La capital estudia si aplica el IPC al IBI de cara al próximo año

El impuesto fue en 2017 el noveno menos elevado de las ciudades de España

Ayuntamiento de la capital soriana.
Luis Ángel Tejedor

JOSÉ ÁNGEL CAMPILLO

La capital cierra este año el ciclo que comenzó hace diez para el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) tras la nueva ponencia de valores que entró en vigor en 2009. Un periodo de elevaciones en el recibo, primero atenuadas con bajadas del tipo impositivo y luego (debido a diversas circunstancias para compensar mermas de ingresos) expresadas con alzas en el porcentaje de aplicación. El recibo de 2018 es el último de la actualización distribuida en diez años, pero el escenario del IBI no se cierra con el cumplimiento del plazo. De cara al año que viene el impuesto puede quedarse como está pero también conocer otro incremento. El Consistorio estudia si para el próximo ejercicio aplica le aplica la referencia de la inflación. «Es un poco pronto para tomar una decisión», explica el concejal de Hacienda, Javier Muñoz, sobre el recurso al IPC. En todo caso, queda «descartado» que el tipo vaya a variar en la línea de otros años.


El tipo impositivo se encuentra en la actualidad en el 0,55%, después de subir desde el 0,52% para el ejercicio precedente. Muñoz refirió que el objetivo de la puesta al día del IBI era equipararlo al de otras ciudades españolas, «alrededor del 0,5%». Así que «una vez que tenemos ese tipo impositivo, no va a seguir en la senda que ha seguido en los últimos años», adelantó Muñoz. El dato es en 2018 el decimoctavo menos gravoso de las capitales españolas.


En cuanto al IPC, cabe la posibilidad de aplicarlo, como se hace para poner al día otras tasas e ingresos. El equipo de Gobierno tomará una decisión en función de los ingresos y la ejecución de los gastos. Y basada en un «estudio de los servicios económicos», indicó el concejal de Hacienda.


Eso sí, «con la puesta al día» desde el Consistorio «ya no vamos a seguir esa progresión» de pasados ejercicios en torno al tipo. Del estudio se derivará si el impuesto habrá que «equilibrarlo con la subida del IPC» o dejarlo como está ahora.


El IBI soriano quedó el año pasado como el noveno menos oneroso de las capitales españolas. Una vez cerrado el ejercicio es posible realizar la comparación con las demás ciudades, sobre la base de los datos del Ministerio de Hacienda y excluidas las capitales de los territorios forales.


Así, la cuota media del impuesto ascendió en 2017 a 254,71 euros. Los 47.269 recibos suponían un montante de algo más de doce millones de euros. Pese a las variaciones desde 2009, Soria se encuentra bastante por debajo del recibo medio de las cabeceras de provincia españolas, que se traduce en 324,33 euros.


En el panorama nacional, la ciudad con un IBI menos gravoso es Palencia, con una cuota media de 183,29 euros. Es además la única localidad que está por debajo de los 200 euros. Teruel los supera por dos y alcanza el segundo puesto. Soria se coloca en un grupo de ciudades en el entorno de los 250 euros, con Ávila (251,34); Cáceres (257,46); y Melilla (258,18). Tras los 202 euros turolenses, los datos pasan a los 222 de Ceuta para saltar ya a los 239 de Lugo.


En cuanto a las capitales con un impuesto más considerable, Madrid es la más cara, con nada menos que 606,29 euros, siendo además la única que supera el nivel de los 600. Con una reducción de 20, hasta los 580,04, Barcelona es la penúltima de la tabla. Tarragona se une a ella en el grupo de los municipios que superan los 500 euros, con 557,68. En el nivel de los 400, de la elaboración de las entradas de Hacienda se desprende que se encuentran Cádiz (466,94); Lérida (446,41); Castellón (426,95); y Toledo (409,25). Curiosamente, Toledo tiene en 2018 el tipo impositivo más bajo de España, un 0,446.


En el nivel de la media general de los 324,33 euros está Oviedo (324,92). Inmediatamente antes y después la tabla sitúa los 319,67 euros de cuota media de La Coruña (2016) y los 337,04 de Guadalajara.

No sólo la capital

También las principales localidades de la provincia se apuntaron a las subidas del IBI, aunque alcanzando unas dimensiones menores que en el caso de Soria. En los diez años en los que la capital repartió su subida, los municipios provinciales no han sido ajenos a retocar el impuesto al alza, como lo muestran los datos de la cuota líquida en 2008 (el año precedente a la entrada en vigor de la nueva ponencia de valores catastrales en Soria) y los de 2017 (último ejercicio cerrado). En todos los casos se conocieron incrementos.


Aparte de la capital, ningún municipio preveía recaudar por el impuesto más de un millón en 2008. Sólo lo rozaba El Burgo de Osma, con 905.000 euros. Al término del periodo considerado, la villa burgense alcanzaba una previsión de 1,4 millones. Por su parte, Almazán, que en 2008 anotaba un cálculo de algo más de 700.000 euros llegó en 2017 a 1,2 millones. En el primer caso, la cuota media de 125,85 euros se elevó a 188,36. En el segundo, de 106,89 a 165,46.


Después de estos dos municipios cabe mencionar a Ólvega, Golmayo y Ágreda como los que más recaudan. Ólvega, con 766.000 euros (recibo medio, 205,98 euros); la localidad vecina a la capital, con 726.000 (recibo medio, 232,67). Y Ágreda con 717.000 (recibo medio, 186,19). Los tres municipios partían en 2008 del nivel de los 300.000 euros en el impuesto.


El IBI ha sido durante los años de la crisis una figura a la que han recurrido todos los consistorios españoles para sostener los ingresos mientras otras fuentes mermaban su recaudación. Así que no sólo los pueblos de mayor población han tenido que retocar el impuesto (bien con el tipo impositivo, bien gracias a las ponencias de valores). Municipios de diferentes tamaños basaron en el IBI una seguridad para sus arcas, con significativas alzas en todos los casos estimados.

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