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LAS FIESTAS DEL VINO Y LA VENDIMIA

La DO León: Ya muestra en esperanza el fruto cierto

JOSÉ LUIS ALONSO PONGA


15/09/2019

 

LA ANTIGUA Denominación de Origen Tierra de León, hoy nombrada como Denominación de Origen León, ocupa varias comarcas de esta provincia y el norte de la de Valladolid, sobre todo la ribera izquierda del Cea, aunque tiene alguna bodega inscrita asentada en plena Tierra de Campos. De la Provincia de León se podría decir que están acogidas a esta denominación todas las tierras que no están bajo la denominación de origen Bierzo. Tiene como denominador común y buque insignia las variedades Prieto Picudo y Alabrín. La primera, base de los vinos de aguja conseguidos por madreo, y la segunda responsable de unos blancos repletos de aromas y frescura en boca que están causando sensación en España y fuera de ella.

En otro tiempo cada campesino cultivaba sus propios barcillares y hacía su vino que guardaba en las bodegas excavadas en los montículos a las afueras de los pueblos. Hoy, estos conjuntos de cuevas con los cubos, ventanos y zarceras de ventilación, y con las lagaretas para echar la uva al lagar, constituyen un paisaje antrópico típico de estas comarcas.

La producción descansa en bodegas familiares que, con su esfuerzo y afán, mantienen la actividad en lugares tan variados y distantes como el Jamuz, o las tierras de Sahagún y las riberas del Cea. Todas ellas tienen un denominador común que es la alta calidad del producto reconocido y valorado en catas nacionales e internacionales.

En la D.O. León, todavía hoy son más importantes las ferias del vino que las fiestas de la vendimia. Las primeras, tienen lugar fundamentalmente en el mes de agosto, coincidiendo con la gran afluencia de gente veraneante y emigrante que vuelve a sus orígenes. Tienen gran éxito de público, pero no generan riqueza turístico-patrimonial de primera clase, porque no están pensadas como estrategias para la potenciación de un turismo patrimonial vitivinícola, sino para rellenar fines de semana en el verano. No están pensadas como una estrategia de desarrollo comarcal, sino como activos de un núcleo concreto que muestra la importancia de sus vinos y bodegas. La más importante, por el número de asistentes, es la de Valencia de D. Juan, por razones de centralidad comarcal, potencial poblacional y ser centro receptor de un turismo asturiano con más de medio siglo de fidelidad. Sin embargo no le va a la zaga la de Pajares de Los Oteros a cuya llamada acude también numeroso público por la importancia de las bodegas que concurren y las diversiones que oferta a los asistentes. Gordoncillo es la que cuida más el aspecto cultural de calidad. La Feria del vino se inicia con un pregón a cargo de una personalidad reconocida, para dar paso a otras actividades lúdicas de renombre internacional. Gordoncillo ha logrado ser un centro de referencia vitivinícola con la recuperación de la cultura tradicional plasmada en un magnífico y original museo, pero también porque ha sabido compaginar la tradición con la modernidad, embelleciendo el casco urbano con murales y grupos escultóricos creados con la colaboración de Arte Campos. Un proyecto que dirigió con tanta ilusión como acierto el sacerdote D. José María Collantes, con quien los terracampinos tenemos una deuda que deberíamos saldar. Valdevimbre, al otro lado del Esla, tiene también su feria en el mismo mes de agosto, de gran atractivo, porque con sus bodegas y restaurantes es el centro más dinámico de la D.O. Valdevimbre, es también uno de los lugares punteros en la organización de las fiestas de la vendimia junto con Melgar de Abajo.

La Fiesta de la Vendimia de Melgar de Abajo (Valladolid) se celebra el último fin de semana de septiembre. La próxima hará el número doce. Está diseñada para que haya actividades lúdicas para todos. Se inaugura con pregoneros de lujo, buscados entre periodistas y enólogos de renombre. Los puntos más celebrados del programa son las catas a las que están invitados todos los vecinos del pueblo y de la comarca, la comida de hermandad al estilo tradicional en el majuelo y, por supuesto, el pisado de la uva con la degustación del primer mosto. La Fiesta tiene un perfecto encaje en el magnífico Proyecto de Desarrollo Rural Sostenible, que ha impulsado la plantación de 70 hectáreas de viñedo en una de las actividades más importantes de toda la D. O. Los esfuerzos y laboriosidad del Ayuntamiento han contado con el decidido apoyo de la Diputación Provincial de Valladolid, que participa activamente en ellos. Melgar de Abajo es un ejemplo de cómo la voluntad de los habitantes es capaz de crear autoestima y activar económicamente la vida de nuestros pueblos.

