Heraldo-Diario de Soria | Jueves, 12 de diciembre de 2019

«Ese me suena»

FELIX VILLALBA 01/06/2019

HAN pasado ya las cuatro convocatorias electorales que se han producido en un mes y ahora el país entero está enfrascado en las diferentes posibilidades de pactos, desde Europa, aunque despierte un menor interés, a muchos ayuntamientos, pasando por las comunidades autónomas y el Gobierno de España. Aquí, estamos pendientes de quién será el próximo presidente de la Junta de Castilla y León, si Tudanca o Mañueco, algo muy relevante. Los periodistas damos por hecho que cualquiera de los dos citados son conocidos de punta a punta de la Comunidad, pero normalmente las encuestas desvelan que siempre hay gente que no sabe de quién le están hablando cuando se les cita a un líder político. El más conocido hasta la fecha, el todavía presidente en funciones de la Junta, Juan Vicente Herrera, no conseguía llegar al 90%. Esta semana, caminando, coincidí al mismo paso durante un rato con unos estudiantes, con aspecto de estar haciendo el bachillerato. Hablaban de sus cosas cuando en uno de esos soportes publicitarios que llaman mupis (mobiliario urbano como punto de información), y que van cambiando de anuncio, apareció una propaganda electoral ya caducada del PSOE con la imagen de Luis Tudanca. «Ese me suena», dijo una chica sin hallar respuesta alguna por parte de sus compañeros. Me sorprendió que solo a una chavala le sonara el que puede ser el próximo presidente de la Junta. En mi bachillerato, en plena eclosión de la democracia, las elecciones se colaban en algunas materias y conocíamos así candidaturas y aprendíamos cómo funcionaba el sistema democrático, aunque no tuviéramos edad para votar. Eran otros tiempos, quizá con un país más ilusionado por comenzar una nueva era política. Ahora, sin duda, a pesar de que la participación en las urnas es alta, hay un mayor desapego con la política, una mayor distancia. Según el CIS, el 57,9% de los españoles no siente simpatía por ningún partido y más del 40% cree que en la campaña de las generales las formaciones políticas aportaron poca información sobre los asuntos que interesan, dando una nota de suspenso a la campaña electoral (4,3). Ahora, ya no hay campaña, sino política de pactos, negociaciones incipientes. Esperemos que los partidos sean lo suficientemente responsables como para que, en las conversaciones, sobre la mesa se pongan los asuntos que realmente importan a los ciudadanos y que el debate no sea solo sobre ocupar sillones. Si lo consiguen, los políticos empezarán a sonar más a la gente, incluidos los jóvenes, los que son el futuro.