Heraldo-Diario de Soria | Martes, 13 de noviembre de 2018

PASABA POR AQUÍ

El tonto del pueblo

LUIS MIGUEL LARGO 31/08/2018

Tengo una camiseta de Valdelagua que conseguí hace tiempo por tomarme algunos cubatas una noche en fiestas, a las que acostumbro a visitar, y que me regalaron por colaborar en el aumento de los ingresos del bar comunal instalado en la plaza del pueblo mientras animaba el cotarro un hombre orquesta, pues los ingresos municipales no dan para más. Para disfrutar de grupos animados hay que bajar a los pueblos vecinos de Trévago o de Fuentestrún, que celebran las fiestas el mismo fin de semana y tienen mucho más saneadas las cuentas gracias a los molinos.
El pueblo está situado en un cerro como bien anuncia su apellido, aunque para acceder al agua había que bajar una buena barranquera que desmerecía el buen nombre de este pequeño municipio cuyo alcalde ha alcanzado la fama por contestar con ironía y gracejo a la carta del senador de Compromis Carles Mulet quién solicitaba que se cambiase el nombre de la calle Primo de Rivera. Consideraba Ruymán Domínguez, alcalde de Valdelagua del Cerro, que estudiarán la propuesta, pero que mejor hubiera sido que se preocupase por los graves problemas de despoblación y de falta de fondos económicos que sufre este pequeño pueblo para salir adelante.
Carles Mulet, famoso entre otras lindezas por preguntar al gobierno por las medidas dispuestas para tomar en caso de apocalipsis zombi, se ha pasado de frenada y ha optado por el insulto fácil dejando escrito en twitter que siempre son los tontos los últimos en abandonar los pueblos. Triste respuesta que descalifica al propio político, sin necesidad de que sea reprobado por el Partido Popular, ni de que la Federación Española de Municipios y Provincias le exija que se disculpe por los insultos vertidos. La Comunidad Valenciana también tiene graves problemas de despoblación en sus zonas interiores y desde Compromís, un extraño partido radical nacionalista populista, nada han hecho para cambiar esta situación, salvo faltar al respeto a los que se quedan en los pueblos, incluso a los que son de su propia formación política. Yo por si acaso ya me he puesto la camiseta de Valdelagua.