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Presidente del Partido Popular de Castilla y León y candidato a la Presidencia de la Junta

Nuestro mayor problema. Nuestra prioridad

Alfonso Fernández Mañueco
14/03/2019

 

La crisis demográfica se ha convertido en uno de los principales problemas de los países desarrollados, de la Unión Europea y del conjunto de España. Quizá nuestro mayor problema. Un problema que determinará nuestro futuro inmediato, como demuestra que el último año nació el menor número de españoles desde 1941 o que la población europea ha pasado de representar el 16% de la población mundial en 1980 a menos del 9% en la previsión a 2025.

El problema en Castilla y León es aún más grave. Somos una Región de interior en un contexto en el que la población se concentra cada vez más en los lugares de costa. Somos una Comunidad con una gran presencia rural en un mundo en el que las grandes ciudades crecen sin que parezca que hubiera límite. Somos un territorio con una alta esperanza de vida y un elevado porcentaje de personas mayores. Y somos una Región en un continente, el europeo, que es el que presenta peor evolución demográfica.
Nuestro problema no es de saldo migratorio; los últimos datos confirman que a Castilla y León está llegando más población de la que se va. Nuestro problema es de baja natalidad, como demuestra que el indicador de fecundidad se sitúa en 1,14 hijos por mujer, por debajo incluso del dato del conjunto de España que es 1,31; muy lejos, en todo caso, del valor considerado como referencia para garantizar el remplazo que es 2,1. Es verdad que son varias las Comunidades en España que tienen tasas de fecundidad inferiores a la de Castilla y León y que por debajo de la tasa de remplazo están casi todos los países desarrollados. Y éste es un problema que se ha agravado en las últimas décadas por cuanto, según la ONU, la tasa de fecundidad mundial ha pasado de 5 hijos hace 50 años a 2,5 en la actualidad. Y que esta tasa se ha situado en 1,7 en los países más desarrollados, en 2,4 en los países intermedios y en 4,5 en los países más pobres.

El problema de despoblación es ciertamente preocupante, y lo será aún más en el futuro, por más que en nuestra Comunidad los últimos datos nos hayan situado con un saldo migratorio positivo, que el número de extranjeros afiliados a la Seguridad Social esté creciendo de forma continuada, que seamos una de las dos únicas Comunidades Autónomas donde el saldo vegetativo haya mejorado, que nos hayamos situado como la Región con menor disminución del número de nacimientos o que 5 provincias de Castilla y León estén entre las únicas 7 de España que han aumentado los nacimientos.

Somos muy conscientes de la intensidad del problema. Y quizá, por eso, en Castilla y León hemos puesto desde hace años la despoblación en uno de los primeros lugares de nuestros debates. Hemos sido la primera Comunidad Autónoma en aprobar una Agenda para la Población. Hemos sido socio fundador del Foro de Regiones Españolas con Desafíos Demográficos (FREDD), al que progresivamente se han incorporado más Comunidades hasta completar el número de 8 en la actualidad. El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, ha sido ponente del Informe sobre Demografía aprobado por unanimidad en el Comité de las Regiones de Europa. Y hemos liderado, junto con alguna otra Comunidad, el texto que aprobó la última Conferencia de Presidentes y por el que se acuerda elaborar una Estrategia Nacional sobre los Retos Demográficos.

Son varios los compromisos a nivel autonómico que tendremos que abordar en el futuro y el Partido Popular de Castilla y León, el único partido que apuesta por el mundo rural, lo tiene claro. El primero es seguir creando empleo. Es imposible fijar población si no hay crecimiento, como se demostró en los peores años de la crisis económica. Por eso, es tan importante que no nos desviemos de unas políticas que nos han permitido crear 69.000 puestos de trabajo en lo que llevamos de legislatura, situar a Castilla y León como la Comunidad con mayor reducción porcentual del paro en el último año y con una tasa de paro más de 3 puntos inferior a la media española.

