Heraldo-Diario de Soria | Jueves, 20 de septiembre de 2018

12:32 h. BURGOS

El difícil relevo entre los ganaderos de leche

Mikel Gómez, de Navas del Pinar, es de los pocos jóvenes que dan el relevo a la generación anterior en el sector lácteo, según los sindicatos agrarios

DIEGO SANTAMARÍA 20/02/2017

La falta de relevo generacional en el sector ganadero preocupa, y mucho, a las organizaciones profesionales agrarias (Opas). No es para menos, pues tal y como apunta Rafael Díaz, gerente de Asaja Burgos, «entre el 85 y el 88%» de los jóvenes que se incorporan optan por la agricultura, mientras que apenas un «12% e incluso menos» se decantan por la ganadería. Dentro de este porcentaje, el lácteo brilla por su ausencia. Algo lógico si tenemos en cuenta que «los ganaderos están en jaque» por la crisis de los precios tras la desaparición de las cuotas, apunta el presidente provincial de la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), Félix Arribas.

Quienes dan el paso y se lanzan a la aventura de la primera instalación rehúyen la leche mientras el vacuno y el ovino de carne salvan los muebles. Asimismo, Díaz destaca el incremento de ganaderías alternativas en la provincia, sobre todo las de «caracoles», un mercado que parece estar en alza. Arribas, por su parte, considera que «te lo tienes que encontrar hecho». Es decir, contar con un respaldo familiar o económico fuerte para afrontar con garantías un negocio de estas características.

El presidente de UCCL Burgos añade además el problema de los saneamientos que su organización ha puesto sobre la mesa en multitud de ocasiones. Y es que «con una vaca positiva puedes tener la explotación parada uno o dos años». Por lo tanto, «si coges una explotación de nuevas y no puedes hacer nada estás condenado a la ruina».

Un joven que sí da el relevo

Podría decirse que Mikel Gómez ya era ganadero desde la cuna. Siguiendo la estela familiar de sus dos abuelos y de sus padres, este joven de Navas del Pinar tuvo claro desde que era un crío dónde estaba su sitio. Sabía dónde se metía y se formó previamente para ello. «No voy obligado», admite antes de confesar que le encanta su trabajo en la explotación paterna de vacuno de carne en la que pasa «gran parte del día». Su profesión es esclava como pocas, pero«ocho horas en una empresa donde te manda un jefe no me termina de convencer». Nada más que añadir. Las jornadas maratonianas de la actividad ganadera se vuelven mucho más amenas «si a uno le gusta lo que hace». En invierno hay menos jaleo, pero al tratarse de una explotación en extensivo el trabajo se multiplica «a partir de marzo». Es entonces cuando ‘ficha’ a eso de las 7 de la mañana y se retira sobre las 8 de la tarde. Más de 12 horas en las que «el tiempo lo marcan las vacas». Gómez se formó como técnico en Producción Agropecuaria en el centro de formación agraria de Albillos. Ya sabía mucho de antemano, pero «necesitas la titulación». Aún así, no dudó en poner los codos sobre la mesa aunque reconoce que ha aprendido más «en tres meses de prácticas».

Alimentación propia y natural

La familia de este joven burgalés compagina el vacuno de carne con la agricultura para dar de comer al ganado. La alimentación es clave para el engorde y para garantizar la calidad final del producto, por lo que se encarga de elaborar su propio concentrado a base de «hielos, trigo, cebada y avena». Además, se plantea la posi bilidad de añadir centeno a partir del «año que viene». Según explica, su planteamiento alimenticio es «más ecológico y natural» que cualquier pienso compuesto que se pueda adquirir fuera. Eso sí, considera «necesario» aplicar pesticidas sobre los cultivos para garantizar el engorde del ganado. «Y el que diga que no lo lleva miente», añade.

Por otra parte, sobre todo en verano, las vacas también se alimentan de veza y las hierbas de los pastos de su zona. No obstante, señala que el proceso de engorde resulta menos efectivo si se compara con el invierno, cuando las vacas se alimentan básicamente de los piensos que Gómez elabora de forma artesanal.

Incorporación juvenil

Ejemplos como el de Gómez constituyen una rara avis en el campo hoy en día. Apenas existe relevo generacional y muchas explotaciones se ven obligadas a echar el cierre tras la jubilación de sus propietarios. Esta radiografía desoladora del panorama actual era palpable en las clases del centro agrario. «La gente joven, si no le viene de familia...». No es necesario que continúe, ya está todo dicho. Saben que es «muy esclavo» y no les compensa. Nada que ver con el tesón de este joven ganadero que aspira a convertirse en su «propio jefe» en un plazo de «uno o dos años» si las ayudas de la Junta siguen. «Habría que dar más facilidades a los jóvenes» porque «somos el futuro», sentencia.