Heraldo-Diario de Soria | Miércoles, 14 de noviembre de 2018

21:34 h. PATRIMONIO CULTURAL / VISITAS TURÍSTICAS

Monumentos liberados de la mirada intrusa

La Junta exime a 44 bienes patrimoniales de su obligación legal de fijar un calendario de visitas / Son 7 más que hace dos años /Preservar la intimidad de sus huéspedes, el riesgo de acceder a recintos ruinosos o la falta de guías son algunas de las razones que justifican esta dispensa

ESTHER NEILA / Valladolid 07/08/2018

En Castilla y León hay 44 edificios de valor artístico cerrados al público. O, al menos, exentos de cumplir con la obligación legal de establecer un régimen de visitas que incluya, como mínimo, cuatro días de apertura gratuita al mes. Las razones para gozar de esta dispensa son variadas. En muchos casos se trata de recintos inestables o cuyo estado ruinoso impide un acceso con garantías de seguridad para el visitante. En otros, el argumento es la necesidad de preservar la intimidad de sus moradores, ya sea una familia particular, los clientes de un hotel o una congregación de monjas de clausura. O impedir que el peregrinaje turístico interfiera en la actividad ordinaria del centro cuando se trata, por ejemplo, de un colegio. Otro motivo es la imposibilidad de contar con personas que se comprometan a abrir de forma estable edificios remotos en la despoblada Castilla y León.

Iglesias y ermitas, conventos y castillos, casonas o palacios y un yacimiento romano integran la lista de bienes inventariados o declarados de Interés Cultural (BIC) cuya contemplación es un lujo reservado a unos pocos.

La cifra ha crecido. Hoy son siete más que hace dos años, según los últimos datos publicados por la Consejería de Cultura. Aunque la Junta no ha querido facilitar una actualización del listado, los nombres de los inmuebles exentos están disponibles en el Boletín Oficial de las Cortes en respuesta a varias preguntas de los grupos parlamentarios, la más reciente, publicada en enero. De esa información se desprende que, desde 2015, se han sumado nueve bienes a la nómina de edificios ‘reservados’, mientras otros dos dejaron de ser inaccesibles (el antiguo convento abulense de Aldeanueva de Santa Cruz y el jardín El Bosque de Béjar).

Soria y Ávila concentran el mayor número, con 18 y 14, respectivamente. Valladolid y Zamora son las dos únicas provincias de la Comunidad donde no consta ninguna dispensa.

Corresponde a los servicios territoriales de la Junta la concesión o denegación de esta bula a los titulares de los edificios que así lo solicitan. «Deben elevar su propuesta a la Delegación Territorial para su aprobación», explican desde la Consejería de Cultura, que tampoco precisa cuántas solicitudes de dispensa reciben. «Se trata de una pequeñísima parte del total de los 2.200 BIC de la Comunidad», se limitan a responder. Entonces, las exenciones concedidas suponen en torno al 2% de todos los bienes protegidos o inventariados.

El volumen de dispensas en Castilla y León contrasta, por ejemplo, con el de la vecina Galicia, donde es recurrente la polémica en torno al Pazo de Meirás, propiedad de la familia Franco. La normativa gallega contempla la posibilidad de la exención en las visitas, pero desde la Xunta aseguran que ningún inmueble está exento «aunque sí solicitaron la dispensa por motivos de seguridad tanto el Monasteiro de Oia como el Castillo del Príncipe (Cee)».

La falta de recursos para mantener el ingente patrimonio artístico castellano y leonés hace que varios monumentos sean inexpugnables para el turista. Una docena de edificios esté exento de las visitas por necesitar «actuaciones de consolidación» que garanticen un acceso con total seguridad.

Es el caso del convento de San Agustín, extramuros en Madrigal de lasAltas Torres, uno de los bienes más recientes en la lista. Conocido como ‘el Escorial de Castilla’, tras la desamortización fue vendido en subasta en 1844, después de sufrir el vandalismo de las tropas francesas y el expolio. La ruina progresiva de sus muros –testigos de la muerte en 1591 de fray Luis de León– abocaron al complejo a entrar en 2007 en la Lista Roja del Patrimonio. Las obras de mantenimiento realizadas por la Junta en 2011 sacaron al inmueble de la lista de Hispania Nostra pero se mantiene en la relación de bienes exentos de visitas por la «necesidad de actuaciones de consolidación para la visita».

El mismo motivo convenció a la Delegación Territorial de la Junta en Ávila para suprimir las visitas obligatorias en siete castillos de la provincia. Se trata de las fortalezas de Castronuevo en Rivilla de Barajas, Narros de Saldueña, Bonilla de la Sierra, el de Serranos de la Torre en Zapardiel de la Cañada, el de Manzaneros en Alamedilla del Berrocal, el de Zurraquín en Cabezas de Villar y el de Aunqueospese en Mironcillo.

En la capital abulense tampoco es viable la visita del convento de Santa María de Jesús, más conocido como el de Las Gordillas. Incluido en la Lista Roja en 2007, acumula cuatro décadas de abandono por la inoperancia de sus propietarios. La crisis económica frustró los intentos de venderlo o convertirlo en hotel y los dueños abandonaron a su suerte este importante monasterio castellano fundado en 1502 y pasto de las llamas en dos incendios en 2013 y 2014. Para prevenir un posible hundimiento y frenar su deterioro, la Junta intervino en 2015 con una actuación de mínimos que no elimina la peligrosidad del acceso. Así, por «razones técnicas», el recinto está liberado de las miradas intrusas.

