Heraldo-Diario de Soria | Viernes, 16 de noviembre de 2018

Representación popular en Garray

Una "guerra injusta" ante 4.000 espectadores

La Asociación Tierraquemada y el Ayuntamiento de Garray recrearon ayer el inicio de las guerras numantinas desde el principio con más de 200 actores, figurantes y personal técnico

05/08/2018

La historia se hizo ayer, ya casi atardeciendo, realidad en el graderío de La Hoya. Un año más, gracias a la Asociación Cultural Tierraquemada y el Ayuntamiento de Garray, Numancia volvió a la vida para relatar ante más de 4.000 espectadores el comienzo de su lucha contra Roma, hace ya 2.170 años. Más de 200 actores, figurantes y personal voluntario de apoyo técnico, durante casi una hora de espectáculo, exorcizaron el olvido de los siglos y dieron de nuevo voz a aquellos numantinos, también a aquellos romanos que, sin saberlo, estaban escribiendo entonces el destino fatal de un pueblo e incluso el presente de un calendario que, más de dos milenios después, sigue rigiendo el mundo. Todo ello comenzó en Numancia... y fue el inicio de una guerra «injusta», sin circunstancias «que la justifiquen moralmente», destacó el director del Yacimiento Arqueológico, Alfredo Jimeno, en su alocución de bienvenida al público y contextualización del episodio de este año. Porque Roma, recordó, cargó contra Numancia por refugiar y ayudar al pueblo de Segeda.
Sus huestes, bajo el anagrama del Senatus Populusque Romani (SPQR), fueron las primeras en pisar la arena del escenario al aire libre de La Hoya. Le siguieron los numantinos (ya arrancando aplausos entre el público) y los segedenses implorando refugio ante la violencia de «los hijos de Roma». La voz en off de Alfonso Andrés fue la encargada de explicar a los espectadores la acción, casi a modo de guión cinematográfico. El público se trasladó teatralmente al año 153 antes de Cristo, un año en el que ni Marte, dios de la guerra, parecía estar de parte de Roma, porque las legiones comandadas por el cónsul Nobilior fueron humillantemente derrotadas, tanto que aquel día, el 23 de agosto, sería declarado por los romanos «nefasto para el combate». 
Un mes de intensos ensayos, el último, el general, el pasado viernes, contribuyeron al éxito de este espectáculo en el que nada se dejó al azar. Ya en la mañana de ayer, el equipo técnico de la Asociación Tierraquemada se afanaba en la comprobación de los equipos de sonido. «Tenemos micrófonos por duplicado, por si acaso fallan», explicó, horas antes de la representación el presidente de la Asociación Tierraquemada, Alberto Santamaría. Después de casi 20 años de experiencia organizando este evento, todo está «organizado» y muy estudiado. Así que, comentaba, más que nervios, se vivía un poco de «tensión» entre todo el personal implicado en esta batalla. Convertirse en uno de los eventos más importantes y destacados de la programación estival soriana implica, aseguró Santamaría, una gran responsabilidad para con el público (muchos reincidentes y muchas familias) que año a año acude a ver esta función que combina el teatro con la divulgación didáctica de la histórica de las guerras numantinas. Aunque se trata de una representación de tipo popular y de carácter amateur, Tierraquemada cuenta con el asesoramiento del equipo de arqueólogos de Numancia para ceñir la pieza teatral al más estricto rigor histórico. Unido a eso, se encuentra un gran trabajo de producción escénica para la dotación de atrezzo necesario y la construcción de una escenografía que ayuda al espectador a imaginar cómo debió ser el enfrentamiento entre numantinos y romanos. Lo que comenzó como un proyecto pequeño, poco a poco, ha ido creciendo y, gracias a la implicación de los vecinos de Garray y de otras localidades, mejorando en propuesta escénica y espectacularidad en cada representación. Desde sus primeros años, el público siempre ha respondido masivamente con su asistencia en cada uno de estos episodios. Este año, no obstante, no con la misma avidez por hacerse con las invitaciones.
En esta ocasión las localidades gratuitas no se agotaron los primeros días y se estuvieron repartiendo hasta el viernes por la tarde en el Aula Arqueológica de Garray, cuyas calles, por cierto, se llenaron ya por la mañana de romanos y celtíberos con los tradicionales desfiles y el reto entre tropas. Pero no sólo se pasearon numantinos y segedenses, desde Friol (Lugo), llegaron «con muchísima emoción» y tras siete horas de viaje en autobús miembros de la Asociación de recreación histórica celta A Castronela. «En ella nos vemos un poco reflejados nuestros inicios», explicó Santamaría. Con ellos tuvo lugar, por la mañana, tras el desfile de las tropas, el rito celtíbero de hermanamiento mezclando las aguas de sus respectivos ríos.