Heraldo-Diario de Soria | Jueves, 15 de noviembre de 2018

PASABA POR AQUÍ

Nos roban

LUIS MIGUEL LARGO 22/06/2018

“Quién me ha robado el mes de abril”, cantaba Sabina cuando podía. “Cómo pudo sucederme a mí. Quién me ha robado el mes de abril, lo guardaba en el cajón, donde guardo el corazón…” A los sorianos todos los años nos roban la primavera y parte del verano, y por eso no dejamos de abrir las piscinas repartidas por toda la provincia, con un agua que quita el hipo de fría que está.

A Antonio Machado, un sevillano sin gracia, un alumno de Tierras Altas le contó el chiste de que en Soria solo había dos estaciones, l’hiver et la gare, o sea el invierno y la estación del tren. No le hizo mucha gracia al maestro, más dedicado al paisaje que a las personas. Machado siempre supo, aunque nunca lo dijo, que el idioma francés, como la primavera, le printemps, no estaba hecho para la boca de los sorianos, incapaces de controlar los salivazos a la hora de pronunciar las endiabladas palabras del mal llamado idioma del amor, que tan mal se nos ha dado siempre a los del alto llano numantino.

Un vecino del Campo de Gómara ha denunciado haber sido objeto de una estafa, ya que mandó 1.800 euros a una búlgara que conoció en un chat de internet para que pudiera venir a visitarle y, después de mucho esperar, nada sabe el hombre de las amorosas promesas que le hizo en un mal castellano. (No confundir con el congreso a la búlgara que quería la dirección regional del PP). Si esto no es amor, que venga dios y lo vea; poesía en estado puro.

El hombre solo ha podido aportar el número de cuenta donde hizo el ingreso y la foto de una rolliza mujer, falsa como las palabras que fue vertiendo noche y día en los necesitados oídos del soriano, que como al olmo viejo, con tanta lluvia como nos ha caído, en lugar de algunas hojas verdes, le salió musgo. No obró milagro la primavera en este caso, que nos enseña que la soledad no se corrige con banda ancha ni con espaciosas autovías, sino con el calor necesario de otras personas, esas que cada día nos faltan más. “Quién me ha robado la ilusión, la guardada en el cajón, donde guardo el corazón, al lado de la cartilla que se ha quedado temblando…”