Heraldo-Diario de Soria | Domingo, 25 de agosto de 2019

Que usted lo bese bien

P. PEREZ SOLER 28/04/2019

HAY besos blancos y ricos en colores. Del primero al último están llenos de palabras e intenciones. Así, encontramos besos avinagrados y rencorosos, tan falsos como descontrolados; besos afilados que esconden una lengua bífida, con capacidad para mimetizarse.
Hay también besos rabiosos, oportunistas; radicales en tiempo y forma; son estos por lo general besos ruidosos que resultan exagerados y provocan cierto vértigo, por más que este tipo de besos desbordados obedezcan siempre a causas ciertas.
Y qué decir de los besos robados, tan necesarios en un momento dado como faltos de solidez; besos respetuosos mas insuficientes, creíbles al fin y al cabo pero con cierto regusto a equidistancia estos besos, y no por ello menos sugerentes, a decir verdad.
Apasionados e impetuosos, hay besos que provocan dudas razonables; besos capaces de conquistar a cualquier precio, que pasan de vendaval a la suavidad dependiendo del momento, tan garantistas como confusos.
Y existen besos obligados, racionales y a la vez planos; besos que pueden ser el principio y que necesitan manos para llegar al final. Sin candor, pero respetuosos, estos besos cuerdos son difíciles y a la vez inapelables. Hoy cualquier beso regala promesas de un futuro incierto. Y no se haga ilusiones: un beso nunca es suficiente, ni siquiera millones. La aritmética del beso es compleja e insaciable: mañana la otra boca le pedirá más y usted y yo nos entregaremos de nuevo a este incontenible deseo.
Ni la teoría más lógica y estructurada, ni el tratado más objetivo y analítico son capaces de aproximarse a la pasión íntima que provoca el beso. Poco más que decir en esta alegoría. Que usted lo bese bien hoy, este domingo 28A.
Confío en haberle animado a hacerlo. No hay nada más edificante, más humano, que besar.