Heraldo-Diario de Soria | Viernes, 21 de septiembre de 2018

9:52 h. SANTA CATALINA

Compromiso y mimo en cada detalle de San Juan

Tras comprobar que otros años había dificultades para que hubiera jurados en esta cuadrilla, Rafael y Mª Mar se animaron a dar el paso

11/05/2017

Rafael Ariza Guillén, zaragozano de 56 años, y Mª Mar Martínez Marqués, soriana de 46 años, son los jurados de Santa Catalina en las fiestas de San Juan de 2017. A esta parejas de abogados se les puede definir como detallistas hasta el más mínimo detalle en su labor como alcaldes de barrio y comprometidos socialmente y culturalmente, algo que han sabido trasladar a la cuadrilla, desde la decoración hasta las botas.

Viven en Zaragoza pero desarrollan su actividad profesional tanto allí como en Soria. Mª Mar se siente soriana con mucho orgullo y ambos pertenecen -ella es miembro de la junta directiva- al Centro Soriano de Zaragoza, la casa regional más numerosa. También hay que destacar su afición al teatro, ya que tienen un grupo junto a otros compañeros abogados denominado Tiermes, que el próximo 20 de mayo pone en escena en el Casino 20 minutos con María, escrita por Rafael y dirigida por Mª Mar.

Santa Catalina fue su única opción, un órdago, ya que aunque la cuadrilla de Mª Mar haya sido La Blanca y luego El Salvador, tiene un cariño especial a la zona del Casco Viejo porque estudió durante 16 años en el colegio Sagrado Corazón. Además, la jurada reconoce que el año pasado sufrió mucho porque para esa cuadrilla costó encontrar jurados... Mª Mar siempre había querido ser jurada, desde niña, porque su padre le inculcó la cultura sanjuanera y el cariño por las fiestas. «Venimos todos los años a San Juan y lo disfrutamos mucho», reconocen.

«La idea del entusiasmos por ser jurada de Mª Mar te la puede dar que el mismo Martes a Escuela mandó un fax al Ayuntamiento y se puso muy nerviosa porque no entraba», recuerda Rafael. «Yo quería y no me hizo falta insistir. El 2017 era un año adecuado y no había por qué demorarlo», añade Mª Mar. Y enseguida contaron con el respaldo de familiares y amigos, que forman parte de la cuadrilla y que ya preparan todo lo necesario para que las cosas salvan bien.

Para ellos también ha sido importante que las doce cuadrillas estuvieran ya cubiertas en enero. «Este año ha salido todo rodado y somos un grupo estupendo que lo pasamos muy bien», afirma esta pareja.

En cuanto tuvieron el local, en marzo, los jurados de Santa Catalina comenzaron a trabajar en la decoración. Hay un grabado de Iris Lázaro, que recibió el Premio Moisés Calvo del Centro Soriano de Zaragoza de 2016; una composición de Elena Cabrerizo; rosas sanjuaneras en papiroflexia de Federico Rodríguez de Ribera... Además de fotos antiguas de San Juan de los padres de la jurada, Luis Martínez y Herminia Marqués, y seleccionadas por su hermana Rosa, que organiza cada año la exposición de fotos de la Poca Pena. En la columna se hace un «guiño a Aragón» con la beca del Colegio Mayor Cerbuna de Zaragoza, «por donde han pasado tantísimos sorianos y muchos miembros de la cuadrilla», explica la jurada.

«Es todo muy especial. En la mesa del Catapán también quisimos colocar recuerdos, como una bandeja con bacalada que les regaló una amiga o una jarra de cerámica que fue obsequio del Ayuntamiento de Calatayud cuando ofrecí una charla sobre la mujer rural. Además, mostramos las botas de pintores y amigos que se subastarán el Sábado Agés, como las de Cristina Casadevall, Radoslav, Carmen Marcuello y Yolanda Arroyo, éstas dos últimas de la Saca», explican. También había una escultura en forja de las ruinas de San Nicolás, de José María Llop, y otra del logo de la cuadrilla.

Esta pareja anima a otras a ser jurados, porque creen que «es una obligación para todos los sorianos, por lo menos para los que se vean capaces». «En el Catapán veía a la gente joven y a chicas bailando y me recordaban a mí cuando tenía su edad. Creo que el 10 por ciento de ellas serán juradas en un futuro», vaticina Mª Mar. En la cuadrilla tienen gente que les pone al día de todas las tareas y detalles, porque ellos no habían estado nunca metidos de lleno, como Nacho Lahuerta, que ostenta el cargo de «asesor».

Para la jurada los días especiales de San Juan son el Jueves la Saca, «por la emoción de la salida de los toros que hace que se te salten las lágrimas», y el Lunes de Bailas. Mientras que para el jurado es el Sábado Agés, por el buen recuerdo que tiene de sus primeras fiestas y de las concurridas subastas. «He subastado todos los años y me lo tomo como una obligación», detalla. Rafael recuerda hace años en una subasta pujó por un solomillo frente al escritor Fernando Sánchez Dragó y, tras una subasta muy reñida, se lo llevó el zaragozano.

Otro recuerdo muy especial es cuando Rafael desfiló por primera vez con la Poca Pena, a la que los jurados pertenecieron dos años, un Domingo de Calderas. «No sabía que eso era tan duro», bromea. Mª Mar tiene recuerdos muy bonitos de cuando fue descubriendo las fiestas de pequeña. «Siempre iba vestida de blanco con mi pañuelo sanjuanero, que pedía que me mancharan con un poquito de vino. Íbamos toda la familia a la Compra y a la Saca y lo pasábamos muy bien», explica.
Para ellos, San Juan es como una «catarsis» y, como toda fiesta, «un derroche de energía para llenarse de nuevo». A Valonsadero, escenario de muchos festejos sanjuaneros, le tienen un gran cariño y siempre que vienen a Soria procuran acercarse.

Para ellos, «las fiestas dependen de los vecinos y si colaboran seguirán existiendo, es su responsabilidad mantener su autenticidad. Hay pocos casos en España como este. Y en Soria puede decirse que San Juan es la primera empresa». Ellos quieren animar a los vecinos a participar en fiestas y ya el día seis de mayo organizaron en el barrio un concierto con Pig Band Festival. Sobre la actualización de las ordenanzas, esperan que «lo que decidan los expertos lo daremos por bueno» y sí piden más flexibilidad en el acceso al cargo.