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Una lección única de historia geológica a tiro de piedra

La Cueva de los Franceses es uno de los lugares más visitados de la provincia palentina / Enclavado en el Geoparque Mundial Unesco Las Loras, la gruta ofrece al visitante un viaje a través de millones de años gracias a sus ricas formaciones geológicas llenas de belleza

H.M.P. / PALENCIA
05/05/2019

 

Realizar excursiones en familia al aire libre y a la vez disfrutar del entorno y de las múltiples lecciones que esconce nuestra naturaleza es posible. La provincia de Palencia ofrece un territorio idóneo para este tipo de escapadas. El Geoparque Mundial de las Loras, el único de esta categoría en Castilla y León tras su reconocimiento por la Unesco en 2017, ofrece miles de posibilidades de descubrirlo. Se trata de un lugar con páramos calizos separados por espectaculares cañones fluviales que dominan un paisaje de contrastes que a nadie deja indiferente.

Uno de nuestros puntos de partida para nuestra experiencia en este espacio natural es el término municipal de Revilla de Pomar, entre Covalagua y el Páramo de la Lora. Allí se encuentra la Cueva de los Franceses, la única cueva visitable de toda la provincia palentina. Se trata de una cavidad subterránea situada a 21 metros de profundidad que debe su nombre a los enfrentamientos que tuvieron lugar durante la Guerra de la Independencia.

Estas tierras sirvieron como escenario de combate entre el ejército de Napoleón con un destacamento cántabro. Al parecer, la cueva sirvió de último reposo para los restos de los combatientes franceses que cayeron durante los enfrentamientos ante un destacamento de húsares cántabros al mando del liberal Perlier. Pero antes de este crucial episodio de la historia, el agua ya había ejercido su poder a lo largo de millones de años hasta conformar cuevas como ésta que formaron parte del fondo marino.

Su descubrimiento, en 1904, por el sacerdote, catedrático y erudito local Luciano Huidobro, que entonces residía en el cercano pueblo de Puentetoma, abrió a los ojos del mundo este lugar lleno de magia en pleno corazón de la Montaña Palentina.

EL CORAZÓN DE LA MONTAÑA PALENTINA

El acceso a esta formación kárstica se hace a través de un moderno edificio llamado ‘La Roca’ que alberga una exposición sobre la cueva y el entorno de la montaña palentina y, sirve de puerta de entrada hacia un paseo misterioso por el interior de la montaña. Además, dispone de salas y de un auditorio con una moderna instalación de equipos de imagen y sonido, los cuales incluyen cañones de luz fija, cañones robotizados e iluminación ambiental, además de equipos de megafonía y aparatos de reproducción de sonido.

Lo más impresionante se encuentra a 21 metros de profundidad. Allí, el visitante se verá deslumbrado entre maravillosas formaciones kársticas como mantos, coladas, estalagmitas y estalactitas, en un viaje por uno de los corazones del geoparque de Las Loras. La visita, que dura 45 minutos, está dirigida por los guías de la Diputación y, por cuestiones de conservación, está organizada para grupos de máximo 35 personas. En ella se cuentan al detalle con numerosas explicaciones las formaciones geológicas que han dado como resultado uno de los recursos naturales con mayor número de visitantes de la provincia palentina.

La instalación de un moderno sistema de iluminación ambiental permite la contemplación de las fantásticas formaciones geológicas de la cueva, además de otorgar la luz necesaria en los pasillos para que puedan ser transitables. El juego de luces y sombras sobre la piedra ejerce todo un festín donde la naturaleza demuestra una vez más su grandiosidad. Las columnas que se forman entre las estalactitas y las estalagmitas dejan como resultado formas calcáreas que tienen sus nombres y parecidos como el conocido perfil de Batman.

Una vez finalizado el recorrido por la cueva no debemos dejar escapar la oportunidad de conocer el entorno con lugares de interés como el Menhir de Cantohito, un sencillo monumento megalítico de tipo funerario que se levanta a tan solo 1.500 metros de la Cueva de los Franceses en dirección sureste dentro del Paisaje Protegido.

La distancia desde la localidad de Aguilar de Campoo hasta la Cueva de los Franceses es de aproximadamente 16 Km. se accede desde Aguilar de Campoo por la nacional N-627 en dirección Burgos, hasta llegar a Pomar de Valdivia, desde aquí, a Revilla de Pomar y después cogeremos la carretera de la cueva en dirección al Valle de Valderredible. Cercano a esta cueva se encuentra el Mirador de Valcabado, un lugar donde divisar impresionantes vistas y donde finaliza en un corte brusco el páramo de la Lora, lo que permite que desde este barranco se pueda ver el Valle de Valderredible donde se encuentran Cezura, Báscones de Ebro y Lastrilla. Hayas, tejos y quejigos, especies propias de microclimas frescos y húmedos, son su vegetación autóctona.

Es el hogar de ciervos, zorros, jabalíes y lobos, y lo sobrevuelan rapaces como águilas reales, águilas calzadas, halcones peregrinos, gavilanes, azores y búhos. Muy cerca de allí, a tan sólo 1,5 kilómetros de distancia, encontramos el Pozo de los Lobos, una pequeña construcción de piedra, actualmente restaurada, que sirvió durante siglos para capturar y abatir a los lobos.

Cerca de Aguilar de Campoo, aguas abajo, el Río Pisuerga penetra en una zona de páramos calizos. Entre Villaescusa de las Torres y Mave el río traza un recorrido sinuoso, encajonado entre roquedos calizos entre los que se han ido abriendo paso en el transcurso de los siglos, formando el pequeño cañón de la Horadada.

A ambos lados del cañón, se sitúa el Monumento Natural de las Tuerces. Estas formas pétreas, algunas de las cuales tienen nombres tan gráficos como Peña Mesa, la Tuta o el Perro sentado, se asemejan a una pequeña ‘ciudad encantada’, llena de callejones, pasillos y grutas que se entrecruzan formando una especie de laberinto. Sin duda, además de disfrutar de estas curiosas formaciones, otro de los atractivos del enclave es poder perderse caminando por este laberinto natural.

 

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