Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

DOBLE DISCO FUNDAMENTAL

40 años de 'London calling', la cima de The Clash

El clásico que expandió el significado del punk rock con ritmos jamaicanos y textos con calado social cumple cuatro décadas. Reediciones en CD y vinilo y una exposición gratuita en el Museo de Londres conmemoran este hito de la música popular moderna

JORDI BIANCIOTTO
12/11/2019

 

Frente al poso desolador del cliché 'no future', un doble álbum publicado el 14 de diciembre de 1979 hizo del punk una expresión vitalista, agitadora y enraizada en las tensiones sociales de la 'era Thatcher', clamando por la toma de conciencia y nutriéndose de ritmos del Tercer Mundo. Hace 40 años que London calling, de The Clash, dio una sacudida al rock corporativo y ahora, afianzado como pieza de culto, inspira celebraciones en dos frentes: la obra se reedita al tiempo que inspira una solemne exposición, a partir de este viernes y hasta la primavera, en el Museum of London.

La llamada a la que alude London calling, el tercer álbum de The Clash, es una respuesta al auge del desempleo, a las tensiones raciales y la drogadicción extendidas en aquel Reino Unido en recesión. Ilustrativas canciones como The guns of Brixton, sobre los disturbios que tuvieron lugar en el sur de Londres, o Spanish bombs, con su épica sobre la Guerra Civil (en castellano macarrónico). El punk rock del cuarteto se enriqueció con abundante música jamaicana, compatible con zarpazos de rockabilly (asalto a Brand new Cadillac, de Vince Taylor) e influjos del rhythmnblues descubierto en sus incursiones americanas.

DE LOS 70 A LOS 80

Música abierta de miras, influyente en escenas rockeras y mestizas más allá del círculo anglo: esas versiones de Kortatu o Los Fabulosos Cadillacs. Son 19 canciones ahora rescatadas en diversos formatos (CD y vinilo), entre ellas, luciendo, ahora sí en los créditos, el tema originalmente oculto Train in vain, que cierra el álbum. London calling puede ser el disco que acabó con el rock de los 70 o, según Rolling Stone, el mejor de la década siguiente (en Estados Unidos, salió el 10 de enero de 1980).

Estamos ante la obra que "demostró que el punk rock no consistía simplemente en guitarras crispadas y gritos de fuck off, sino que tenía que ver con la libertad y la identidad personal", sostiene alguien muy cercano al grupo, Don Letts, autor de los videoclips de London calling, Clampdown y Train in vain, y director del documental The Clash: westway to the world (2000). Letts se ha prestado a implicarse en la promoción de la reedición del álbum y de la exposición, a la que ha colaborado con "algunas piezas visuales" pese a que "la idea de meter el rocknroll en un museo es un poco extraña", alega. "Pero vivimos tiempos extraños".

VIEJO COMO EL ROCKNROLL

El realizador, radiofonista y músico (fue cofundador de Big Audio Dynamite, la banda que Mick Jones creó tras el final de The Clash) pone su perplejidad por delante. "Todo esto es una sorpresa para mí. Nací en 1956, soy tan viejo como el rocknroll, y me admira el calado que London calling ha alcanzado después de 40 años". Pero el álbum sigue siendo de ayuda, sostiene, "para entender que la música puede ser un reflejo del cambio social".

Don Letts pone el foco en la evolución que The Clash experimentó desde su primer álbum, de 1977, un trabajo que califica de "brillante, pero en blanco y negro", hasta London calling, obra que "redefinió el alcance del punk rock". Haber contado en su previa gira por Estados Unidos con teloneros como Bo Diddley y Sam & Dave "fue determinante para su crecimiento como músicos".

El reggae y el ska imprimen un carácter inédito a temas como Rudie cant fail o Wrong em boyo, un influjo del que Letts, hijo de jamaicanos, se desmarca con cortesía. "El grupo, en particular Paul Simonon, ya conocía la música jamaicana, porque las clases trabajadoras ya se habían comenzado a familiarizar con ella desde finales de los años 60", explica. "Fue a través de los 'skinheads' en su rama 'fashion', no la fascista", puntualiza. "En todo caso, yo les ayudé a profundizar un poco más en esa música pasándoles, por ejemplo, una casete recopilatoria del programa de radio de Mikey Dread. A Paul le gustó tanto que acabaron fichando a Dread para que produjera el siguiente álbum, Sandinista! (1981)".

EL ARMA SECRETA

En los controles de London calling estuvo Guy Stevens, productor con experiencia con bandas como Mott the Hoople y Free. El doble disco presentó el clímax de la entente Joe Strummer-Mick Jones. "Joe componía la mayoría de las letras, y Mick, las músicas", precisa. "Pero el arma secreta de The Clash era Topper Headon. Sin aquella batería tan versátil no habrían podido afrontar todos esos estilos de música".

En paralelo a aquella redefinición del punk con sede en Londres, al otro lado del Atlántico, en Nueva York, la escena se movía en otras direcciones. "El contexto social era parecido, pero había algunas diferencias", estima Don Letts. Una: la edad. "Los punks londinenses tenían dieciocho o diecinueve años, y los neoyorkinos, veintitantos. Es una diferencia crucial". Y luego, el bagaje intelectual. "Gente como los Talking Heads, Patti Smith o Richard Hell leían a Ginsberg, Kerouac y Rimbaud, mientras que los ingleses leían cómics!". Eso no impidió que "The Clash fueran fans de los Ramones".

Cuatro décadas después, London calling, doble disco que por indicación del grupo se vendió al precio de un elepé, brilla como fetiche cultural, y el Museo de Londres le rendirá honores en una exposición gratuita, The Clash, London calling, que incluye artículos nunca vistos, borradores de letras de canciones, vestuario, fotos y piezas audiovisuales, algunas de ellas con la firma de Letts. También el bajo eléctrico, un Fender Precision, que Paul Simonon estrelló contra el suelo en el concierto del Palladium neoyorkino, escena inmortalizada en esa foto de portada que tantas cosas transmite.

Última hora

© Copyright EDITORA DE PRENSA SORIANA, SL
C/ Morales Contreras, 2. 42003 Soria. España
Contacte con nosotros: redaccion@hds-elmundo.es

EDITORA DE PRENSA SORIANA, SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria