Heraldo-Diario de Soria | Lunes, 12 de noviembre de 2018

PERONIEL DEL CAMPO

Una carrera a 'cámara lenta'

Este año han participado 45 niños en la tradicional carrera de caracoles de Peroniel del Campo, que con ésta cumple ya 37 ediciones y es la única en toda la provincia

Irene Ibáñez 21/08/2018

Las fiestas de Peroniel del Campo culminaron ayer con un evento muy esperado, su tradicional carrera de caracoles. Una cita veraniega a la que todos los niños del pueblo acudieron con gran ilusión.

A las 12.00 horas, la Plaza Mayor del pueblo ya empezaba a recibir a los primeros participantes. La carrera se divide tradicionalmente en dos pruebas, la cronoescalada y la carrera en línea. En la primera parte los caracoles deben escalar un castillo, y en la segunda, recorrer una distancia de un metro en línea.

José Luis Rincón, miembro de la Asociación Cultural Santísima Trinidad y quien participó activamente en la organización de la actividad, quiso recalcar que «nadie se cree que un caracol suba al castillo, pero suben por una maqueta muy bonita que tenemos en la que el caracol se pone en la base y cuando el juez principal, que es Ángel, da la salida, los caracoles comienzan su ascensión».

Antes de dar inicio a la carrera, todos los caracoles fueron inscritos y marcados con su número correspondiente. Una vez que todos los participantes tenían ya puesto su “dorsal”, se colocaron los 45 caracoles participantes de este año en la base del castillo.

Los corredores con números 31 y 22 pronto tomaron la delantera. A punto de llegar a la cima de la maqueta, ambos avanzaban prácticamente a la par, hasta que finalmente el caracol 31 se proclamó vencedor. El récord en la cronoescalada lo mantiene el caracol Luigi, de Luis Martínez, ya que aún nadie ha superado su tiempo de ascensión de 4 minutos y 27 segundos.

Tras retirar la maqueta del centro de la plaza, los jueces prepararon la siguiente prueba dibujando en el suelo el circuito circular. Una vez colocados de nuevo todos los participantes, esta vez en terreno llano, comenzaba la segunda y última prueba. Esta vez fueron tres los que parecían ser los más rápidos al comenzar la carrera: el número 35, llamado Bailarina; el número 45, de nombre Ámbar y el caracol número 39, llamado Cantimploro. Sin embargo, a mitad de recorrido Ámbar y Cantimploro se desorientaron y empezaron a avanzar en dirección contraria. Fue entonces cuando apareció otro contrincante, el número 1, avanzando veloz hacia la meta. Se trataba del caracol de Luis Martínez, «un Luigi de tercera generación», según exclamó José Luis Rincón amenizando la prueba. Finalmente fue este nuevo Luigi el que traspasó primero el círculo de la victoria.

Al acabar las dos carreras se repartieron chapas a todos los participantes y se entregaron trofeos a los ganadores. También se preparó un vermut de migas para los mayores y tartas para los más pequeños. No hay que olvidarse del control antidoping. Al finalizar las carreras se coloca al caracol en un pequeño charco. Si se esconde rápidamente quiere decir que ha superado el control correctamente. Rincón explicó que «es algo simbólico para que los niños entiendan que el deporte tiene que ser limpio.

Esta tradicional carrera se lleva celebrando en Peroniel desde hace ya 37 años. Rincón afirma que «hay que vivirlo, porque si no se vive no se entiende lo bonita que es esta actividad».