Heraldo-Diario de Soria | Sábado, 7 de diciembre de 2019

SANIDAD

Los cerebros de 16 sorianos se ponen al servicio de la investigación

Alzheimer Soria cuenta con medio centenar de potenciales donantes en su base de datos

MILAGROS HERVADA 30/07/2018

El cerebro es el órgano que más reparos presenta a la hora de autorizar la donación. «Es lo más valioso, donde se acumulan nuestros recuerdos, lo que marca nuestra forma de ser, y da más apuro», reconoce la directora del centro de día de Alzheimer, Beatriz Aldea, cuya asociación trabaja desde el año 2013 en un proyecto dedicado a la investigación con este órgano vital.
En estos cinco años se han materializado 16 donaciones de sorianos, cerebros tanto sanos como enfermos, que se han dedicado a buscar soluciones a enfermedades neurológicas. En lo que va de año se ha registrado una.
La Asociación Alzheimer Soria coordina y sensibiliza sobre la importancia de donar y es la Fundación CIEN (Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas), con sede en Madrid, la que se encarga de las extracciones y proceso para derivarlos a su banco de tejidos, fruto de un convenio de colaboración suscrito entre ambas entidades. «Nos dijeron que podían desplazarse para hacer la extracción y es lo que posibilita que se puedan llevar a cabo las donaciones con garantías», apunta Aldea.
También fue necesario llegar a un acuerdo con los tanatorios, porque la extracción requiere medidas higiénicas y una sala de autopsias. La familia puede elegir cualquier funeraria y tanatorio en la provincia, y es el personal de la Fundación CIEN el que se desplaza para extraer el cerebro, una operación que dura menos de una hora. «El cerebro necesita ser extraído y procesado cuanto antes porque así va a mantener la información lo más estable posible. El tiempo hace que las neuronas se vayan muriendo, por eso es importante que se inicie el proceso lo más ágil posible», puntualizan desde la Asociación de Alzheimer. Por eso trabajan con la hipótesis de que sea un profesional de Soria el que se encargue de ese cometido, «un técnico forense o un anatomopatólogo».
La asociación recalca la importancia de contar con donantes, por cuanto es la única vía para hallar soluciones tanto al alzheimer como al resto de enfermedades neurológicas. Actualmente cuentan con un listado de 50 personas en su base de datos, «carnés de donantes de cerebro», apunta Aldea, «sanos, enfermos, jóvenes, mayores...». Y es que no es necesario tener un cerebro dañado para ser útil a la investigación. «Uno de los aspectos que más motiva a los investigadores es encontrar cerebros de personas de más de 90 años que no sufran demencias, para determinar qué tiene ese cerebro que hace que se haya librado», explican desde la Asociación Alzheimer Soria. Para la investigación sería de mucha utilidad contar con órganos procedentes de hermanos, unos afectados por demencias y otros sanos, ya que los resultados en esos casos son concluyentes.
El destino de los cerebros donados lo decide un comité ético y científico que es el que determina que opciones se presentan para aprobar la investigación y utilizar de forma más eficiente la donación. «No tenemos registro de dónde está cada cerebro», añade. Son únicamente las familias las que pueden conocer el informe de lo encontrado en el cerebro por parte de la Fundación CIEN.
«Lo almacenan en su banco de tejidos, lo analizan y es sólo entonces cuando se puede confirmar al cien por cien que el paciente tenga alzheimer», apunta Aldea, poniendo de relieve que el diagnóstico en vida no obtiene tal fidelidad.
Desde la asociación animan a entrar a formar parte de su banco de datos como donantes de cerebro. «Es más fácil la donación de otros órganos porque se conciben como la salvación de vidas, sin embargo, cuando se trata de destinarlo a la investigación la población es más reacia, no obstante, es esa investigación la que va a permitir salvar vidas», recalca la directora del centro de día, dejando clara la importancia del proyecto que llevan a cabo. Por eso recuerda el teléfono de guardia, 626145883, siempre disponible para cuando pueda producirse una donación de cerebro, al objeto de activar el protocolo lo antes posible y aumentar las garantías de éxito.