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Los órganos donados en Soria viajan a Valladolid y Madrid - Heraldo-Diario de Soria

SANIDAD

Los órganos donados en Soria viajan a Valladolid y Madrid

En lo que va de año se han producido cuatro donaciones, las mismas que en 2017/ El 95% de los donantes superan los 50 años, lo que limita la viabilidad del órgano

MILAGROS HERVADA

Cuando un paciente ingresa en el hospital con una lesión neurológica grave, que con una alta probabilidad derivará en fallecimiento, se activa el protocolo: están ante un posible donante de órganos. Hígado, riñones, páncreas, pulmón, corazón, intestino delgado… en Soria son las extracciones posibles hoy por hoy, pero no todos son viables, depende de las condiciones del paciente y sobre todo de su edad. La última extracción en el Hospital Santa Bárbara se produjo el pasado martes, un paciente de 82 años cuyo hígado es ya la esperanza para otra vida.
«En Soria, el 95% de los donantes son mayores de 50 años», explica el coordinador hospitalario de trasplantes, Raúl Sánchez, lo que condiciona la viabilidad de los órganos. A partir de esas edades, únicamente hígado y riñones son aprovechables, y es la Organización Nacional de Trasplantes la que decide su destino, habitualmente hospitales de Valladolid y de Madrid. El hecho de que en Soria los donantes sean de edades muy elevadas se debe, además de a la lógica demográfica, a la circunstancia de que pacientes con viabilidad de tratamiento son derivados a otros centros hospitalarios de la comunidad.
En lo que va de año, son ya cuatro las donaciones practicadas, las mismas que en todo 2017, lo que ha posibilitado extraer el hígado en todos los casos, los riñones en tres ocasiones, y un corazón, un tesoro este último extremadamente valioso por la escasez habitual. «Llevábamos muchos años sin tener un corazón», apunta Sánchez, quien recuerda el caso concreto de un joven en la treintena. Fue una parada cardiaca de larga duración que impidió el riego al cerebro durante todo ese tiempo y que derivó en muerte cerebral, condición necesaria para iniciar el procedimiento de la donación. Éste comienza con el aviso al servicio de cuidados intensivos y al coordinador de trasplantes para que efectúen la valoración y comprueben que no existen contraindicaciones.
En el Complejo Hospitalario de Soria uno de los primeros pasos es el contacto con la familia, incluso antes de que se produzca la muerte encefálica. «Cada vez lo están haciendo en más sitios porque lo consideran más adecuado, pero lo habitual es que esperen a que fallezca, aquí lo adelantamos», añade el coordinador hospitalario de trasplantes, con la perspectiva de que el protocolo se inicie cuanto antes ante un pronóstico ya irreversible. «Cuando las lesiones son tales que no se puede plantear un tratamiento curativo», puntualiza.
El rechazo de las familias en Soria es prácticamente inexistente. El año pasado tampoco hubo oposición, en las cuatro donaciones posibles –propiciaron ocho riñones y cuatro hígados-, los familiares dieron siempre el visto bueno. En Soria existían 521 tarjetas de donantes al cierre de 2017.
Obtenido este permiso familiar, el paciente es trasladado a la unidad de cuidados intensivos, UCI, para su mantenimiento y observación por un periodo de tres días la objeto de comprobar su evolución. «A los tres días es cuando las lesiones cerebrales alcanzan su punto máximo», según el coordinador.
Una vez que la muerte encefálica es un hecho, la inercia del cuerpo hace que todavía sigan vivos sus órganos, «se produce una situación clínica específica en la que el corazón sigue latiendo», algo temporal, apunta Sánchez, que puede variar entre unas horas o incluso días: «A las familias les explicamos que es como un coche, que desde que deja de funcionar hasta que se para, hay movimiento por la inercia».
La rapidez es clave en estos procesos y aunque los órganos viajan por carretera, siempre suele ser de madrugada y en vehículos ya conocedores del protocolo para agilizar el transporte. Es la ONT quien decide el destino una vez analizados los potenciales receptores. El pasado martes, un equipo de Hospital 12 de Octubre de Madrid se trasladó hasta Soria para realizar la extracción de un hígado. Unas cuatro horas de intervención mientras el receptor aguardaba ya la llegada del órgano sano. «Muchas veces el paciente al que se le va a implantar ya está en el quirófano preparado para recibirlo», explica Sánchez.
Los más demandados
En el caso de los riñones, los órganos más demandados en toda España, el proceso de extracción es menos complejo. «Son los órganos de los que más se dispone, los que más se implantan y los que mayor lista de espera tienen precisamente por eso», señala el coordinador. Estos se ofertan al Hospital Clínico de Valladolid, centro que organiza los trasplantes de la zona a la que está adscrita Soria. «Allí buscan receptores, aquí los extraemos y se los mandamos», por la N-122, en un vehículo contratado a una empresa que ya conoce las normas, como que no se pueden hacer paradas. La celeridad es prioridad.
Según los datos facilitados por la Consejería de Sanidad, además de los trasplantes realizados, al cierre del año pasado eran cinco los pacientes sorianos en lista de espera para recibir un riñón, dentro de los 78 de toda la comunidad autónoma. En Castilla y León, estos trasplantes se realizan únicamente en Valladolid y Salamanca, mientras que los hepáticos sólo se practican en el Hospital Río Hortega vallisoletano. En 2017, dos pacientes sorianos recibieron un hígado. La prioridad del receptor se decide exclusivamente por situación clínica, puntualiza el coordinador.
La Consejería de Sanidad destaca la importancia del aumento de la detección de las muertes encefálicas, ya que todos los pacientes pueden ser posibles donantes. La falta de detección de un donante supone la pérdida de tres a cinco órganos para trasplante y varios tejidos.
El número de donaciones en Soria ha ido creciendo en los últimos años. «Antes se desestimaba por sus condiciones y ahora intentamos ir más allá, pacientes que a priori no parecía que pudieran ser, vemos tras las pruebas analíticas que sí es posible», aclara el coordinador, sumando órganos para recuperar vidas.

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