Heraldo-Diario de Soria | Domingo, 15 de septiembre de 2019

‘Ser alcalde me cuesta dinero’

P. PEREZ SOLER 14/07/2019

«SER ALCALDE me cuesta dinero». ‘Pues si así es, y no estás dispuesto, no te presentes o ponte sueldo’. La afirmación primera la he escuchado decenas de veces. Y la respuesta siguiente puede ser suscrita por cualquiera que escuche a un alcalde de pueblo lamentar eso: la gasolina de su bolsillo, los viajes aquí y allá, el tiempo que uno pierde y lo poco que sabe mucha gente del trajín municipal.
Coincido en esta última cuestión, en el tiempo que conlleva ejercer de alcalde en un pueblo aunque sea pequeño; hay que decidir, denegar, autorizar, escuchar al secretario los detalles de un proyecto o la prisa que corre una solicitud; estar pendiente de que todo esté a punto el día de la fiesta, y aguantar al paisano –vinculado pero no vecino– que viene dos semanas al año, o una, decir que sobran hierbas o faltan luces. Con o sin sueldo es lo que tiene ser alcalde de pueblo. ¿Debe ponerse sueldo un alcalde? No hablo de pueblos grandes, como pueden ser Almazán, El Burgo, Ágreda u Ólvega, ni siquiera medianos, como los de Pinares, Arcos o Medinaceli, donde una percepción comedida parece lógica. (Repito, comedida). Me refiero a municipios pequeños de 100 ó 200 habitantes donde en la mayoría de los casos no tienen asignación mensual pero sí cobran dietas. Pero hablar de dinero queda feo, sobre todo antes de renovar sillón y saber si se gobierna o no. Así y con todo, no estaría demás que en las campañas electorales se hablará también, además de proyectos y promesas, del vil metal. Y de forma clara y expedita el aspirante dijera que piensa cobrar dietas por kilometraje, ponerse una asignación al mes de 300 euros, o cobrar un sueldo al año de casi 60.000 euros ‘porque yo lo valgo’. Porque lo que está claro es que ser alcalde no cuesta el mismo dinero a todos.