Heraldo-Diario de Soria | Martes, 18 de junio de 2019

«Ha sido una remodelación acertada y necesaria»

El centro social de La Barriada ultima detalles de cara a la apertura de mañana

JOSÉ ÁNGEL CAMPILLO 15/05/2019

La sede de la Asociación de Vecinos de La Barriada presenta un aspecto muy distinto al que tenía en los primeros compases del año. La puesta al día deja a la vista un suelo nuevo, renovados falsos techos, salas reformadas y un interior luminoso. Ayer también escenas con los últimos retoques en el mobiliario y los servicios generales. Una modernización que, con el planteamiento municipal de distribuir actividades de manera que lleguen al barrio, reforzará la oferta de la Asociación y convertirá al inmueble en un centro social más de la ciudad. Hasta ahora los contenidos han venido funcionado, pero el edificio era antiguo y poco adaptado energéticamente. La obra facilitada por el Ayuntamiento tras renovar la Junta por un periodo amplio la cesión a favor de la entidad vecinal era algo que tenía que llegar. «Ha sido una remodelación acertada y necesaria», expone el presidente de la Asociación, Ignacio Gutiérrez. A su alrededor se ultiman las labores para mañana.


Y es que este jueves tendrá lugar la presentación de cómo las obsoletas instalaciones se han adecuado a las modernas condiciones, con el consiguiente bienestar del usuario y, también importante, un ahorro para la Asociación.


«Nosotros nos estábamos apañando para hacer las actividades y, de hecho, todos los días estaban ocupadas las salas, lo que pasa es que la instalación de calefacción, la de luz y, sobre todo, aislamiento era más que necesario, porque estábamos perdiendo una cantidad de energía impresionante», explica Gutiérrez. Además, «por antigüedad también había que adaptarlos y por seguridad», porque era una «instalación de muchos años, la calefacción llevaba más de 30 años y en la luz se han hecho retoques, pero igualmente había que redistribuir, porque la instalación era vieja». Los socios podrán comprobar las apreciables mejoras mañana, a partir de las 18.00 horas, en la jornada de puertas abiertas que ha convocado la Asociación. Al evento están invitados los representantes de todas las administraciones.


Y es que, como indica Gutiérrez, «ha intervenido todo el mundo». La Junta, renovando la cesión del inmueble por 20 años. Aprovechando que el periodo es prolongado el Consistorio intervino facilitando la financiación. Una transferencia de 260.000 euros y la colaboración del almacén municipal han permitido a la Asociación dar un vuelco al centro social.


La distribución y servicios son similares a la antigua sede. Hay novedades como el despacho de podología, similar al de otros centros, y que estará disponible «no todos los días, pero algún día» y «seguiremos tomando la tensión». La peluquería se ha «acondicionado» y junto a la cafetería (completamente renovada) hay una pequeña sala infantil. Un atractivo para los niños y un reclamo para los padres, con la espera de una mayor afluencia.


Baños adaptados, gimnasio, sala para cursos y talleres, con cocina nueva, y el salón multiusos se añaden al elenco de servicios del edificio, cuyo salón de actos también ha conocido el efecto de los operarios. Las butacas son reconocibles, pero no así el entorno, con un techo nuevo, la espera del nuevo proyector y una salida de emergencia. «Podremos aprovecharlo para más cosas, en vez de tener un escenario tan complejo, alto y estrecho», que ha desaparecido.


El presidente refiere que la Asociación seguirá con sus actividades, pero si las que hacíamos nosotros nos la complementa el Ayuntamiento con alguna más, mejor que mejor». El próximo modelo para gestionar este aspecto se acerca a lo que sucede en el centro Gaya Nuño, en Santa Bárbara. Allí se han derivado parte de las horas (cursos y talleres), del contrato de las Aulas de la Tercera Edad. Gutiérrez expone que, a mayores, habrá un taller en verano y «quizá alguno más».


La relación en este frente tiene que formalizarse. «Igual que tenemos firmado el convenio de los huertos», por el que la Asociación coordina las parcelas junto al almacén municipal y sirve de mediador con el Consistorio, habrá que «firmar otro convenio de colaboración con el Ayuntamiento para desviar actividades».


La reforma del edificio comenzó a mediados de enero y, como sucede con muchas otras obras y más cuando el espacio es obsoleto, ha acabado demorándose más de lo previsto. «Más de una vez» ha habido que modificar el proyecto. «Y según íbamos haciendo cosas, también iban saliendo otras, que no íbamos a dejar a medias». Gutiérrez explica que «las cosas que van saliendo después del proyecto llevan casi más tiempo que el proyecto». Las formalidades, el ‘papeleo’, también han intervenido, teniendo en cuenta que la Asociación ha tenido que «tratar con tantas administraciones en realidad». Por ejemplo, con Industria, para todo lo relacionado con la luz y la calefacción.


La jornada de puertas abiertas (un acto «abierto a todos, como ha estado siempre esta Asociación) mostrará el resultado de unos trabajos con los que se amplían las posibilidades no sólo de la Asociación, sino de la red de puntos de encuentro que incluye el Gaya Nuño, La Presentación y el Bécquer y que de manera próxima se reforzará más con el antiguo Alameda convertido en un espacio de muestras y conferencias. En La Barriada, 570 metros cuadrados que se actualizan y potencian la comodidad de los usuarios.


Para la Asociación era importante el cambio. Pero es preciso que la concienciación de los socios no decaiga. Las instalaciones están bien, pero «lo que sí es necesario y echamos siempre en falta es que el socio venga a vernos, porque nosotros funcionamos con aportaciones de los socios». Gutiérrez señala que «necesitamos que el socio se implique más y nos traiga sus sugerencias, sus quejas, lo que haga falta, que nosotros en cuanto tenemos transmitimos directamente a quien sea y hasta ahora, normalmente, hacen más caso a las asociaciones que al particular».


Implicación como apuesta y otra expectativa recurrente: «que alguno vaya pensando que las juntas directivas se tienen que renovar», problema común en las asociaciones. «La gente tiene miedo y no es para tanto», pero «el socio tiene la palabra», concluye Gutiérrez.