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53 ANIVERSARIO DOCTOR ZHIVAGO

Vivir en un escenario de película

La familia Somoano se ‘enamoró’ hace cuatro décadas de la estación de Matamala, uno de los escenarios que aparecen en el mítico filme de Hollywood

SONIA ALMOGUERA
15/04/2018

 

Omar Sharif y Geraldine Chaplin se bajaron del tren en Matamala y pasearon por su andén en Doctor Zhivago (1965). En el mítico filme de David Lean (Breve encuentro, El puente sobre el río Kwai), la estación soriana era la de Varykino, la pequeña localidad en la que se ubicaba la hermosa dacha o casa de campo de la familia, un lugar en el que Yuri, su esposa Tonia, y después su amada Lara, vivirían momentos muy felices en la película.

Sólo hizo falta un poco de magia para que el equipo que dirigía John Box (ganaría un merecido premio Oscar a la Mejor Dirección Artística) diera al apeadero un aire más eslavo. Apenas una marquesina troquelada de madera blanca fue suficiente para evocar la Rusia rural de los Urales.

Cuando la familia Somoano decidió alquilar la antigua estación de Matamala, hace alrededor de 40 años, no sabía que ésta era una de las que aparecían en la conocida superproducción de Hollywood. Renfe había ofertado en arrendamiento antiguas infraestructuras ferroviarias que ya no contaban con personal, y el padre de Juan José y María Somoano, antiguo trabajador de esta antigua empresa estatal, se desplazó hasta la localidad soriana para conocer este pequeño apeadero de la comarca del Izana. Nunca había estado en Soria, pero se enamoró del paisaje y se decidió a hacer una oferta. El enamoramiento se hizo pronto extensivo al resto de la familia y perdura aún cuatro décadas después.

Desde entonces han visto «mil veces» la película y están encantados de vivir en un escenario de película. La respuesta no sorprende  y resulta un tanto obvia cuando se les pregunta cuál es su escena favorita: «La secuencia en la que Yuri Zhivago y su familia se bajan del tren en la estación de Matamala», apunta María. Aunque Juan José agrega, con un punto de picardía y sentido del humor, que a él también le gusta cualquiera en la que aparezca Julie Christie, la hermosa actriz británica que interpretaba a Lara. Juan José, sus seis hermanos y demás familia tienen en esta antigua estación rehabilitada por ellos hace alrededor de 20 años, su particular «paraíso, como dice nuestra madre», señala. «Es nuestro punto de encuentro», agrega María, una de sus hermanas. En la cercana capilla fueron bautizados dos niños de la familia llegándose a juntar «más de 100 personas» venidas desde diferentes puntos del país (los Somoano son originarios de Oviedo, aunque posteriormente se establecieron en León y Madrid) y de otros países como Finlandia, donde también residen algunos miembros de la unidad familiar. 

Cuando hace casi dos décadas Renfe puso a la venta estas antiguas estaciones, no se lo pensaron. Decidieron comprarla y se propusieron llevar a cabo una reforma respetuosa con la antigua infraestructura ferroviaria y también con la historia y la memoria de la propia localidad de Matamala. Por eso, han conservado los antiguos urinarios y hasta el pozo «que también aparecen en la película», explica Juan José.

Casi tanta curiosidad como la que, hace ya 53 años, suscitó el rodaje de esta superproducción de Carlo Ponti para la Metro-Goldwing-Mayer, levantaron las obras de reforma en esta antigua estación. «Por aquí aparecía un montón de gente, hijos del antiguo jefe de la estación u trabajadores, así como otras personas que estuvieron o se sentían vinculadas» al inmueble, recuerda Juan José. Gracias al trabajo del diseñador Antonio Lagunas, «que creó una auténtica preciosidad por dentro» conservando la estructura original, la vieja estación se convirtió en un verdadero hogar para toda la familia, aprovechando al máximo sus cerca de 120 metros cuadrados. Hasta entonces, sólo la belleza y la tranquilidad del lugar habían mantenido intacto el enamoramiento de la familia por este hogar a pesar de que el antiguo inmueble no siempre fue tan acogedor ni dispuso de comodidades. 

