Heraldo-Diario de Soria | Miércoles, 16 de octubre de 2019

Cs pedirá la presidencia de las Cortes, la vicepresidencia del Gobierno y 3 consejerías

Caso de entrar en gobierno, la formación naranja seguirá la hoja de ruta andaluza e impondrá un pacto programático de un centenar de medidas, porque tampoco está descartado en apoyo desde fuera, especialmente si el acuerdo fuera con el PSOE

PABLO R. LAGO / VALLADOLID 01/06/2019

No hay que hacer demasiadas cábalas para saber cómo sería un pacto de gobierno en Castilla y León en el que entrase Ciudadanos. Sea con el PP o sea con el PSOE. Sólo hay que poner la vista en el dibujo que Cs cerró con el PP en Andalucía hace sólo cinco meses.

Trasladando las peculiaridades territoriales que tenga Castilla y León. La pista la aporta una fuente directa del corazón de Ciudadanos en Madrid, en el entorno de José Maneul Villegas, que es quien recibe instrucciones directas de Albert Ribera, en los albores de los tanteos para formar gobiernos en Castilla y León y en otros territorios autónomos.

La misma fuente que, a día de hoy, asegura que es prematuro para aventurar con quién pactará el ejecutivo que sucederá a 32 años de gobiernos populares, los últimos 18 de Juan Vicente Herrera. «Claro que hay preferencias, pero todo está muy abierto y va a depender de lo que hagan PP y PSOE en otros sitios, como por ejemplo el caso de Navarra», señalan desde la dirección nacional del partido naranja. Lo que sucesa en la Comunidad Foral se conocerá prácticamente a la vez porque se constituye un día antes que lasCortes de Castilla y León, el 19 de junio.

Pero lo que sí indican es que se puede hacer un paralelismo con el pacto de Andalucía para deducir las exigencias de Cs si finalmente opta por entrar en gobierno con el que pacte. Y eso se concreta en que Ciudadanos, además encaramarse a la presidencia de las Cortes, exigirá una vicepresidencia o la vicepresidencia, además de tres consejerías.

¿Qué tres consejerías? Pues está por definir. Y aunque muchos piensan que Sanidad sería una de ellas y la querría manejar Igea, es posible que esa precisamente no, en vista del desgaste que ocasiona y las altas expectativas que todos los partidos han puesto en ese área, con ofertas de muy difícil cumplimiento. Veremos quién quiere ese cáliz.

Tampoco es descartable que en vista de que Igea va a necesitar cuadros para el gobierno, algún consejero proceda de fuera de las Cortes. Incluso está la posibilidad de repescar para la actividad regional al fichaje estrella de Ciudadanos, la ex presidenta de los Autónomos y actual diputada por Valladolid, Soraya Mayo, para un área dedicada al empleo y los autónomos, a imagen del modelo de consejería estrenado en Andalucía.

En Andalucía el gobierno está compuesto por 11 consejerías. Seis de ellas para PP y las otras para Ciudadanos. Y aunque Cs es imprescindible y exclusivo, también es cierto que en Castilla y León la correlación de fuerzas parlamentarias lo hace más débil que en el caso andaluz. La fotaleza que tiene ahora Cs en este cortejo inicial se verá mermada cuando elija la opción con la que pactar. El PSOE los triplica en procuradores. Y el PP, lo dobla ampliamente. Estas diferencias no están en Andalucía, donde además Vox es cooperador necesario, aunque externo, de ese acuerdo. A lo que se añade el hecho de que aquí, en Castilla y León, será difícil un gobierno con más de nueve consejerías cuando Cs está pidiendo la reducción de estructuras.

El líder de Ciudadanos, Juan Marín, acapara la vicepresidencia del ejecutivo que preside el popular Juanma Moreno. Una vicepresidencia que conlleva Regeneración Democrática, Justicia, Turismo y Administración Local. Un conglomerado de competencias incomprensible y que no encajaría en la realidad de Castilla y León. Es decir, esa vicepresidencia habría que ordenarla con competencias más afines, porque por ejemplo Justicia, pinta poco más que tener influencia indirecta en el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, que no es poco. Un TSJ cuyo coche presidencial en la actualidad paga la Junta por carestía presupuestaria del alto tribunal.

Ciudadanos controla también Economía, Conocimiento, Empresas y Universidad; Educación y Deporte; Empleo, Formación y Trabajo Autónomo; e Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación.

