Heraldo-Diario de Soria | Lunes, 26 de agosto de 2019

SIN ACRITUD

El caballo de Calígula

31/03/2019

El amiguismo en política, a la hora de conceder empleos o ventajas, es lo contrario del buen hacer democrático, incluso y a veces en cargos de libre designación. La amistad en la vida es un placer necesario, «que amistades que son ciertas nadie las puede turbar», escribió quien da nombre a nuestra Alameda. Pero de ahí a usar el dedazo es, sencillamente, nepotismo cuando no cainismo, ese que echa por tierra aquello de la regeneración. Recordemos a Calígula, emperador de Roma (12-41 d.C.) y su relación con su caballo Incitato –en latín, Incitatus: impetuoso– con su caballeriza de mármol y pesebres de marfil, a quien regaló una villa con jardines y 18 sirvientes. Le quiso nombrar Cónsul para que los pusilánimes senadores vieran el desprecio que producía el Senado al emperador.


El amiguismo choca de frente con la meritocracia – del latín ‘meritum’, y este término, de ‘mereri’, merecer-. Claro que hablar en la política local de la aptitud, esfuerzo, inteligencia, virtudes, trabajo…, a veces, si vemos las listas presentadas por algunos partidos pues casi me quedo con Incitato que ganó todas las carreras en el hipódromo de Roma, solo perdió una y el auriga que lo montó lo pagó con su vida. Cosa del curriculum. Al hilo, este medio calificaba de esperpento y de sainete la lista al Senado del PP, un desencuentro con la militancia y la meritocracia de otros posibles candidatos, un claro ejemplo de amiguismo y, también, del necrosado cainismo. O sea, a la manida regeneración le puede la degeneración democrática. Ya tengo ganas de ver los resultados electorales que pueden, otra vez, desatar todos los demonios que preceden a la hecatombe que llegará en mayo.


Mientras el PSOE local, calladito de ríe y se frota las manos en un claro ejemplo de, déjales con su navajeo político. También, vuelven los paracaidistas salvapátrias, ególatras de mirarse el ombligo que creen, como aquel gallo, que el sol salía para oírlo cantar. En fín, líderes que solo se reúnen consigo mismo…, será que como dijo el viejo profesor Tierno Galván, aquel que de niño bebió aguas de la Razón en el Valle, «en política se está en contacto con la mugre y hay que lavarse para no oler mal». Amén.