Heraldo-Diario de Soria | Miércoles, 26 de septiembre de 2018

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Pulmones verdes para el bienestar de las ciudades

Ingenieros de Cartif crean la primera estrategia global para implementar acciones basadas en la naturaleza y paliar el cambio climático

E.L. 24/05/2017

Los paseos pueden hacerse bajo el follaje de los árboles, atravesando parques y recorriendo calles y plazas donde la vegetación es la protagonista. Hay también un anillo verde y un sistema para recoger el agua de lluvia y transformarla en bebida para calmar la sed de la tierra. Un paraíso sostenible. Todo fluye y la conexión con la naturaleza es posible porque allí, con un puñado de semillas se puede cultivar en la azotea, incluso pistachos. El cemento y el hormigón abandonan su posición central y adquieren un papel secundario. De momento, es un sueño, pero en unos meses podrá convertirse en una realidad en Valladolid (España), Liverpool (Reino Unido) y Esmirna (Turquía). Estas ciudades se convertirán en el escaparate que muestre al mundo las ideas de un equipo liderado por el centro tecnológico Cartif, ubicado en el Parque Tecnológico de la localidad vallisoletana de Boecillo, y 25 socios de nueve países diferentes.

El objetivo del proyecto es desarrollar una metodología para implementar soluciones urbanas basadas en la naturaleza, que puedan contribuir «de manera notable» a conseguir urbes más sostenibles no sólo desde el punto de vista ambiental, sino también económico y social, haciéndolas «más atractivas e inclusivas», incluso «más resilientes» ante el cambio climático, explican los investigadores Raúl Sánchez y José Fermoso.

Cinco años servirán para saber si las acciones verdes pueden acabar o reducir el efecto isla de calor, la contaminación atmosférica, el riesgo de inundaciones, entre otros problemas. Además, el alcance internacional de la iniciativa contribuirá a identificar oportunidades de mercado para empresas europeas e impulsar el liderazgo global de Europa en este tipo de soluciones naturales. Y es que aunque se exhibirá en estas tres ciudades, otras cinco localidades –Mantua (Italia), Luisburgo (Alemania), Medellín (Colombia), Chengdú (China) y Quy Nho’n (Vietnam)– replicarán las diferentes acciones probadas en los demostradores.

Este trabajo, en el que se llevarán a cabo más de 100 intervenciones –en Valladolid alrededor de 40– marcará un antes y un después, ya que hasta el momento no había una sistemática para implantar estas soluciones. De hecho, se hacían de forma aislada y como un adorno.
El primer paso fue identificar los retos ambientales y sociales que se podían afrontar y, después, aquellas intervenciones naturales que pueden hacerles frente. «Las acciones propuestas van encaminadas a crear una gran demo para tratar de evaluar su impacto y ver si son rentables y también si solucionan la problemática», exponen los investigadores de Cartif.

Todos las actuaciones van encaminadas a paliar el cambio climático. En primer lugar, su intención es acabar con el efecto isla de calor, que consiste en el incremento de las temperaturas que se produce en el interior de las ciudades. Para ello, este equipo multidisciplinar instalará una serie de infraestructuras verdes en zonas grises, es decir, espacios donde hay mucho material de construcción, que acumulan mucho calor durante el día y lo liberan por la noche y eso produce un aumento de la temperatura. Estas soluciones son: muros verdes, fachadas verticales, zonas de sombreado, cubiertas vegetales, plantación de nuevos árboles..., que tienen como finalidad beneficiar a la población, así como reducir el «excesivo» gasto energético que se necesita para la climatización del interior de los edificios. «Buscaremos básicamente modificar las condiciones ambientales de humedad y temperatura, además estas fachadas y tejados verdes servirán como un soporte para la biodiversidad».

La utilización del agua de lluvia es otro de los retos de este consorcio. Su idea es recogerla para evitar que acabe en el sistema de alcantarillado público y, por ende, tratándose junto a las aguas residuales. «Queremos llevar estas aguas a zonas verdes para reducir el esfuerzo que hay que realizar para depurarlas», subrayan antes de indicar que después del periodo de sequía sufrido en los últimos meses, el agua arrastra «bastante suciedad» y «atasca» las alcantarillas. Por ello, apuestan por sistemas de drenaje sostenibles.

A los problemas anteriores se suman la mala calidad del aire provocado por el tráfico y la propia actividad humana, y las posibles inundaciones derivadas de la modificación del curso de los ríos. «Todas las soluciones se han planteado como una demostración para evaluar si realmente pueden afrontar estos problemas o no», inciden Sánchez y Fermoso.

La biodiversidad tampoco es un tema baladí. En este sentido, quieren instalar módulos polinizadores. «No vamos a llenar la ciudad de abejas, lo que vamos hacer es equilibrar la balanza siempre en consonancia con la línea de trabajo del área de Parques y Jardines de los distintos ayuntamientos».

