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ENTREVISTA A CARLOS RICO - PRESIDENTE DE ACOR

«El ‘impuesto dulce’ maltrata al sector y pone al azúcar a los pies de los caballos»

MARISOL CALLEJA
13/02/2017

 

Es optimista y «realista» al mismo tiempo de cara al fururo de la remolacha sin cuotas. El presidente de Acor, Carlos Rico, analiza en esta entrevista el próximo escenario de liberalización, el impacto del ‘impuesto dulce’ del Gobierno y los retos de la cooperativa, que aspira a crecer en superficie y producción hasta 2020.

Pregunta.- Arranca un año decisivo para la remolacha sin cuotas. ¿Cómo afrontan la campaña de siembras y cuál es el reto este año?

Respuesta.- Bueno, años decisivos llevamos muchos. Desgraciadamente, el sector ha pasado por un periplo temporal difícil. La estructura productiva ha cambiado y nos hemos ido adaptando. De hecho, para nosotros el año pasado también ha sido un año decisivo en el que hemos tenido que hacer un esfuerzo importante. Honradamente, lo afrontamos con cierto optimismo. Tenemos una tendencia muy pegada al realismo y a la tierra, pero entendemos que la capacidad de reacción del agricultor de Acor, sus necesidades y la demanda hacen que creamos en el objetivo de las 180.000 toneladas de azúcar en el año 2020. En cuanto a la superficie, esperamos atender del orden de las 9.500-10.000 hectáreas de cultivo.

P.- El agricultor sigue situando al cultivo de la remolacha al límite de la rentabilidad. ¿Cómo van a convencer a sus socios de que esta puede ser una buena oportunidad?

R.- Creo que están convencidos. Aunque también es cierto que hay un pesimismo en el sector que vino derivado a partir del 2008-2009, de las campañas en las que se cambió la regulación. Cambios que significaron inquietud y que en el futuro supone riesgo, hay que ser cautos. Pero, no es menos cierto también, que en los últimos años el precio del maíz o del trigo ha caído estrepitosamente. En Acor vendemos desde hace años el valor de la rotación. Como especialistas del sector tenemos que soportar nuestra estructura económica con una rotación razonable. El agricultor de Acor tiene cultivos que puede contratar a un precio mínimo garantizado con una rentabilidad asegurada, y donde la remolacha es el pilar. Colza, girasol, remolacha y trigos- estamos muy focalizados en el trigo duro donde somos pioneros en ensayos-, deben ser la palanca que nos va a permitir como agricultores tener una estabilidad económica digna, con un contrato que supone salvar los trastos.

P.- Entiende que hay motivos para el optimismo?

R.- Hay motivos para mirar al futuro con realismo. Desde Acor siempre hemos intentado analizar todas las caras del problema. El sector agroalimentario ha cambiado y nos hemos ido adaptado. Creo que el tiempo futuro merece la pena jugarlo. La remolacha tiene que seguir siendo un pilar importante, es cierto que necesitamos a las administraciones, y que tenemos que tener un soporte para salvar lo que nos diferencia de los vecinos europeos, el riego, ya que somos un sector profesionalizado y fuerte.

P.- ¿Volverá a tener beneficios este año?

R.- Nos queda todavía mucha campaña comercial por delante, y pedimos a la sociedad y a los sectores consumidores un equilibrio entre precios al consumo, precios de venta, y precios de producto. No puede ser que el agricultor pague todas las rondas.

P.- En este escenario, ¿El mercado está dando motivos de un cierto alivio?

R.- El mercado estaba dando datos de un cierto alivio y, desgraciadamente, las ultimas noticias en relación a la posible tasa a las bebidas azucaradas nos ponen otra vez en un brete. Es una lástima que un sector que ha pasado por un proceso de reestructuración tan duro y complejo se vea ahora con una noticia de este calado cuando, además, no hay base científica para sujetarlo. A nadie le gusta ser chivo expiatorio y a nosotros mucho menos. Este cambio en el paradigma de los impuestos supone maltratar a un sector que no lo ha pasado bien, un ejercicio de desequilibrio de unidades productivas, un desfase en la carga que todos tenemos que soportar y, sobre todo, lo que es peor, el riesgo reputacional, es poner al azúcar a los pies de los caballos.

P.- ¿Están resignados o creen que esta decisión puede dar un vuelco?

R.- Resignados nunca, pero lógicamente son situaciones que no nos gustan.

P.- ¿Qué impacto real tendría este gravamen para Acor?

R.- El impacto es para el sector en general, pero lo difícil es evaluar el impacto reputacional. ¿Por qué a un producto natural se le pone contra las cuerdas?. Nunca el sector ha provocado una tendencia de alimentación o uso que fuera de riesgo. Al contrario, hemos defendido la necesidad de una alimentación variada y equilibrada, y ver el problema en toda su magnitud. No somos los culpables de todos los males, el azúcar no lo es.

P.- Imagino que comparte la idea de que la remolacha sin ayudas no es rentable. ¿Cree que hay motivos de preocupación en este aspecto?

R.- Lo dijimos hace tiempo. Hay un nivel mínimo de precio que marca el umbral de la rentabilidad y el agricultor debe tener estos ingresos, que son los 42 euros por tonelada. Tenemos los mejores remolacheros de Europa, pero el hándicap es el coste energético, y ahí también nos estamos moviendo con nuestros agricultores para que den un paso más allá y encaren el futuro con la aplicación de la técnica que nos permite reducir costes a niveles que mantengan nuestra competitividad, en todos los cultivos de rotación.

