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El sistema que quita el antifaz a los pedófilos

La ULE crea un método que permite identificar a los menores que son víctimas de explotación sexual / Tiene una fiabilidad de casi el 92% en imágenes en las que los niños tienen los ojos tapados.

E. LERA
01/01/2019

 

Es una triste realidad. Adultos que tienen colecciones formadas por cientos, miles de fotografías y vídeos, incluso manuales para buscar menores y abusar de ellos sin ser descubiertos. En ellas se pueden ver a niños que sufren violencia sexual y física. Abusos, violaciones y vejaciones que comparten a través de las redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea. Material pedófilo que recorre el mundo. Pornografía infantil que gracias a los agentes de la red frena su curso y permite detener a los culpables. Operaciones en las que la policía analiza el material intervenido para descubrir nuevas afectadas. Las víctimas aparecen en las fotografías y las películas con los ojos tapados, lo que hace muy complicado su identificación.

Para hacer más fácil el trabajo de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, investigadores del grupo de Visión Artificial y Reconocimiento de Patrones de la Universidad de León (ULE), en colaboración con el departamento de Tecnologías de Ciberseguridad del Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), han desarrollado un sistema que permite reconocer a los menores que son víctimas de explotación sexual cuando llevan los ojos tapados por un rectángulo negro, antifaces o complementos de disfraces para que no se les reconozca. «Los pederastas tapan los ojos porque son los que más información aportan», detalla Enrique Alegre, director del equipo, quien subraya que el algoritmo tiene una fiabilidad que ronda el 92%.

En este sentido, explica que la diferencia con otros sistemas de identificación de rostros es que no compara imágenes directamente sino una serie de valores numéricos de las fotografías. Gracias al algoritmo de hash perceptual que han creado obtienen una huella digital de la imagen con los ojos cubiertos que al ser comparada con la huella lograda para la misma imagen con los ojos descubiertos se aprecia que ambas huellas son muy similares. «Un algoritmo de hash perceptual obtiene una huella digital de un fichero multimedia en base a su contenido, es decir, un vector de números que representa el fichero», precisa el investigador Víctor González.

Una de las propiedades de la huella digital generada es que los hash perceptuales de dos imágenes similares son muy parecidos entre sí, incluso si las instantáneas han sido manipuladas o modificadas a través de lo que se denominan ataques, como pueden ser cambios en el brillo, contraste, comprensión de su contenido, rotaciones, escritura o marcas de agua. Tras estudiar esta técnica, el grupo leonés ha propuesto un método, que han denominado BF-DNS, que consigue generar vectores que capturan la información más relevante del rostro incluso sin disponer de los datos que se encuentran en el área de los ojos. De este modo, describe Eduardo Fidalgo, coordinador del equipo, un vector BF-DNS calculado sobre un rostro es muy similar a otro vector BF-DNS calculado sobre el mismo rostro pero al que se le han cubierto los ojos.

Esta herramienta forma parte del proyecto Asasec, que cuenta con varios módulos que tratan de extraer información de interés de las evidencias registradas en el sistema a través de técnicas relacionadas con la inteligencia artificial y el aprendizaje automático. Una de ellas es la búsqueda y recuperación de imágenes alteradas que hayan sido previamente registradas en el sistema. Y ahí es donde actúan los investigadores leoneses. Su tecnología es innovadora por dos motivos. En primer lugar, por su rendimiento y, en segundo, por la aplicación de este tipo de algoritmos al reconocimiento de rostros.

Además, presumen de que, aunque hay muchos grupos trabajando en esta línea, el suyo se diferencia en el método y la gestión de trabajo en cada línea de investigación, lo que les permite conseguir «un alto grado de madurez», convirtiendo la mayoría de los trabajos en módulos o sistemas que se integran en herramientas finales utilizadas por los consumidores.

Respecto a las ventajas, Alegre manifiesta que la principal es que permite automatizar la búsqueda de imágenes de niños en las bases de datos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. «Ahorraría tiempo en las investigaciones de abuso sexual de menores», añade González. Hasta llegar a este punto, las dificultades han sido muchas. La principal, la disponibilidad de un conjunto de imágenes sobre el que realizar la experimentación correspondiente, puesto que el material es muy sensible. Por este motivo, explica Fidalgo, generaron artificialmente su propio conjunto de datos, utilizando conjuntos de imágenes de rostro disponibles públicamente –formados por más de 13.000 rostros de más de 5.500 personas diferentes– y trataron de reproducir sobre esos conjuntos de datos la casuística presentada en las imágenes con pornografía infantil, es decir, con la oclusión parcial o total de la zona de los ojos.

El desarrollo se entregó el pasado mes de noviembre al Incibe y una vez que lo integre dentro de Asasec y supere los controles de calidad y seguridad correspondientes, se cederá a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para su uso. Es verdad que se ha desarrollado para este fin, pero podría ser utilizado por cualquier entidad que necesitara buscar similitudes entre diferentes tipos de fotografías que han sido manipuladas con distintas transformaciones, apuntan los investigadores del grupo de Visión Artificial y Reconocimiento de Patrones de la Universidad de León para, más tarde, avanzar que, además, será usado por el Instituto Nacional de Ciberseguridad para resolver problemas en otros ámbitos que aún no se pueden desvelar.

Sus planes de futuro pasan por mantener el estado actual de su grupo o, en otras palabras, ser capaces de investigar sobre cuestiones reales a través de colaboraciones con empresas y obtener resultados que puedan publicar, compartir con la sociedad y transferir mediante registros de propiedad intelectual y patentes, para que los usen compañías con las que trabajan, pero sobre todo, conseguir resultados que sean útiles para la sociedad. «En especial, nos resulta de gran interés mantener la colaboración que tenemos con el Incibe porque nos permite ahondar en problemas reales que tienen adicionalmente un gran valor social, al estar relacionados con la lucha contra el cibercrimen y la ciberseguridad», concluyen.

 

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