El PP se ha quedado con las siguientes: Consejería de Hacienda, Industria y Energía; Consejería de Presidencia, Administraciones Públicas e Interior; Consejería de Salud y Familias; Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible; Consejería de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio; Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico.

Evidentemente, tanto el PP como el PSOE están dibujando su posible gobierno, teniendo en cuenta las exigencias de Cs, en el que en el caso de Luis Tudanca estarían sin ninguna duda Virginia Barcones y Ana Sánchez, con fuerza y peso. Y, por lo que respecta a Alfonso Fernández Mañueco, en su ejecutivo estarían el secretario autonómico, Francisco Vázquez, y Raúl de la Hoz.

Junto al reparto de carteras, la formación naranja exigirá al socio que finalmente elija, si es que entra en el gobierno con él, un plan programático de un centenar de medidas que considera necesarias para cambiar el rumbo de la Comunidad. Un plan que, controlado por una comisión formada por ambos partidos, exhibirán en la puesta de largo del acuerdo y que inexcusablemente conllevará asuntos de tan escasa trascendencia como fácil ejecución: supresión aforamientos para parlamentarios y miembros del gobierno, en materia de la tan cacareada regeneración; y la eliminación del impuesto de sucesiones, cuyo pagó, según las últimas cifras afectó a menos de un millar de los 2,3 millones de habitantes de Castilla y León, es decir lo que heredaron más de 800.000 euros. La bajada de impuestos y la reducción de las listas de espera aparecerán en ese acuerdo.

La cuestión esencial es que seguramente Ciudadanos se guarde las espaldas no poniendo plazos exigentes al cumplimiento se las exigencias fiscales y sanitarias. Ese es el truco de los acuerdos programáticos, como ya hizo Ciudadanos hace cuatro años cuando se entregó a los brazos de Herrera a cambio de cuestiones genéricas, sin concreción, que no llegaron a nada, pero le ampararon para darle el apoyo presupuestario año tras año a las cuentas del PP.

Y las que había concretas, como la bajada del IRPF o los aforamientos, por supuesto el PP las dejó en el cajón con la connivencia del Ciudadanos de Luis Fuentes. Bien es cierto que aquel Ciudadanos no gozaba de la fortaleza, en virtud de la aritmética parlamentaria que ha emanado de las urnas, del que hoy tienen entre manos Francisco Igea.

«Esa es la hoja de ruta que vamos a seguir. Lo que nos valió hace unos meses para Andalucía nos tiene que valer para Castilla y León», señalan las fuentes consultadas por EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN. Cierto es que las mismas fuentes tampoco dan por descartado un pacto de investidura sin entrar en el gobierno, por mucho que desde algún sector de Ciudadanos Castilla y León se esté tratando de filtrar interesadamente que la única vía es entrar en gobierno. Es más, esa opción adquiere más peso si el pacto se fragua con el PSOE de Luis Tudanca.

Los estrategas de Ciudadanos siguen testando el desgaste que le podría ocasionar convivir en gobierno con el PSOE. Una experiencia totalmente nueva. Castilla y León podría servir para explorarla, pero también para medir el daño. «Y lo que no quiere Ciudadanos por nada es que un acuerdo con el que sea nos cause daño», apuntan. Todavía está vigente el síndrome del acuerdo fallido con Sánchez y las consecuencias de retroceso que tuvo para Cs en las urnas.

La opción podría ser un pacto de investidura. En una mano, un plan programático mucho más exigente que uno de gobierno. Con plazos y concreciones presupuestarias. Una comisión de los integrantes del pacto que velara por ellos. Y en la otra, la espada de Damocles de la moción de censura. Y en poco más de un año, con tres de legislatura por delante, Ciudadanos tendría margen de maniobra para sondear la bondad de ese acuerdo o decidir dar un giro.

Esa tesis que se maneja con fuerza en la sede nacional de Ciudadanos, también vale para el caso de que se decantasen por un pacto desde fuera con el PP, aunque menos previsible, ya que sería prorrogar los 32 años de gobierno en solitario. Y eso no trasladaría de ninguna forma el mantra del cambio en Castilla y Léon.

En cualquier caso, también habrá que estar pendiente de los movimientos que se produzcan en otras comunicades, cuyas asambleas se conforman diez días antes que Castilla y León. Ese es el motivo por el que Igea ha tenido que reconocer que las negociaciones serán largas. Hasta el 10 de junio es probable que no haya ni pistas de cuál será el ‘novio’ que elija Ciudadanos, siguiendo el símil esgrimido por Igea en la campaña.