Heraldo-Diario de Soria | Miércoles, 26 de septiembre de 2018

10:11 h. GANADERÍA

En verano, más vale prevenir que curar

En estos meses, los ganaderos de extensivo deben facilitar a los animales agua suficiente y estar pendientes de las enfermedades parasitarias causadas por las moscas, como la miosis o la oestrosis, así como de las neumonías y diarreas

17/07/2017

En los meses de verano y, sobre todo, cuando se registran olas de calor como las del mes de junio y la semana pasada, los ganaderos tienen que estar al tanto de las necesidades especiales de los animales y de las enfermedades propias de esta época.

Ángel Navarro, veterinario especializado en ganado ovino de la zona de Almazán, destaca que las enfermedades más comunes de las ovejas en verano son las parasitarias, las transmitidas por las moscas y que se contagian a través de la fauna salvaje. Una de ellas es la oestrosis, que se desarrolla cuando la mosca deposita los huevos en las fosas nasales del animal y salen larvas, en un ciclo de tres estados larvarios. El gusano sale del capullo y se forma la mosca fuera de la oveja. La sintomatología incluye estornudos, mocos y dificultad en la respiración. El experto explica que se tiene que se hace necesaria la desparasitación y que es una de las enfermedades bacterianas que «más guerra da» en una época que puede considerarse «tranquila».

En ovino extensivo, las mayores patologías se dan en época de cría y en Soria, como la mayoría de los propietarios de este tipo de ganado son también agricultores, no se suele criar y no hay ovejas parideras hasta más o menos el mes de septiembre.

Igualmente, en verano pueden darse más enfermedades infecciosas como la neumonía, ya que al hacer mucho calor por el día y algo de frío por la noche, las naves deben estar bien ventiladas para que los corderillos no enfermen.

Otra de las dolencias más comunes en verano, tras haber esquilado a los animales en junio, es que las moscas depositen huevos en las heridas producidas tras el corte de la lana. La miasis ocasiona picor y dolor y los ganaderos tienen que proceder a curar y desinfectar la herida y a eliminar las larvas con insecticidas y antibióticos si fuera necesario. Es algo habitual y también típico de esta época.

En los meses de verano y en olas de calor, lo más importante es que el ganado en extensivo disponga de suficiente agua para hidratarse, lo que «es fundamental», explica Ángel Navarro. En extensivo los animales se mueven y están al aire libre y hay ganaderos que instalan cercados junto a las naves para que los animales no entren y permanezcan a la sombra el mayor tiempo posible.

Las ovejas van a brevar a balsas, ríos, arroyos y abrevaderos y precisan de cuatro a cinco litros al día. «Es importante tener buenos abrevaderos porque la sequía se nota y tienen menos caudal. Hay que buscar donde haya agua o instalar cubas portátiles de 5.000 ó 6.000 litros», indica.
En cuanto a la alimentación, las ovejas aprovecharán los rastrojos de las cosechas pero las últimas lluvias están haciendo que salgan la hierba. Salvo que empiecen a labrar en los rastrojos antes de tiempo, los animales deberían tener suficiente alimento.

Del ganado vacuno en extensivo nos habla Kepa Olabarría, veterinario y ganadero de la zona de Tierras Altas y el acebal de Garagüeta. El experto indica que las enfermedades parasitarias más comunes se deben a los problemas que causan las moscas y que provocan infecciones. Se producen en la vulva, en las heridas que puedan hacerse con los cuernos o los cercados y en los ojos, lo que se denomina queratoconjuntivitis. «Es una enfermedad que puede causar incluso la ceguera de uno o de los dos ojos, por lo que hay que pillarlo a tiempo. Se trata con antibiótico por vía local o intramuscular, según la gravedad», según el veterinario. También en este tiempo hay problemas de sarna y tiña, debido a las epidemias que se han dado en ciervos en los últimos años.
Por ello, los ganaderos tienen que estar constantemente vigilantes y pendientes de las heridas que puedan tener las cabezas de ganado o si se arrascan en los árboles y las cercas por los picores que les pueden producir estas enfermedades y dolencias.

En cuanto a la cría, suele ser en primavera más que en verano, pero los ganaderos también tienen que estar vigilantes en esta época de los partos por si los buitres pudieran atacar a las vacas que están pariendo, según explica Kepa Olabarría. También hay que estar pendientes de los terneros con diarrea, para que no se deshidraten con el calor. «Ahora pueden deshidratarse en un día y enseguida se caen al suelo», apunta el veterinario y a la vez ganadero.

«Lo más importante es que en verano no les falte el agua en cantidad y en calidad, porque a veces en un fangal pueden coger infecciones y diarreas. Los abrevaderos deben estar limpios», añade. En esta época, una vaca necesita 50 litros de agua al día, por lo que cien vacas precisarían 5.000 litros de agua cada jornada. En la zona de Tierras Altas, los manantiales están aguantando pese a la sequía, por lo que el ganado tiene donde saciar su sed. Pero tendría que llover a finales de agosto y en septiempre para que se enderezara la situación y se garantizara el sustento del ganado.