Heraldo-Diario de Soria | Lunes, 24 de septiembre de 2018

VOLEIBOL

Una sola voz en Los Pajaritos

Una afición comprometida con el voleibol y el Río Duero abarrotó ayer las gradas para intentar ser uno más en la pista

Sara I. Belled 24/02/2018

«Ya era hora». Sí que era hora como decía Javier Izquierdo poco antes de empezar el ‘Partido’ de la jornada. Soria se merecía una Copa del Rey y ayer lo demostró la afición. Hubo buen ambiente durante el encuentro que le dio a Almería el pase de los cuartos de final frente a FC Barcelona, pero nada que ver media hora después. La charanga de la sección 12 y los bombos de la Curva Soriana solo acompañaban el grito que al unísono repetía el pabellón de Los Pajaritos. Es la Copa de la ilusión y a eso no le fallaron a las miles de voces que se sumaron a fiesta del voleibol español, la competición «más bonita».

«Lo hemos estado esperando mucho tiempo», decía Alba Aldea, desde la grada. Hablaba de lo ligada que ha estado Soria al voleibol y las vueltas que han dado los celestes hasta que han aterrizado de nuevo en su cancha, esta vez 24 años después de la primera Copa que se organizó en Soria y de la primera de las tres que tiene en sus vitrinas el club soriano. Pareja del celeste Alberto Salas, es una de las habituales y reconocía que después de dar vueltas y vueltas no había nada como poder disfrutar del espectáculo de la Copa «aquí, en casa». Porque lo que se vivió ayer en los Pajaritos «no tiene precio».

Y también es difícil de describir. Como cuando se empeña en tocar la charanga el Viernes de Toros, así debían sentirse ayer —salvando las distancias y con cerveza sin alcohol, que es la única que sirven en las barras de Los Pajaritos— los músicos que trajo la Sección 12 y que para amenizar el calentamiento de los sorianos tocaron, cómo no, unas sanjuaneras. Había que ilustrar a los foráneos.

Cómo no acordarse del 94. De aquella Juventud. Pero también de los viajes a Ginebra, la Copa de  Teruel… “Muchísimos recuerdos” que ayer pasaban por la memoria de muchos aficionados como Izquierdo y que justo después de empezar la fiesta ya pedían «que vuelvan a hacerla aquí».

Por la cancha, los celestes hacían como que no oían nada e Ibiza hacía lo posible por entender. El ambiente  era intachable, la concentración, quizá también. En mitad del descanso, como ya había anunciado el club, se hizo entrega de un recuerdo a aquellos deportistas que formaron parte de ese primer equipo que renació en 2013 gracias a la afición. La afición se calentaba y las gradas hasta arriba, aplaudidores en mano. Vibraron cuando los equipos saltaron a la pista. Costaba no moverse un poco al ritmo de «vaya braguita, vaya sostén».

Manu Salvador, Sevillano, Igor, Loeches, Osorio, Graells. El pabellón se venía abajo con el sexteto inicial y en el banquillo todo eran abrazos. Había que hacerlo bien. La grada estaba lista. Muchas voces, mucho ruido y mucho que recordar. Vivir de nuevo la Copa en Soria también es increíble.