Heraldo-Diario de Soria | Domingo, 18 de noviembre de 2018

AÚPA NUMANCIA

Atasco en Los Pajaritos

El Numancia empata con el Cádiz, que neutraliza el fútbol del equipo soriano con una presión alta y una buena organización defensiva / Guillermo marca de penalti y Kecojevic iguala el resultado

LUIS HDEZ. CASADO 26/08/2018

El Numancia se atascó ayer en Los Pajaritos y no pasó del empate frente a un rival que mostró la versión de lo que se puede encontrar a lo largo de la temporada el equipo soriano en Los Pajaritos. El Cádiz es la antítesis del Numancia: no quiere dominar ni salir victorioso en la estadística de posesión. Con la presión alta y a la espera de robar o de provocar los errores ajenos, sobrevive para armar rápidas transiciones y poner en problemas a las defensas contrarias finalizando las jugadas o creando situaciones para el balón parado. En una jugada de estrategia, en un córner, desactivó la ventaja adquirida por el grupo de López Garai, que consiguió romper la monotonía del relato de la primera parte, un dominio inofensivo, con la transformación de un penalti.

Advertido como estaba el Numancia después de encajar tres goles en Córdoba, el equipo soriano no arriesgó apenas en la salida del balón. Los errores y las pérdidas marcaron la primera cita, por lo que puso más celo para no facilitar las cosas a los rivales exponiéndose en defensa más de lo necesario. Aun así, Carlos Gutiérrez no encontró la tecla en varios momentos para sacar con limpieza el balón por lo que creó algún incendio en defensa, apagado por las ayudas de sus compañeros. La tarjeta que vio antes del minuto diez y esos detalles le llevaron al banquillo en el descanso. La presión alta que planteó el Cádiz atascó la transición en la combinación numantina, previsible y no muy rápida para superar esa primera línea defensiva. Sin renunciar a su estilo, le costó un cuarto de hora rondar el área contraria. Para ese momento, el Cádiz ya había forzado tres faltas y un saque de esquina. El atasco rojillo era evidente.

Superada la media hora se observó el primer remate local con un cabezazo de Guillermo, desviado por Cifuentes a córner. La jugada se masticó de tal manera que superó esa presión y por primera vez se presentó con claridad en el área visitante. La antesala de lo que sucedió pocos minutos después. Guillermo recibió un balón en el área y su derribo lo interpretó el colegiado como penalti. El ariete bilbaíno marcó y la impresión es que el gol podía servir de desatascador. Nada más lejos de la realidad porque el Cádiz no tardó ni cinco minutos en desactivar la ventaja rojilla. En un córner, Kecojevic cabeceó nítidamente ante la defensa y el portero numantinos, que no encontraron respuesta para defender el remate. Todo volvía al punto de inicio, pero con menos tiempo para la reacción. El empate llegó justo antes de enfilar el túnel de vestuarios para el descanso. Un momento crítico porque le planteaba los mismos problemas con los que se había encontrado desde el pitido inicial.

A la vuelta, López Garai sentó a Carlos Gutiérrez, retrasó a Escassi, capaz de llevar el peso del equipo en el centro del campo y de defender en el eje de la defensa, y sacó a Larrea para generar el fútbol desde atrás. La sustitución no evidenció un cambio notable. Todo parecía igual que durante la primera parte. Quizás, aún más previsible porque el Cádiz le concedía a Atienza la posibilidad de iniciar la jugada sin que el central consiguiera poner con claridad el balón en circulación. Ni con rapidez ya que a más velocidad en las combinaciones más posibilidades de generar imprecisiones. La prevención para no cometer errores jugó a favor del Cádiz. Lo que no le favoreció fue la expulsión de su central Kecojevic por un derribo a Yeboah cuando encaraba el área contraria en solitario. Antes de esa acción, Escassi contó con la oportunidad más clara de la segunda mitad. Su remate de cabeza lo sacó la defensa amarilla bajo palos. Otra acción a balón parado, fórmula a la que se agarró el Numancia para crear sus mejores ocasiones en el área de Cifuentes.

Con un hombre menos, el Cádiz retrasó sus líneas de defensa, pero sin perder rigor a la hora de arropar a su portero. El equipo soriano se acercó más al área rival y la entrada de Nacho ofreció más profundidad por la banda derecha. El acoso rojillo se tradujo en el vuelco del juego sobre el campo del Cádiz, que se sacudió el dominio con un par de acciones a su gusto con Vallejo y Carrillo como puntas de lanza. Ni unos ni otros desatascaron el choque.