La Fiesta de la Vendimia de Valdevimbre, busca completar la Feria del vino de agosto. Nació, según mi informante, en esta ocasión Rafael Alonso, en un intento de recuperar la que se hacía en la Cooperativa. Se ha creado por la voluntad del Ayuntamiento, juntamente con los restaurantes y las bodegas de la villa. Este año se celebra el 14 de septiembre. Comienza con una jornada de puertas abiertas en la que los bodegueros muestran su bodega a todos los que quieran visitarla y explican al público todo lo referente al vino y a la vid, y al final les invitan, generosamente, a una cata de tres vinos. Una manera de dar a conocer las excelencias de los caldos locales. El Museo del Vino también colabora con la entrada libre a todos los que quieran conocer la maravilla expositiva sobre la bodega y la cultura del vino en la comarca de Valdevimbre y Los Oteros. Los restaurantes, denominados aquí ‘cuevas-restaurantes’ por el lugar que ocupan, ofrecen un ‘Menú de Vendimia’ con platos que recuerdan los manjares típicos de esta actividad. En el Pradón, el lugar de la feria, las bodegas montan sus escaparates en una demostración de la riqueza y variedad de los caldos. Los vinos son acompañados por las típicas tapas de los productos leoneses. La Fiesta de Valdevimbre se ha consolidado como una de las más importantes de la Provincia de León, con una capacidad de convocatoria envidiable.

A estas fiestas, ya tradicionales, hay que añadir los proyectos que están a punto de cristalizar. Gordoncillo está trabajando para recuperar la fiesta que se celebraba hace algo más de una década. Pajares de Los Oteros piensa en algo similar. Hay una fiebre recuperacionista basada en la ilusión de trabajar por la tierra en estos pueblos de la llanura. Valderas saldrá en breve a competir en el vino festivo con la recuperación de las actividades más tradicionales. Esta villa leonesa frontera con Valladolid, aglutina a una serie de pueblos de estas dos provincias y algunos de Zamora. Es heredera de un espléndido pasado vitivinícola, como señala el profesor dela Universidad de Burgos Daniel Herrero Luque, que se desarrolló en grandes explotaciones pertenecientes a familias de linaje. Se denominan majuelos, no barcillares como en Los Oteros. Se hizo famoso el Majuelo de D. Pedrín, inmortalizado en una copla local que dice «Tres cosas tiene Valderas/ que no las tiene Madrid/ el castillo, La Altafría/ y el majuelo D. Pedrín». Pero la fiesta que se está recuperando, típica y casi única de esta localidad, es la denominada fiesta de los mosteros, muy popular a comienzos del siglo pasado según el profesor de la Universidad de León Javier Revilla Casado. Los mosteros, los mozos que trasegaban el mosto desde los lagares y pilos hasta las cubas de las diferentes bodegas, al finalizar la actividad, se reunían en una celebración que comenzaba con una misa de acción de gracias y continuaba con comidas juegos de naipes y bailes. Era la ceremonia festiva de reconocimiento y acción de gracias por el éxito en el trabajo. Y es que los mozos que transportaban el mosto al bajar a la bodega corrían el riesgo de asfixia por el tufo desprendido de las cubas en ebullición. Por eso al finalizar la tarea daban gracias a la Virgen del Socorro en una reunión celebrativa de su éxito en el trabajo. La recuperación valderense se hará en clave tradicional, con la recreación de las cuadrillas de vendimiadoras, los cánticos y la excelente y rica gastronomía local en la que no faltarán ni las patatas con carne ni el bacalao, plato típico de la villa.

Las fiestas de la vendimia, en la D.O León están arropadas por el Consejo Regulador, que desde su creación está haciendo grandes esfuerzos por colocar a esta zona en el lugar del enoturismo que le corresponde. El Consejo Regulador además de las actividades lúdico culturales que ya tiene en marcha cuenta con proyectos cargados de realidades que como diría Fray Luis de León, «ya muestran en esperanza el fruto cierto».

 

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