Heraldo-Diario de Soria | Viernes, 21 de septiembre de 2018

VOLEIBOL

Nadie puede con Teruel

El Río Duero despidió ayer la temporada con una derrota en el tercer partido del play off de la Superliga / Los de Sevillano sufrieron la superioridad naranja ante un pabellón lleno

Sara I. Belled 15/04/2018

El Río Duero se despidió ayer de la temporada 2017/2018 al caer por tercera vez consecutiva por 0-3 (16-25, 20-25, 16-25) en el tercer partido de semifinales del play off de la Superliga ante un Teruel que fue de más a menos y que se medirá en la final con Unicaja Almería, después de ganar este último a Palma en tres de cuatro encuentros.

Inicio de lujo. Ambos técnicos calcaron los sextetos de la última jornada. El Río Duero con Sevillano al frente, Graells, Osorio, Salvador, Salas y Loeches. Hernández de líbero. De negro, no prescindió Teruel de Thomas Ereu, vigente MVP de la Copa del Rey, el internacional Villena, Bugallo, Rangel, Víctor Rodríguez y Radunovic. Vinicius iba a vestir de naranja.

Con una grada a rebosar –la mejor entrada en una jornada en la que todos pusieron su granito de arena con Autismo Soria– Teruel hizo el primero y el Río Duero el segundo. El tira y afloja iba a ser la mejor baza de los sorianos ante un Teruel imponente. A uno, a dos, a tres. Los de Miguel Rivera se fueron al 11-14 y el Río Duero, claro, no quería que se le escaparan. De hecho, en este duelo de capitales humildes nada estaba ya escrito. Los celestes tuvieron el guión. Y no perdieron el hilo, pero la ofensiva turolense era imparable.

No les acompañaron los saques, a ratos a ambos. La agresividad que se esperaba en la parte de los sorianos, ese todo o nada, se transformó en fallos y, tampoco hay que dejarlo pasar, fueron los naranjas los que remontaron poco a poco sobre la red. El saque-bloqueo fue la clave visitante. Lo cierto es que Teruel iba a cuadrar un primer set de libro, el mejor de los que se iban a ver ayer en Los Pajaritos.

Los de Miguel Rivera podían poner la directa en cualquier momento. Y lo hicieron. De hecho, la potencia naranja se fue rápido al 13-18. Después, con ocho arriba, Teruel no sabía dónde poner el techo. El Río Duero no quería rendirse y Villena no tenía rival en el hueco. Como un misil quiso cortar en el 15-23 las alas a los sorianos. Todavía quedaba set. Salas también quería dar que hablar en la pista. Los 25, no obstante, iban a llegar. El Río Duero se quedó con 16 y Los Pajaritos bajaban el tono. No era decepción, si no ganas de celebrar el que no querían que fuera el último partido de la temporada que los celestes brindaban a su afición.

El Río Duero quería, al menos, el cuarto partido. Cada punto, un regalo en Los Pajaritos. La grada, entre la que se veían algunas bufandas numantinas, pedía mas a los locales. En la pista, con los rubiales de Teruel –Villena y Bugallo casi se confundían–, todo era más complicado para el objetivo local. Llegaron al 11-17 con un punto de Rangel para los visitantes. Casi exceso de confianza turolense para un partido que requería de menos ingenio y más juego. Nada se podía objetar a la superioridad de un Teruel que quiere ganarlo todo esta temporada. Aunque a voluntad, eso sí, era fácil imaginar otro resultado. Seguro que el «¡Sí se puede!» caló hondo en los celestes, pero Teruel regresaba a la cancha donde hace apenas un mes se proclamó campeón de la Copa del Rey. Con esa ola de la que no quería bajarse iba a arrollar a los locales. La estadística era aplastante. El nivel sobre la pista, espectacular. Arañó y arañó Río Duero. Del 16-21 al 18-21 parecía un sueño. Vinuesa por Sevillano entró para los celestes con el 18-23. Fallo de saque turolense y 19-23. Los de Rivera venían con respeto a una cancha histórica y complicada, pero el respeto a un rival que podía complicarles las cosas no iba a dejar que bajasen la guardia. Cerraron el segundo en 20-25.

Remontar un 2 a 0 a Teruel era complicado. Quién sabe. Si Teruel no se bajaba de la ola, el Río Duero no quería renunciar al sueño. Se puso por delante. Sí se podía. 6-4. El problema: sobre la red. Si no era el bloqueo, era la diagonal directa al hueco. Teruel no podía creer la reconstitución local. El tira y afloja, con el Río Duero dos arriba, duró hasta el 13-13. Lo siguiente fueron 20 minutos de gloria. Decir que fue fácil para Teruel hacerse con el tercero sería faltar a la verdad. Mientras los visitantes cerraban su pase a la final de la Superliga, sobre la pista se dejaron también los huesos Javier Izquierdo, Retuerto o Martín Hernández. El Río Duero tiene un banquillo, lo ha demostrado, digno para disputarse los cuartos, las semifinales, con los mejores. Triste despedida, con el 16-25, a una temporada en la que los objetivos estaban cumplidos. La grada, en pie, despidió ayer con el Río Duero la temporada 2017/2018. Aplauso para los turolenses que celebraron con sus aficionados, que ocupaban toda una curva, el pase a la final de la Superliga que disputarán con Unicaja Almería.