25 años que se cumplen desde que fueron jurados los padres de Julián. En todos estos años las fiestas han cambiado, «en cuanto al papel de la mujer, el acondicionamiento de los locales y los tastarros», apuntan Julián y Marta.

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