Heraldo-Diario de Soria | Miércoles, 19 de septiembre de 2018

LA BLANCA

Sanjuaneros y peñistas hasta la médula

La familia les dio el «empujoncillo» el año pasado durante la comida de la Compra

15/06/2017

Íñigo Fradejas Díez y Miriam Soto Martínez son sanjuaneros hasta la médula: jurados de la cuadrilla de La Blanca de San Juan 2017 y peñistas de Los que faltaban y El Cuadro, respectivamente. Íñigo, nacido en Bilbao hace 33 años aunque «más soriano que San Saturio», según reconoce él mismo, es operario de fábrica; y Miriam, soriana de 34 años, es peluquera.

La historia de estos jurados comienza en la Compra de 2016, cuando estaban comiendo en Soria con la familia y empezaron a animarles. «De los que estábamos sentados en la mesa, éramos los únicos que no habían sido y nos animaron porque tenían ganas de que fuéramos. Ya teníamos ganas, la verdad, pero ellos nos dieron el empujoncillo», explican. Y el mismo Martes a Escuela, a las ocho de la mañana, fueron al Ayuntamiento a apuntarse. Había varias parejas, pero finalmente quedaron solo ellos, por lo que pudieron hacer realidad su sueño en 2017.

Querían ser jurados de La Blanca porque es el barrio de Miriam de siempre y porque sus padres, Silvino Soto y Esmeralda Martínez, ya lo fueron en 1990, así que esto les sirve para homenajearles. También los tíos de la jurada fueron alcaldes de barrio y varios amigos de Íñigo, por lo que ya saben en qué consiste organizar las fiestas para un barrio desde una cuadrilla, no les pilla de nuevas. «Tenemos mucha gente detrás con experiencia, que cuenta mucho», añaden calculando que serán en torno a unas 90 personas en La Blanca 2017.

Como curiosidad, hay que apuntar que ha influido en su decisión su sobrina Silvia, de cinco añitos, que ahora más mayorcita se entera más de las cosas y que está muy emocionada por poder vivir las fiestas en cuadrilla. Sobre este tema, los jurados insisten en la importancia de inculcar el valor de los usos y costumbres de San Juan a los más pequeños, porque ellos son el futuro de las fiestas y si no están concienciados peligra la continuidad de las mismas tal como las conocemos ahora. «Es importante que pasen de generación en generación y llevar a los más pequeños al Catapán, a las cuadrillas, a cada uno de los días. Lo más importante es enseñarles a que entre en fiestas, porque la aportación de 20 euros al año no es nada», añaden.

Para Miriam e Íñigo, implica gran tranquilidad que todas las cuadrillas tuvieran ya al comenzar el año a sus jurados. «Hemos podido juntarnos pronto y tenemos mucha unión. Somos todos jóvenes y hay muy buen ambiente. Era nuestro año...», subrayan Miriam e Íñigo haciendo también referencia a que muchos de ellos son peñistas y ya se conocían de antes.

Ambos animan a las parejas a apuntarse, sobre todo a las más jóvenes, porque «lleva mucho tute», reconoce Miriam, a quien anecdóticamente le interrumpe una llamada del móvil con tono de sanjuanera. También animan a la gente de las peñas a dar el paso y destacan que este año hay varios peñistas que vivirán las fiestas desde las cuadrillas.

Para ellos, lo que llevan de jurados ha sido muy emocionante, sobre todo el día del Catapán y los primeros festejos de Valonsadero. «Se vive con mucha emoción y con responsabilidad, porque tenemos que estar ahí y cumplir con los vecinos», señalan los jurados reiterando que tienen mucha colaboración en la cuadrilla.
el gran momento

Sobre sus días favoritos, Miriam reconoce: «Yo tengo una hora, las doce del Jueves la Saca. Suelo estar en los chiringuitos, en la curva, en el bus de la cuadrilla... En la puerta no, por el miedo...». Luego la siguen andando o a pie hasta Soria en una jornada que, para Íñigo, es «el primer día del calendario soriano». Aunque muestra también sus preferencias por la Saca, reconoce que cada día «tiene momentos especiales». Este año, será especial el Lunes de Bailas y el homenaje a la Virgen de La Blanca.

Estos jurados confiesan que son muy taurinos – en el logo y en el local no falta el capote – y que planean, si sus obligaciones se lo permiten, ir a la corrida del Domingo de Calderas. Para ellos, San Juan «es magia» y «tiene una esencia especial», y no pueden ocultar que son «muy de Valonsadero». Íñigo, además, es aficionado a correr los toros en la pradera pero este año tendrá que tener más precaución...

Los mejores sanjuanes, para Miriam, han sido los que lleva en la peña, que son una docena y recomienda a la gente vivir así las fiestas porque hay actos durante todo el día y se hacen amistades. Íñigo, por su parte, recuerda madrugar para ir a los toros con sus abuelos y soportar una «tremenda solina».

A los vecinos, les trasladan que es una tradición de San Juan entrar en fiestas y contribuir a pagar la música, el vino y el queso, la caldera, las flores... También han comprobado, como en otras cuadrillas, que la gente mayor está más concienciada y que tienen otro modo de sentir las fiestas, «te invitan a pasar, te cuentan sus experiencias y te desean ¡Salud para cumplir!», detallan. Sobre la actualización de las ordenanzas, piden una reordenación de los barrios y Miriam desea «que se queden como están», en relación a la importancia que ha logrado el cargo de jurada. En su local hay estampas sanjuaneras, fofuchas de los dos de peña y bastones de los jurados de 1990 y de Íñigo cuando fue presidente de la Poca Pena en 2004 y de Los que faltaban en 2014, entre otros objetos. El logo es obra del jurado.