Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

TIENE TELA / ANTONIO PIEDRA

El dinosaurio sigue ahí


08/05/2019

 

PASARON LAS elecciones del 28A. Tras ellas, porque traza a huevo la situación de España, se percibe con nitidez lo que decía Augusto Monterroso en su célebre micro relato: «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí». Por mucho que el PSOE se haya empeñado durante el largo proceso electoral en tapar al dinosaurio con lonas y sonrisas, asegurando que el único problema que tenía España era la extremaextrema derecha, no es cierto.

Instalados en el Gobierno –ya no son okupas–, tendrán que ir reconociendo poco a poco, a pesar de los esfuerzos y de las gafas de sol para adelgazar el falcon, que el dinosaurio no está dispuesto a irse. Al contrario. Cada vez está más gordo y sigue ahí estrujando al país con las viandas de unos y de otros. Las conversaciones amistosas que ofrece Sánchez al dinosaurio para fomentar la convivencia –lo contrario del PP, Cs y Vox que espantan al monstruo–, me temo no sirvan para mucho.

Y es que, naturalmente, el dinosaurio está a lo suyo: al engorde industrial, a devorar la fértil huerta de la bobalicona España. El Gobierno tratará, con sus medios propagandísticos y de marketing, echar balones fuera ante los destrozos del dinosaurio. Las consecuencias se auguran bíblicas. Las tendremos que pagar los españoles por las buenas, malas o regulares. De momento ya ha viajado para Europa la petición de 26.000 millones de euros, en concepto de lechugas, para que el dinosaurio vaya tragando.

Encima el dinosaurio insulta a los españoles diariamente porque, con sus ojos de saurio, nos ve pequeños, ridículos, atrasados, y con cara de cerdos comestibles como ha dicho Núria de Gispert. Y así estamos de buen rollito por la gracia de los votantes y de la Ley D’ Hont. El buen rollito consistirá, a partir de ahora, en que veamos con sonrisa amable y sin crispación, cómo nos aplasta el dinosaurio. Quien no participe en el rollito, quedará marcado: o es de extremaextrema derecha o, seguro, ha salido en alguna foto de Colón.

En este afán se consumirá la gloria de este Gobierno, y así irán pasando los días tan ricamente. Pero que conste: el dinosaurio sigue ahí, y sigue contumaz como la realidad misma. Lo pasaremos yupi viendo la cantidad de forraje que tendrán que echarle, el número de conejos que saldrán del sombrero mágico, y las cosas que dirán para que no veamos lo evidente: que el dinosaurio avanza, y que el problema no se resuelve hablando o discutiendo con él el tamaño del lazo amarillo que lleva colgado en el pescuezo.

Ese lazo corredizo será nuestra corona mortuoria cuando nos toque, poco a poco, alimentar al dinosaurio amarillo que, por depredador, es el más letal de su especie por una razón: cuando se acabe el forraje que le demos hasta la ruina, tiene previsto zamparnos vivitos y coleando. Ahora el Papa Bergoglio, para más INRI, acaba de nombrar arzobispo de Tarragona a un cura separatista, trabucaire y montonero. ¿Qué haremos con la cruz en la declaración de la renta?

El problema de España –les guste o no a los socialistas, hayan ganado o perdido las elecciones–, no reside en el ser o no ser hamletiano, sino en una cuestión práctica: dinosaurio o no dinosaurio. Estos son, realmente, los dos únicos partidos políticos que existen en la España actual. Uno, los que quieren convivir amablemente con el dinosaurio, dándole lo que nos pida. Dos, los que quieren, al precio que sea, enfrentarse con el dinosaurio y acabar con él con un brexit constitucionalista.
Monterroso, cuando escribió esas dos famosas líneas, seguro que, justo antes, había pasado una temporadita en Cataluña. O estaba pensando en Cataluña proféticamente. Cualquiera que no hubiera estado conviviendo nunca con un dinosaurio le parecería inverosímil las cosas que aguantamos los españoles con este problema. Y es que el dinosaurio está ahí. Y está, además, encantado de convivir con gente tan tonta, tan buenista y tan mentirosa que vota porque continúe ahí el dinosaurio y que no se enfade mucho. El acabose.

Cicerón, pensando en el dinosaurio de Catilina se preguntaba hace siglos: «Ubinam gentium sumus? In qua urbe vivimus? Quam rempublicam habemus?». Es decir, ¿qué clase de gente somos, en qué ciudad vivimos, que república tenemos? Cualquier partido en su sano juicio estaría aterrado con el problema que tiene España con el dinosaurio. Pero Sánchez, con sus juegos florales y ternurismos de lenguaje, lo minimiza llamándole ‘Dino’ para no asustar a la clientela y para hablar con el saurio amistosamente.

Y es que, señores, no hay más ciego que el que no quiere ver. Como las elecciones del 26M sean un calco de las del 28A, habrá que doblar la ración del Dino con impuestos astronómicos. Dios mío, ¿pero no surgirá un meteorito distraído que nos dé un susto y que de paso arregle el problema de España? ¡Quiá! Ahí seguirá el dinosaurio. En España, desde hace tiempo, no se habla de otra cosa que del puto dinosaurio. Somos un país tan absurdo que ni siquiera vive en la edad de piedra, lo que sería un avance histórico, sino en la era cretácica de los monstruos prehistóricos. ¡Que viva el Dino!

 

Última hora

© Copyright EDITORA DE PRENSA SORIANA, SL
C/ Morales Contreras, 2. 42003 Soria. España
Contacte con nosotros: redaccion@hds-elmundo.es

EDITORA DE PRENSA SORIANA, SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria