Heraldo-Diario de Soria | Martes, 22 de enero de 2019

10:04 h. TOMÁS ALONSO / ENCARGADO DEL RELOJ DE LA CASA CONSISTORIAL

«Se me para el reloj al ver lo que trabajamos para luego no tener nada»

Y en el reloj de antaño, como de año en año, (que cantara Mecano) estará este vallisoletano que suma más de 30 años subiendo a controlar el reloj. Algo que heredó de su abuelo y de su padre, cuando trabajaban para el relojero Casimiro Salamanca, aunque cuando era muy joven él ya se asomaba para darles cuerda.

J. I. FERNÁNDEZ 02/01/2019

Pregunta.- Cualquiera llega tarde a la cita con usted.

Respuesta- Hay veces que llego tarde hasta yo (risas).

P.- ¿Tiene ya el reloj a punto?

R.- Sí, porque está mantenido durante todo el año. La última reparación fuerte que tuvo fue hace más de 40 años, duró más de una semana, y la verdad es que eso indica que el mantenimiento es muy laborioso. Aunque es cierto que está mejor conservado el de la Catedral.

P.- 40 años. Vamos que funciona como un reloj.

R.- (Risas). Sí, son muchos desgastes, incluso habría que pensar en cambiarlo algunas piezas, pero es una labor complicada y que llevaría mucho dinero. Mientras se puede evitar, hay que evitarlo.

P.- ¿Alguna puesta a punto especial para Nochevieja?

R.- No. El reloj tiene que funcionar todo el año, ahora bien, puede fallar en cualquier momento. El otro día se puso a tocar de repente y tuve que venir.

P.- ¿Mañana está de guardia?

R.- Sí, pero salvo que se averíe a las 23.59, no hay razón para estar preocupado, no tiene por qué fallar nada. No tengo ninguna reseña que haya pasado nada en todos estos años.

P.- ¿Ha cambiado algo en este tiempo?

R.- Que me noto más mayor cada año que subo (risas). También se ha perdido la tradición. Con mis padres vivíamos en la Plaza Mayor y recuerdo que los primeros años era espectacular, era parecido a la Puerta del Sol. La gente venía disfrazada, luego ya se trasladó a Cebadería y se fue perdiendo.

P.- ¿De dónde le viene lo del ser el ‘amo’ del reloj?

R.- Mi abuelo se dedicó hace muchos años a la relojería. Era maragato y salvó un reloj del incendio de la Catedral de Astorga. El obispo le dio ese reloj para que lo arreglara. En esa época era constructor junto a sus hermanos y padre, mi bisabuelo le dijo que se formara. Estuvo en Madrid estudiando en una de las mejores relojerías. En Tordesillas se puso a montar relojes. Luego pasó a la electricidad. Era todo un emprendedor. Se quedó soltero hasta los 40 años, y luego se casó con una de 20, pero cumplió las bodas de oro. Murió de accidente de trabajo a los 96. Tiene una historia muy peculiar.

P.- ¿Le gustaría hacerlo en la Puerta del Sol o no tenemos nada que envidiar?

R.- Quizás los medios. La Puerta del Sol es el espejo de toda España y casi del mundo. Es un reloj que tiene que tener mucha más categoría. No se puede comparar este reloj con el de la Puerta del Sol, pero tampoco el de la Puerta del Sol con el Bing Ben. Cada uno tiene su cosa.

P.- ¿Se le han atragantado alguna vez las uvas?

R.- La verdad es que no. Mientras han vivido mis padres veníamos a su casa y tomábamos las uvas con el reloj del Ayuntamiento. Si hubiera habido algún problema lo teníamos al lado. Ahora lo tengo peor porque vivo en La Cistérniga. (Risas).

P.- ¿Hay alguien en la familia que pueda seguir con la tradición?

R.- Nada, aquí lo dejamos.

P.- Cuénteme alguna anécdota.

R.- Pocas. Quizás lo más curioso es que desde lejos parece de piedra todo de alrededor, pero realmente es de chapa de zinc. La gente cuando se entera se sorprende. Y también que el frío hace que la grasa de los engranajes se quede dura y en invierno tienda a atrasar un poco. Por eso quizás la gente noté que se va atrasando un poco.

P.- Con tanto móvil, los relojes de pulsera ya no son necesarios.

R.- El reloj se sigue usando lo que pasa es que ahora ha pasado a ser un electrodoméstico. Se ha conseguido abaratar mucho lo que es la maquinaría.

P.- ¿A favor del cambio de hora?

R.-Yo vivía cuando no había cambio de hora y se llevaba bien. La segunda pregunta es si ¿horario de verano o invierno? Y ahí es donde tengo más dudas. Aunque nos fastidie dos días al año, creo que tiene sus cosas buenas.

P.- ¿Para saber la hora mira el reloj o el móvil?

R.-El reloj, por supuesto.

P.- ¿Cuándo se le para el reloj?

R.- Con mi trabajo. Aunque tengo la suerte de disfrutar con mi trabajo, pero es cierto que a veces veo cómo me paso demasiado tiempo para luego no tener nada.

P.- ¿En qué suele perderlo?

R.- Con la paciencia que hay que tener en un montón de cosas. Yla verdad es que no me gusta perderlo.

P.- ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

R.- Yo creo que no. Cada tiempo tiene su gracia. Lo he pasado muy bien de crío y ahora lo paso muy bien pero de otra manera. Hay que vivir el momento. Hay quien dice que los coches eran mejor antes, pero antes eran una castaña. Ahora hay mejores medios, aunque siempre se echa de menos la nostalgia del viaje, que dicen algunos.

P.- ¿Cree que el tiempo es oro?

R.- Depende de la edad. De jóvenes desperdiciamos mucho el tiempo, ahora notas que pasa muy rápido.

P.- ¿Vive pendiente del reloj?

R.- No. Soy autónomo y puedo organizarme bien.

P.- Entonces no se pondrá malo.

R.- Bueno, hace poco tuve una operación y tuve que parar. Lo que sí está claro es que los autónomos se planifican su tiempo, pero en un momento determinado sabes que ese paro lo vas a tener que recuperar.

P.- ¿Se le ha parado el reloj al ver la nueva subida de la cuota de autónomos?

R.- (Risas). Buff, calla. Un poco sí la verdad y con algunas de las medidas que toman.

P.- También se dedica a los coches clásicos. ¿Cuál es su favorito?

R.- Al hacerlo de manera profesional, todo se ve económicamente. Aunque el coche de mi abuelo siempre será el de mi abuelo: un Citroen cinco caballos.

P.- ¿Cuál es la mejor hora del día?

R.- A primera hora del día, si te levantas con tiempo tienes todo el día por delante.

P.- Pues aquí acaba la entrevista, se me ha pasado el tiempo volando.

R.- (Risas). Me alegro.