La incompatibilidad de las visitas con la actividad habitual del centro es el motivo que libera a otros edificios de la Comunidad, dos de ellos dedicados a labores educativas.

Por un lado, en León, el único edificio sin obligación de abrir sus puertas al público es el Torreón de Doña Berenguela, pegado a la Catedral. Son los alumnos de infantil, primaria y secundaria del colegio de Santa Teresa los privilegiados espectadores que durante todo el curso pueden contemplar esta hermosa atalaya, lo único que se mantiene en pie del edificio civil más antiguo de la ciudad, un palacio románico levantado a finales del XIIpor Alfonso VII. Para el resto de vecinos y turistas, la estampa desde el patio del colegio está, por norma, vetada. Se necesita mucha suerte para acceder. Desde la Institución Teresiana reconocen que entrar es «muy complicado». Para empezar, tiene que ser un día laborable, porque los sábados y domingos el colegio está cerrado. Y en un momento en que el patio esté despejado de alumnos.

En Palencia, las estancias del modernista Colegio Villandrando son territorio exclusivo para los niños matriculados en el centro de educación infantil que gestiona la fundación católica del mismo nombre en el corazón de la ciudad, en la calle Mayor. El acceso de los viajeros al interior entorpecería las lecciones de los pequeños. Además, «los elementos de mayor valor artístico se pueden contemplar desde las vidrieras del hall de entrada, que es de acceso público», según la argumentación admitida por la Consejería de Cultura para la reciente autorización del cierre permanente.

Otro par de dispensas viene a respetar la vida contemplativa de las moradoras en dos recintos segovianos, recién incorporados al listado de la Consejería de Cultura.

Es el caso del convento de Santo Domingo. Los fieles pueden acceder a la iglesia pero no a la Torre de Hércules. Construida en el siglo XI, «conserva en los frisos pinturas murales realizadas por los árabes de la aljama segoviana que lo convierten en el más acabado ejemplar románico-mudéjar», según la descripción de las monjas dominicas en su propia página web.

También las hermanas de clausura del monasterio de San Vicente el Real, a orillas del Eresma, cuentan con la bula administrativa que les dispensa de abrir al viajero las instalaciones de esta congregación del Císter.

Motivos más ‘terrenales’ justifican el beneplácito otorgado a edificios como el castillo de Enrique II de Trastámara, más conocido como el Parador de Ciudad Rodrigo. La preservación de la intimidad de los clientes que allí se alojan se impone en este monumento, auténtico alcázar presidido por una imponente torre del homenaje asomada sobre el río Águeda.

El reglamento autonómico que regula los accesos del patrimonio en la Comunidad matiza que pueden quedar excluidas de la visita aquellas dependencias de un edificio que «no afecten a su condición de declarados de Interés Cultural o Incluidos en el Inventario de Bienes del Patrimonio Cultural». Y, en todo caso, apostilla, se deberá «garantizar el respeto a la intimidad personal y familiar».

Tratarse de edificios destinados a un «uso particular» es la justificación aceptada por la Junta para conceder el cierre de puertas a seis propietarios de inmuebles protegidos. Cinco de ellos están en la provincia de Soria. En la ciudad son la Casona de la Calle Caballeros y el antiguo monasterio de San Polo. Y en la provincia figuran el palacio del Marqués de Vadillo de Tera, la casa de la Media Naranja de Narros y el palacio medieval de Aldealseñor, rehabilitado por el arquitecto y dibujante José María Pérez González, Peridis, y que llegó a funcionar como hotel, aunque luego recuperó su uso privado.

En la provincia de Segovia también tiene uso particular la Casa Palacio de los Contreras, en Ayllón. Cualquier paseante puede contemplar su fachada de estilo gótico isabelino, con una singular portada de sillería recuadrada con un cordón franciscano. No así los bellos artesonados y el valioso mobiliario que encierra su interior.

La privacidad también se impone en la dispensa vigente sobre la burgalesa Abadía de San Quirce, propiedad de la familia Antolín. La finca, ubicada en Los Ausines, es el único inmueble de esta provincia vetado a personas ajenas.

Como norma general, el reglamento aprobado en 2007 para la Protección del Patrimonio Cultural señala que todos los titulares de bienes BIC o inventariados deben fijar un calendario donde se especifiquen los días y el horario de apertura, el precio de entrada si lo hubiera y los cuatro días de acceso gratuito al mes, una obligación fijada en la Ley 12/2002 de Patrimonio Cultural de Castilla y León.

«El calendario de visita, una vez aprobado, se anunciará mediante cartel visible para el público», indica el decreto. La Consejería de Cultura asegura que la página web de turismo «ofrece también esa información», aunque basta hacer una somera búsqueda de un puñado de bienes para comprobar que no son pocos los que omiten esos datos.

Desde la Junta aseguran que los servicios territoriales «trabajan en contacto» con los titulares de los bienes «con el fin de posibilitar» la visita. «Se dirigen numerosos escritos y comunicaciones destinados a los titulares en relación al cumplimiento de este deber legal», indican fuentes de la Dirección General de Patrimonio. Y aseveran que «hasta la fecha no ha sido necesario tramitar ningún expediente sancionador por esta razón».