Su plan es implantar árboles y cultivos que no generen alergias. «Somos conscientes de la problemática que hay en primavera, pero hay muchas especies autóctonas que no generan alergias y se puede trabajar con ellas», aseguran. Ponen como ejemplo algunas especies donde los machos provocan respuestas inmunitarias excesivas; sin embargo, las hembras, no.

Las acciones físicas irán acompañadas de una serie de intervenciones vinculadas al ámbito social: formación, difusión... Se van a promover los huertos urbanos, actividades educacionales, e incluso, quieren que determinadas instituciones puedan llegar a patrocinar las actuaciones verdes. Esto, según estiman, generará empleo y mejorará la calidad ambiental de las ciudades.

Ciudad inteligente, eficiencia energética y ahora una estrategia para crear «un corredor verde» que, en el caso de Valladolid, empieza en Laguna de Duero, continúa por el polígono de Fasa y se extiende al casco urbano y a los barrios. Y es que, según destacan, la renaturalización de las ciudades mejora la salud de las personas, la sensación de confort, la calidad de vida, además de ahorrar costes.

El proyecto arrancará en junio y cuenta con un presupuesto de 15 millones de euros, de los que la capital del Pisuerga se llevará 3,5 millones de euros. Todos los detalles de la iniciativa se conocerán el próximo 7 de junio de la mano del regidor vallisoletano, Óscar Puente, y varios alcaldes del resto de localidades participantes. Los lugares exactos donde las acciones se van a implantar no se pueden desvelar, si bien, remarcan, que serán en zonas grises, dominadas por edificios.

A lo largo de los cinco años que durará el proyecto, se monitorizará el impacto porque no quieren que sea «un simple adorno», sino comprobar su eficacia y eficiencia. «Valladolid va a poder presumir a partir de 2020 de ser una de las ciudades más sostenibles y verdes de España a la altura de Vitoria, Valencia o Barcelona», sentencian los investigadores de Cartif.

JOSÉ FERMOSO - INVESTIGADOR DE CARTIF. «Castilla y León puede ver el futuro con optimismo, lo único que falta es ponerse a trabajar»

José Fermoso, investigador del área de Tecnología Ambiental del centro tecnológico de Cartif, considera que Castilla y León está «en un buen momento» para investigar. «Hemos pasado una época de menor actividad y las empresas estaban temerosas, incluso los centros donde se hace investigación. Sin embargo, ya estamos saliendo y tenemos muchas más oportunidades», señala.
En este sentido, manifiesta que Cartif se ha posicionado como «referente» europeo, lo que ha hecho que muchas empresas y centros llamen a su puerta para colaborar y solicitar proyectos juntos. «La experiencia les muestra que cuando sale la lista de proyectos aprobados siempre está Cartif».

Sostiene que el contacto de este centro, situado en el Parque Tecnológico de la localidad vallisoletana de Boecillo, con otras instituciones y empresas de Castilla y León sirve para contagiar el optimismo de un complejo que se sustenta gracias a sus logros: 20 proyectos LIFE –único instrumento financiero de la Unión Europea dedicado, de forma exclusiva, al medioambiente– y 20 iniciativas Horizonte 2020 –programa que financia proyectos de investigación e innovación de diversas áreas temáticas en el contexto europeo–. «Para el público de a pie pueden parecer pocos, pero para cualquier universidad de España o el Consejo Superior de Investigaciones Científicas somos un centro interesante que cuenta con una fórmula que funciona», remarca Fermoso para asegurar que la Comunidad puede ver el futuro «con optimismo» y «lo único» que hace falta es ponerse a trabajar y «echarle ganas».

Este equipo se centra en el área medioambiental y sus proyectos están encaminados a mejorar la vida de la gente, por lo que la sociedad sí que respalda su labor. «Nuestras iniciativas llevan un beneficio implícito y van a tener una continuidad en el futuro. «Son proyectos bonitos», apostilla.

Para el investigador, sus trabajos no son «simplemente» hacer jardines, su idea es «naturalizar» las ciudades con la meta de mejorarlas en varios aspectos: calidad del aire, consumo energético, cambio climático... Y es que, tal y como detalla, la instalación de zonas verdes hace, por ejemplo, que la gente se sienta «más activa» y tenga espacios donde practicar deporte «de forma más cómoda». En principio, comenta que los pasos que se dan en este sentido a lo mejor «no tienen» efectos a corto plazo, eso sí a largo plazo van a beneficiar a la sociedad, apostilla. En su opinión, las personas ven bien cualquier tipo de investigación y desarrollo porque mejora la vida de la gente.

Además, van más allá: cambiar la mentalidad, incluso originar un mercado de actividades que genere puestos de trabajo.