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PELOTA MANO

Pinares, el último reducto de la pelota mano

Desde los municipios de Duruelo de la Sierra y Covaleda, un grupo de unos 40 pelotaris mantienen con vida un deporte de gran tradición en Soria que se ha perdido con los años / Es el único en la provincia y ejemplo en toda Castilla y León

Sara I. Belled
01/02/2018

 

Ahora que parece que la lucha contra la despoblación se recrudece, que las voces que claman contra la pérdida de todo en Soria han aclarado sus voces. Ahora que el foco vuelve a ratos sí y a ratos menos a enfocar a la provincia con resultados que están por ver, ahora no es el momento de echarse atrás. «Si te digo la verdad, aunque suene triste, el único objetivo que tenemos es que esto siga para adelante», confiesa Emilio Cabrerizo.

Hay un lugar en la provincia en el que no se han rendido. Emilio es uno de los impulsores del Club Pelota Urbión, referente de pelota mano en Castilla y León por el nivel y la cantidad de pequeños que mueve. Unos 40 cuenta por encima el pelotari y también monitor del club, entre unos diez mayores y una treintena de chavales de seis, siete, ocho, nueve, dieciséis años...

«La verdad es que cuando vamos a otros sitios, a Logroño o a Navarra, no se creen que haya tantos niños», admite Cabrerizo. Y no es de extrañar, ya que pueden parecer pocos en comparación a los 800 niños de entre 3 y 17 años que hay en todos los pueblos sorianos de la amplia comarca de Pinares (según el Padrón del año 2016), pero en el club están «bastante contentos»: «En un sitio en el que hay pocos niños, en un país donde el fútbol lo es todo, en una zona fuera del País Vasco, Navarra y La Rioja...». En esa zona se inscribe el Club Pelota Urbión, entidad que tiene la categoría de núcleo del centro de tecnificación deportiva de pelota mano de la Federación regional, con su sede principal en Pedrajas de San Esteban (Valladolid).

La pelota mano, que cuenta con una robusta raíz en la provincia, no ha sobrevivido –podría decirse «como debiera»– al paso de los años. Y aunque no es un deporte atípico –véase las veladas en el nuevo frontón de La Juventud o tantas otras que se celebran en algunos pueblos sobre todo en verano–, lo cierto es que no se practica de continuo en casi ningún lugar a excepción de la zona de Pinares. Un lugar que se ha convertido en un auténtico reducto de esta disciplina tradicional por la que luchan semana a semana vecinos de Duruelo de la Sierra y Covaleda, sedes del club, y también de Salduero y Vinuesa.

Será porque el pasado viernes apretaron los horarios de los entrenamientos para poder estar casi todos para la foto y que algunos de los padres de los pequeños tampoco quisieron perderse la visita, pero lo cierto es que la pista del polideportivo de Duruelo vibraba. Mientras los chavales practicaban con la pared, se iba formado un corrillo aquí, otro más allá. Parecía –aunque seguro que para quienes las conocieran distaba mucho– una de esas veladas que recordaba Carlos de Miguel, padre de Álvaro e hijo de El Caín o El Zurdo, como llamaban a su padre. «Aquí se ha jugado toda la vida, es parte del pueblo», aseguraba recordando cómo su padre, ya fallecido, pasaba horas y horas en el frontón. «En casa jugaba el abuelo, era lo normal y que lo recuperen y puedan jugar está muy bien», comentaba a su lado Yolanda García, madre de Raúl de Pedro, otro de los jugadores del Club Pelota Urbión. Es sin duda un orgullo y ellos, los deportistas, lo saben: «¿Que por qué juego a la pelota? Pues porque me gusta, porque es un deporte diferente, que no es fútbol». Vaya si lo tiene claro Adrián Cubilla, un pequeño pelotari de 13 años que lleva desde nada menos que los cuatro reboteando con el frontón.

El Club Pelota Urbión nació en el 2012, de la mano también de Miguel Ángel Jiménez, al que despidieron de forma prematura hace unos meses y a quien recuerdan con cariño. En su andadura, esta entidad ejemplar ha pasado de ser un pequeño grupo de pelotaris ‘mayores’ a convertirse en una escuela que cuenta con los mejores niños de toda Castilla y León.
impulso de lo rural

«Yo creo que es una cosa de alabar que haya un club, quitando el resto de País Vasco, Navarra o La Rioja, que sea el único que hay en Castilla y León que tenga gente, que hace que los chavales compitan, que es lo importante…», admite Luis Cabrerizo, hermano de Emilio,que compite como ‘Cabrerizo II’, figura destacada del panorama pelotari español.

«Es la oportunidad que tienen ahora que no hemos tenido otros en nuestro momento», añade a la par que pone en valor el trabajo del club y de los monitores, que son los que crean esa base que ha de mantener la disciplina en el futuro. «Igual ahora no se valora lo que hacen los monitores, pero yo creo que de aquí a unos años la gente se dará cuenta de la labor que están haciendo», asegura.

Y aporta una nueva visión sobre el deporte de la pelota mano en el contexto actual: «Sí que se está intentando que la pelota tenga un poca más de publicidad, que se desarrolle, pero lo cierto es que cada vez hay menos gente y la pelota necesita un impulso importante de federaciones, ayuntamientos... Es un deporte que si bien antes jugaba todo el mundo, porque la plaza con el frontón era el lugar donde se juntaban todos, ahora eso se ha perdido. Los pueblos van a menos y, bueno, yo creo que ahora que está de moda el fomento de lo rural, una base importante para dar un impulso a lo rural sería no solo recuperar el de la pelota, sino muchos deportes que antes se hacían en los pueblos y ahora están olvidados».
Por eso mismo decía al principio Emilio aquello de que «el mayor objetivo es que esto siga adelante». Entre otras cosas también porque «cada año nos encontramos con más dificultades».

El presupuesto anual del club es de 14.000 euros, de los que 4.500 vienen del Ayuntamiento de Duruelo de la Sierra (2.000), del Ayuntamiento de Covaleda (2.000 euros) y de la Diputación Provincial de Soria (500 euros). Los padres pagan una cuota de 50 euros anuales para dos camisetas y el pantalón del uniforme y aportan parte del transporte que tienen que hacer por Castilla y León, en los campeonatos que hay, y La Rioja, donde compiten en liga. El resto lo sacan de la lotería que venden en Navidad y publicidad que pueden conseguir. Pero claro, «500 euros no refleja lo que hacemos, aparte de que creo que si quieren que los pueblos sigan adelante, un deporte como este es importante».

 

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