Cuando llegaron a él no había agua corriente. «Teníamos que bombearla con una goma desde el pozo hasta el depósito antaño usado por las locomotoras de vapor», explica Juan José. El tejado, asimismo, estaba «casi caído» y, por supuesto, no había calefacción. Pero el sitio les gustaba mucho a todos por su tranquilidad, su entorno natural y eso lo compensaba con creces. «Amigos míos de Madrid me preguntan: “¿Pero cómo es que no os aburrís?”. Pues es fácil... Te sientas en este banco por la noche y, si hay estrellas fugaces, estás aquí como embobado», declara con humor Juan José.

Y aunque disfrutan de una gran soledad, pues la antigua estación se encuentra a algunos kilómetros del casco urbano de Matamala, dos veces al día cuentan con una visita muy especial: la del tren que cubre la línea Madrid-Soria. Antes, durante los primeros años en los que la familia la tuvo arrendada, el tren seguía manteniendo parada en ella previa demanda de los pasajeros. Ahora ya no para, pero el maquinista siempre saluda al pasar por el  viejo apeadero.

En la película, la Metro-Goldwyn-Mayer utilizó tres locomotoras de vapor entre ellas una preciosa Baldwing que tiene también en su curriculum cinematográfico haber participado en la producción Indiana Jones y la última cruzada, de Steven Spielberg. Aunque la más popular es la Mikado 141.2239 que, pintada de rojo, aparece en el filme como el temido vagón de Strélnikov.

La productora alquiló también a Renfe alrededor de 60 antiguos vagones J para mercancías que se ven en varias de las escenas previas a la llegada del tren a la estación de Matamala/Varykino, las comprendidas entre las secuencias 41 y 45 del filme.

No hay rincón de los alrededores que la familia Somoano no conozca y que no haya recorrido para disfrute de amigos y familiares venidos de visita. De hecho, tienen ya establecidas diferentes rutas en función del tiempo disponible para cada escapada por la zona.

Aunque uno de los atractivos es la propia estación que John Box y su equipo de la Metro-Goldwyn-Mayer eligieron junto a otras instalaciones ferroviarias sorianas (la estación del Cañuelo de la capital soriana fue la de Yuriatin, mientras que la de Aldealpozo acogió la escena del pueblo quemado) para recrear Rusia desde la época de los zares a la de la Revolución Soviética y los primeros tiempos del Stalinismo. Hace algunos años, mientras Piru y su marido Juan José se encontraban comprando en la tienda de sedas que el hermano de Omar Sharif tenía en Madrid, Piru no pudo evitar contarle que vivían en esta estación de Matamala donde se habían desarrollado varias jornadas de rodaje de Doctor Zhivago. «Se quedó alucinado y se puso muy contento», declara Piru.

Este filme de David Lean fue, sin duda, el que encumbró al actor egipcio definitivamente como una estrella. Pero también fue un filme muy importante en lo personal. Durante los meses en los que el actor de Lawrence de Arabia o Funny Girl pasó en Soria con su familia hizo buenas migas en la localidad. Entre el personal del Hotel Las Heras en el que se hospedaba, junto al resto de los actores de Doctor Zhivago, era conocido por dejar muy buenas propinas y por compartir su pasión por el fútbol y, en especial, por uno de sus equipos favoritos, el Real Madrid.

No es difícil reconocer en las escenas de la película la vieja estación de Matamala a la que las labores de reforma emprendidas por la familia Somoano descubrieron la piedra original de la fachada que escondía un enfoscado posterior. La cámara se colocó en torno al antiguo depósito de agua, a la izquierda del edificio ferroviario. La familia no descarta tratar de recrear la marquesina que lució la estación en el filme. Quedaba muy bonita en la película, señala Juan José.

Además de Omar Sharif, también deambularon por la estación de Matamala los actores Geraldine Chaplin, que interpretaba a Tonia, la esposa de Yuri; así como Ralph Richardson, que interpretaba al padre de ésta y el pequeño actor que interpretaba al hijo de Yuri y Tonia.

Juan José se lamenta de que las nuevas generaciones no conozcan ni hayan oído hablar de este filme que para ellos es muy especial. 

 

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