P.- Sin embargo, la apuesta por las renovables son puntuales aún en el sector. ¿Hay desconfianza por parte del agricultor o falta de apoyo desde la administración?

R.- Las dos cosas. Al agricultor le da cierto vértigo esta inversión que es importante. Creo que falta empuje de la administración, aunque hay ayudas dentro del PDR que soportan de forma directa este tipo de inversión. No es menos cierto que el agricultor debe ser proactivo y tomar ciertos riesgos. Hay que buscar esa capacidad de gestión energética que nos da la implementación de recursos renovables. La sociedad demanda menos contaminación y eficiencia en el uso de recursos.

P.- Acor ha basado su estrategia empresarial en la diversificación, ya no es solo productor de azúcar. ¿Tienen intención de ampliar las líneas de negocio?

R.-Hoy por hoy asegurar lo que tenemos es suficiente. Siempre estudiamos cosas nuevas y nunca hemos coartado nuestras posibilidades, si hay algo interesante para nuestros agricultores lo haremos. El problema está en nuestras condiciones edafoclimáticas, no todo se adapta aquí, ni lo hace como quisiéramos para desarrollar otros cultivos e incluirlos en la rotación.

P.- ¿Cómo les afecta, si es así, que Tereos, su socio, se haya hecho con el 100% de la industria brasileña Guaraní y se convierta en el único accionista, en un país que es el primer productor y exportador de azúcar del mundo?

R.- No nos afecta, aunque nos puede facilitar un foco de abastecimiento de azúcar moreno, de azúcar bruto, en el momento que lo necesitáramos, que ya lo teníamos. El futuro del mercado del azúcar está en Asia, el presente del consumo está allí, concretamente en China con unos índices de crecimiento espectaculares.

P.- ¿ Y qué efectos puede tener?

R.- China parte de un nivel de consumo muy bajo, a un cuarto de consumo de lo que estamos en Europa y el margen de crecimiento en el caso del azúcar es espectacular. Para nosotros el reto es consumo interior, por los costes, sin embargo la opción europea ya es exportación. Francia, Alemania, e incluso Holanda se están preparando para exportar azúcar. La tensión comercial más fuerte se va a dar en Asia. Nosotros vamos a estar en Europa, que ya lo estamos, condicionados por el precio del mercado internacional. Hasta ahora hemos tenido un doble corsé, la capacidad productiva y los precios. Si hay producto que se va a ir a otro mercado, el asiático en este caso, esto va a liberar tensiones en el mercado europeo y nos puede dar cierta estabilidad. Estoy convencido de que la demanda asiática va a tirar del precio en Europa.

P.- Se han dado pasos precisamente para que Acor sea Entidad Prioritaria Nacional. ¿Se ha avanzado en esta línea?

R.- El problema es que no tenemos socios en otras regiones, somos monoproducto, y la Ley no lo contempla, algo que es injusto. A pesar de los cambios nacionales que se van a acometer, nos siguen dejando fuera. Estamos muy presionados por las condiciones del cultivo, que debe estar cerca de la fábrica, y eso nos limita. Esperemos que se tenga en cuenta esta excepcionalidad.

P.- La administración trabaja para impulsar la fusión de cooperativas o los acuerdos que les hagan más fuerte de cara al mercado. ¿Hay demasiado individualismo en este caso?

R.- El sector agrario es complicado, hoy por hoy somos cortoplacistas. Tenemos que ganar dimensión, buscar sinergias y plantear una actitud más abierta de cara a futuro. Los sillones no garantizan la estabilidad de futuro del sector.

«La Junta debe pagar a los remolacheros lo que les corresponde»

P.- Usted fue muy tajante en la última Asamblea de Acor en relación a la sentencia del TSJCyL que obliga a la Junta a pagar a los remolacheros la ayuda de tres euros a la remolacha de la campaña 2011 y 2012, y así se lo reclamó a la administración autonómica. ¿Cree que la Junta se ha equivocado en este tema?

R.- Honradamente sí, probablemente el recurso sea una estrategia de dilación. Creo que la Junta debe dar al agricultor lo que le corresponde. Esa ayuda de tres euros estaba perfectamente definida. Al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios.

P.- ¿Qué retos se marca para los próximos años?

R.- Primero, a corto plazo, la opción a partir de 2020 es tener las 180.000 toneladas de producción, y que esté soportado con un precio digno agricultor, por eso necesitamos mantener las ayudas. Como actividades, tenemos un encaje desde el punto de vista fabril, seguir buscando esa optimización y, desde el punto de vista agrario, perfeccionar un 80% de la recolección de todo el proceso de cultivo de remolacha en base a módulos. Creemos que es una comodidad para el agricultor y una gestión que necesitamos como estructura agrícola fabril. Como atractivo, vamos a seguir desarrollando el trigo duro, un producto que tiene acomodo en nuestras explotaciones de regadío, en la línea de trigos especiales que pueden ser un nicho de actividad muy interesante para los agricultores.

P.- Personalmente,¿ se ve con ganas para afrontar un nuevo mandato?

R.- Sigo teniendo ganas de trabajar. Creo que Acor está aportando ideas e intenta desarrollar cosas novedosas y, afortunadamente, tenemos capacidad de seguir estando ilusionados.

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