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Intervención de altura para bajar dos pezuñas sanjuaneras - Heraldo-Diario de Soria

SAN JUAN

Intervención de altura para bajar dos pezuñas sanjuaneras

Trabajadores del almacén descuelgan dos patas de toro de Ángel Terrel

Las dos pezuñas seguían colgadas en la mañana de ayer.
VALENTÍN GUISANDE

Antonio Carrillo

La ciudad se va desperezando tras las fiestas de San Juan, pero ayer aún quedaban restos que evidenciaban el desmadre de las fiestas. Uno de ellos acabó en llamada al servicio de emergencias 112 e intervención de los trabajadores municipales, aunque por suerte dejó consecuencias mínimas. Eso sí, hasta ayer miércoles había al menos un punto de la ciudad literalmente patas arriba.

Unos cables aéreos situados en la confluencia de Ángel Terrel y Ángel de la Guarda todavía sostenían dos pezuñas de toro unidas entre sí por una cuerda y colgadas del tendido, aunque no precisamente del taurino. Se supone que fueron adquiridas el Sábado Agés, por lo que los vecinos comenzaban a observar el deterioro de las mismas después de cuatro días al aire libre.

De hecho se dio aviso a los servicios de emergencias, si bien finalmente el Ayuntamiento derivó el trabajo a los trabajadores del almacén municipal. Debido a la peculiar ubicación de las patas, se encomendó el servicio a la grúa provista de una cesta que suelen emplear los electricistas municipales para labores de mantenimiento y colocación de la iluminación. La idea era bajar las pezuñas y devolver a la zona una imagen un poco más higiénica.

Según pudo saber este medio, no fueron los dos únicos apéndices voladores que dejó el jolgorio sanjuanero. Un vecino de la capital encontró en su céntrico balcón dos orejas de astado sin haber ejecutado faena alguna que le hiciese merecedor de tales trofeos. La intemperie había hecho que el estado higiénico de las mismas no fuese precisamente para conservarlas como recuerdo.

Cabe recordar que ayer el balance sanjuanero ya ascendía a 280 toneladas de basura recogidas. No obstante no todas habrán sido tan singulares como las de los despojos vacunos, que no eran precisamente solomillos.

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