Heraldo-Diario de Soria | Domingo, 23 de septiembre de 2018

TODODEPORTE / CADA FOTO CON SU HISTORIA

El futuro del baloncesto se citó en La Juventud

Un 11 de julio de 1991 los mejores júnior españoles se midieron a la escuadra más intercontinental que ha pisado Soria

Sara I. Belled 11/09/2018

Hace algunos días la Federación Española de Baloncesto recibió una petición un tanto especial y algo extraña también. En los archivos de un periódico de provincia –este que tiene usted hoy entre sus manos– había aparecido una fotografía tan, tan curiosa que todavía era más extraordinario que ninguna de las personas cuestionadas hasta entonces acertaran a discernir a qué se debía el acontecimiento, que quedó entonces retratado por el objetivo del fotógrafo Fernando Santiago.

En primer plano, un partido de baloncesto entre las selecciones de España y Australia, al fondo La –inconfundible– Juventud de la capital de Soria. Sin fecha en el dorso, solo la posibilidad de identificar a primera vista a un par de jugadores españoles de renombre aportaba algo de luz a la imagen. Inconfundible también Alfonso Reyes, en pleno esfuerzo. ¿Y Epi con el 12? Eso sí que era un poco raro.

En la Federación, lo confesaron después, se lo pasaron bien. Y además resolvieron el enigma.

«Nos ha costado, pero lo tenemos. Es un España-Australia del 11 de julio de 1991, en categoría júnior masculino». De júnior. La de vueltas que tuvieron que dar hasta encontrar el partido.

«Sí, me acuerdo, me acuerdo de entonces», afirma Alfonso Reyes, exbaloncestista español y presidente de la Asociación de Baloncestistas Profesionales. Efectivamente, ese joven del 13 en la camiseta es él. No recuerda mucho más, excepto que el año anterior habían jugado el Europeo júnior. Un bronce se trajeron de Suecia. La medalla número 19 de la historia del baloncesto español que consiguieron con una gran generación de jugadores y ante la que fue la revelación del torneo, la Rumanía del gigante Muresan.

«Éramos un grupo de mucha calidad deportiva», asegura. En la foto reconoce a Tomás González, con el 12 en el rebote, José Miguel Hernández, con el 14. Y se le quiebra la voz al recordar al fondo al querido Lalo García, fallecido hace dos años. «Éramos los que ya llevábamos un tiempo juntos en la selección júnior».

Reyes llevaba a penas dos años estudiando en la Escuela de Caminos. En aquella época todos estaban empezando «a descubrir la vida», como dice. Era una buena generación que entonces no había terminado de crecer. «Teníamos 20 años o así, 19 en mi caso, que soy de septiembre, y a algunos nos faltaba algo de maduración, pero el ambiente era muy bueno», bromea.

«Efectivamente, ese soy yo mismo. Estoy igual, no me puedo equivocar». Es el propio Hernández el que da algunos detalles más de la visita. «Estábamos concentrados en Guadalajara y antes del Mundial hicimos una gira. Estuvimos en Zamora, Salamanca, Valladolid... Nos llevaban locos, cada día a un sitio». Así que no se quedaron mucho en Soria. Aunque Reyes, por lo menos, no descarta regresar.

El resultado de ese 11 de julio fue 81-84 para Australia en un polideportivo de La Juventud que, a la vista de la foto, no estaba para nada lleno. Quizá era a puerta cerrada o quizá por entonces no se auguraba el futuro de algunos de los jugadores que terminarían formando parte también del combinado absoluto. En ese momento, los júnior estaban preparando el Mundial sub19 que se celebró en Edmonton (Canadá), entre el 27 de julio y el 4 de agosto. Fueron sextos.

En ese grupo del 91 estaban también Gonzalo García, José Luis Galilea, Iván Pardo, José Antonio Paraíso, Roger Esteller, Claudio Martínez Farre, Alfredo Fabón, Daniel Álvarez y Arturo Llopis. Todos, a las órdenes de Joaquín Costa, jugaron en Soria quizá el partido de baloncesto más intercontinental. Seguro el más curioso ahora visto. Y único, ya que no se ha vuelto a ver un encuentro así en la provincia.