Lo segundo, tiene que ser prestar servicios públicos de calidad y equidad. Es imprescindible que otorguemos la máxima prioridad a nuestro sistema educativo, sanitario, de servicios sociales y de dependencia. Sería un error aplicar ahora las políticas que han fracasado en otros sitios cuando lo que hay que hacer es insistir en aquellas que han situado a nuestra Comunidad en un liderazgo, reconocido nacional e internacionalmente, en los principales servicios públicos.

Lo tercero es centrar los esfuerzos en las políticas en el territorio. Se trata de garantizar el futuro de los pequeños municipios y de las diputaciones provinciales, como propone el Partido Popular, frente a aquellos que proponen su eliminación. Es imprescindible que las corporaciones locales dispongan de instrumentos y financiación para asegurar la prestación de los servicios, especialmente en el medio rural. Y debemos consolidar la capacidad de crecimiento y creación de empleo, aprovechando las oportunidades que ofrece cada área de nuestra Comunidad.

Lo cuarto es apostar por la conciliación de la vida laboral y familiar. Es necesario favorecer la natalidad y el apoyo a las familias y los jóvenes, asegurando la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y los servicios vinculados a la conciliación. Este es el objetivo básico del Proyecto de Ley de Conciliación y Eliminación de la Brecha de Género en Castilla y León que estamos tramitando actualmente en las Cortes, y que ha sido acordado con el Diálogo Social.

Lo quinto, y último, es una política tributaria que tenga en cuenta los aspectos demográficos y formule un trato diferencial en positivo hacia el mundo rural. Es exigible que, a nivel nacional, el impuesto de Sociedades y el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas favorezcan la actividad productiva y apoyen a las familias que residen en los municipios con más dificultades poblacionales. Asimismo, habrá que profundizar en alguna de las deducciones autonómicas que ya se aplican y que se dirigen hacia los jóvenes y hacia el mundo rural.

Todas estas actuaciones son necesarias. Pero no podemos olvidar que al reto demográfico es una cuestión de todos y exige la colaboración de todas las Administraciones. Cada vez son más las Corporaciones Locales y Comunidades Autónomas que han establecido ayudas e iniciativas en materia poblacional. Y en esta dirección deben participar más activamente la Unión Europea y el Gobierno de la Nación.

En el ámbito europeo, será preciso conseguir que el nuevo marco financiero y la nueva política de cohesión tengan en cuenta criterios de reparto en función de aspectos poblacionales. Y todo ello, sin olvidar la importancia que una PAC fuerte tiene en el mundo rural.

Por lo que respecta al Gobierno de España, será imprescindible que la Estrategia Nacional para los Retos Demográficos incluya compromisos presupuestarios, ventajas fiscales e iniciativas en el ámbito de las infraestructuras, el internet rural y la vivienda en los pequeños municipios. Por eso, es absolutamente contradictorio que el Gobierno de Pedro Sánchez concentrara los nuevos recursos en política de vivienda exclusivamente en un número muy reducido de grandes ciudades a través del Plan 20.000, excluyendo expresamente a todo el mundo rural y a todos los municipios de Castilla y León.

Y, finalmente, de poco serviría este debate si no se aprueba un nuevo modelo de financiación de las Comunidades Autónomas, que tenga en cuenta el envejecimiento, la dispersión y la superficie entre otros factores clave en el coste de la prestación de servicios. Es incomprensible que una de las primeras medidas de Pedro Sánchez fuera aparcar cualquier debate sobre este asunto, poniendo en riesgo la prestación de los servicios en el territorio.

Somos conscientes de que es uno de nuestros principales problemas de presente y de futuro. Llevamos ya años en Castilla y León teniendo la iniciativa sobre medidas, coordinación entre Administraciones y demanda de financiación. Sin duda, habrá que seguir fortaleciendo las actividades que ya hemos puesto en marcha. Pero será necesario el compromiso de las Administraciones Europeas y Nacionales. Porque este es también un problema europeo y de los países occidentales. Un problema en el que nos jugamos nuestro peso y papel en el mundo. Lo que somos y lo que queremos ser.

 

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