Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

SIN ACRITUD

Tertulias de Poyo

 

ACABADO el periodo vacacional del estío, de nuevo cojo el cálamo para volver a esta sin acritud, ¿decana columna de la prensa local?. La razón principal es que si se deja o, se aparca, el hábito de escribir se embota la sensibilidad y hasta la capacidad de la crítica juiciosa y, rememoro aquella máxima de Plinio el Joven, abogado y escritor romano de la primera centuria que se carteaba con Trajano cuando el emperador le pedía consejo sobre cómo tratar a los cristianos, algo de actualidad tiene ya que la progredumbre actual, en este caso, produce ad nauseam-.

Sí, decía que este sabio romano escribió que «el hombre es feliz si hace cosa dignas de ser escritas o las escribe dignas de ser leídas». Ese es, ha sido siempre, mi propósito, claro que también es cierto que ea est hominum conditio, ut nemo sua sorte sit contentus, que en soriano dice que, tal es la condición de los hombres que ninguno está contento con su suerte.
He vuelto a estar, in situ, en los pueblos de mi terruño, hablando con mi gente, sintiendo la enfermedad necrosa de la despoblación que, déjense de cuentos los que cobran y bien de los erarios públicos, no tiene solución. Se han dejado morir la tierra que nos parió. Es cierto que los pueblos se revierten en verano con la vuelta de oriundos y exportados que, como bien dice el Director del Instituto Leonés de Cultura, «vuelven al origen para atisbar pasados y memorias y para incordiar a los vecinos que tienen gallinero y por eso protestan cuando, al amanecer, canta el gallo o cacarean las gallinas».

A estos «repobladores» les llama Adolfo A. Ares, «salvajamones».
Ya ha vuelto, en el terruño, el sosiego de la quietud y del silencio, del quebranto de la soledad, del olor a ratrojal, del paisaje y paisanaje de rutina en su huelga de perenne siesta. Pueblos vacíos, comarcas vacías, desiertos demográficos donde faltan niños, brazos, aquellas ganaderías comunales, aquellas tertulias de poyo al atardecer… mientras las hordas ideologizantes se enrocan en otros pasados y solo ven cohecho impropio en los demás, viejas malquerencias cainitas que reviven en la retina de los viejos, en la memoria, dando vida a aquellos, otrora, fantasmas que dormían en la paz consensuada de la soledad, la misma en la que permanecen nuestros pueblos de Soria.

 

Última hora

© Copyright EDITORA DE PRENSA SORIANA, SL
C/ Morales Contreras, 2. 42003 Soria. España
Contacte con nosotros: redaccion@hds-elmundo.es

EDITORA DE PRENSA SORIANA, SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria