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LA ENTREVISTA / CIPRIANO GARCÍA

«La despoblación es una consecuencia de la falta de inversión que se tenía que haber hecho»

El director general de Caja Rural de Zamora analiza la economía de Castilla y León y reclama que la política acabe con los desequilibrios territoriales. «Cuanto más se potencia lo que mejor está, más se debilita lo que peor está», asegura.

PABLO R. LAGO / FELIPE RAMOS / VALLADOLID
23/10/2018

 

Prudente, pero claro y directo a la hora de explicar los datos y la gestión de las cajas rurales. Una claridad con la que Cipriano García asegura que el futuro de la entidades está garantizado porque «el grupo de las 28 cajas rurales tienen la consistencia suficiente», puntualiza.

PREGUNTA.- ¿Cuál es el secreto para que desaparecieran las cajas de ahorro y las rurales no sólo resistieran sino que hayan resurgido con más brío?

RESPUESTA.- La esencia que tenemos de banca. No hemos sido nunca una banca agresiva, hemos sido una banca suficientemente prudente, aunque ambiciosa. Hemos tenido una forma de maniobrar ante las dificultades, fundamentalmente del sector inmobiliario, que ha sido el más problemático. Y, además, hemos gestionado, en nuestro caso por lo menos, mejor que las de ahorro, precisamente por nuestro tamaño y modelo. Cuando vislumbramos que esta situación se complicaba, reaccionamos rápidamente, nos deshicimos de los promotores que tenían problemas y ejecutamos y finalizamos todas las promociones que estábamos financiando cuando empezó la crisis. Y, sobre todo, hemos finalizado las promociones que estaban a medias. También la cercanía y el conocimiento de los clientes que teníamos, a los que creo que les hemos dado satisfacción en los años de dificultad, atendiendo no sólo a los nuestros, sino a los que no lo eran.

P.- ¿No se sienten, cuando menos molestos, cuando se habla de que ha desaparecido un modelo financiero y que esta Comunidad no tiene entidades propias? Ustedes están aquí, han sobrevivido.

R.- Nosotros nos hemos fortalecido como consecuencia de que las cajas, que eran las entidades más cercanas, han desaparecido. También intentaron que participáramos en una serie de proyectos de fusión con el resto de las cajas de ahorro. Hubo distintos intentos de todo tipo, donde querían que fuéramos una pata más de esas fusiones o macrofusiones que se llevaban a cabo en las cajas de ahorro, a las que nos opusimos siempre. Se intentaron también hacer alguna fusión incluso dentro de las propias cajas rurales, con las que tampoco estábamos de acuerdo. De hecho, de aquellas intentonas de fusiones surgió una desaparición que fue la Caja Rural del Duero, cuando se fue con Cajamar.

P.- ¿Es una falta de ambición, un exceso de localismo el que no les lleva a ustedes a unirse para un modelo regional?

R.- No. Tenemos un modelo regional, pero el modelo que nosotros tenemos no es una fusión, es una unión. Tenemos una serie de colaboraciones entre todas las cajas rurales de Castilla y León en la Unión de Cajas Rurales (Ucar), que de alguna forma nos aglutina como representativos. No es ninguna fusión, cada caja tenemos nuestras cuentas, nuestra toma de decisiones individualizada, y nuestra forma de hacer. En lo representativo, de cara a las administraciones o a la representatividad que se requiera existe este ente.

P.- ¿Lo que se echa de menos en tamaño es que no tienen ustedes capacidad quizás de dar respuesta a grandes inversiones?

R.- Creo que cada uno en nuestro entorno de actividad sí que somos capaces de dar respuesta. En nuestro caso, ahora que estamos llegando a Valladolid, anteriormente estábamos en León, trabajan con nosotros en León y en Valladolid más empresas a las que damos respuesta. Las multinacionales no es nuestro negocio. Damos respuesta a todas las empresas que se acercan a la caja rural y a satisfacción. No tendremos la representatividad que se puede tener como consecuencia de la grandilocuencia de una entidad nacional e internacional, pero el servicio se lo damos sin ninguna duda y a satisfacción a todas las empresas que se han acercado a nosotros. Además, las empresas son las primeras promotoras que nos acercan a nuevos posibles clientes.

P.- Es decir, ¿ustedes le tienen miedo o huyen del modelo del gran banco, prefieren seguir el modelo de la cercanía?

R.- Sí. Entendemos que nuestra diferenciación con la banca al uso es ese conocimiento y cercanía de conocer casi a nuestros clientes con nombre y apellido. Lo tenemos a gala. Entendemos que ese es nuestro valor añadido y que cuanto más grande sean el resto de las entidades, que ya son muy grandes, tenemos más nicho de mercado posible porque esa cercanía es más difícil mantener con las grandes y ese conocimiento de la compañía y de las empresas, exactamente igual.

P.- En esta época de crisis y de contracción, a usted, Caja rural de Zamora, le ha dado de repente por expandirse. ¿Su consejo de administración alguna vez no le ha dicho que si estaba completamente cuerdo con su plan estratégico?

R.- Esto lleva una evolución, empezamos a abrir oficinas hará 20 años en la provincia de León y, en los últimos tiempos, en Valladolid. Pero estoy convencido, en Zamora ya tenemos más de un tercio de cuota de mercado, el año pasado dimos más del 50% de las hipotecas. En Zamora no tenemos todo hecho porque nos falta muchísimo, pero tenemos una implantación importante. Y todo el mundo que entienda un poco de financiación bancaria sabe que más de un tercio en un mismo entorno conlleva una serie de problemáticas que no se deben de asumir. No nos quedaba más remedio que, para poder fortalecer a la caja, expandirnos razonablemente en las zonas limítrofes donde no hubiera caja rural, que es lo que hemos hecho, primero en León y luego en Valladolid. Es la única manera de que tenga un futuro asegurado esta entidad. No lo hemos hecho de repente porque somos prudentes y hemos hecho una expansión como estamos haciendo ahora. A pesar de la crisis, hemos estado constantemente abriendo y seguimos abriendo oficinas.

P.- ¿Qué tal los primeros síntomas de esa expansión?

R.- Que ya no son primeros. Que tenemos un 30% ya fuera de Zamora y digo que a satisfacción. En Zamora somos parte del paisaje y en León y en Valladolid, que hemos sido competitivos y profesionales contra entidades nacionales. Estamos más que satisfechos de la respuesta y creemos que estamos demostrando que nosotros somos capaces de competir con cualquier entidad.

P.- ¿Hay más vías de esta expansión en otras provincias?

R.- No. Entendemos que el desarrollo de la caja se tiene que circunscribir en las provincias donde ya tenemos implantación, como estamos haciendo en Valladolid. Ya tenemos ocho oficinas, la última la hemos abierto hace 15 días. Abriremos más en Valladolid, abriremos alguna más en León. Y lo que intentamos es fortalecer y expandir nuestra red razonablemente, según las necesidades que se vayan produciendo dentro del entorno que tenemos, sin hacer grandilocuencias.

P.- ¿Qué parte de esa cuota de mercado de la que habla les ha venido sobrevenida por las crisis de las cajas?

R.- Supongo que las cajas han tenido su importancia. La desaparición de las cajas de ahorro repercute en el resto del sistema financiero que quede vivo.

P.- ¿En qué medida lo han aprovechado?

R.- No lo tenemos cuantificado, pero entendemos que lógicamente nos hemos beneficiado, igual que los bancos se habrán beneficiado en su momento de que hayan desaparecido las cajas.

P.- Siempre se ha hablado que esta reestructuración bancaria era una primera fase. ¿Cree que en esa segunda las cajas rurales también van a ser fuertes y van a seguir en el sistema?

R.- Sí, estoy absolutamente convencido. Hace dos meses hemos formalizado un sistema de proteccion entre las 28 cajas rurales que quedamos todavía, donde yo creo que es un paso casi definitivo a la hora de que este grupo tenga la consistencia suficiente porque la solvencia de las cajas rurales es tan importante o bastante más, en algunos de los casos, que la de los propios bancos de muchísimo más rango. Por ejemplo, nosotros tenemos prácticamente el 16% de solvencia, en el caso de la caja rural de Zamora, que tienen muy pocos bancos del tamaño que se vislumbre.

P.-¿Por qué en Castilla y León han resistido tan bien las cajas rurales y en otros territorios no?

R.- El fundamento está en la gestión. En las cajas rurales de Castilla y León ha habido siempre gestores serios. Estábamos introducidos en un entorno más sólido y más consistente, que era el sector primario, menos problemático en su momento. Esa masa se ha complicado a todos los efectos porque las posibilidades que teníamos en el entorno rural hace 20 y 30 años no se parecen en nada en absoluto a las que tenemos ahora. Ha habido una reconversión que se ha hecho con prudencia y con normalidad y ha habido un trasiego, de una dependencia exclusiva del sector primario a que ahora seamos multisectoriales y acometamos todos los sectores productivos y empresariales que hay. En nuestro caso el volumen del sector primario supone menos del 20% del volumen del negocio que tenemos. Somos cajas rurales, orgullosos de ser cajas rurales y de depender del sector primario, pero en estos momentos nuestro negocio no es exclusivo del sector primario.

P.- Está diciendo que no se puede depender de un territorio, de una provincia, que al final es el motor de muchas cosas. Lo que dice de la influencia que puede tener Valladolid en Zamora o la que tiene León en su deterioro en el resto de la comunidad económicamente, porque León está sufriendo un deterioro importante, como Zamora. ¿Tratan entre las cajas el tema y habla con muchos empresarios y cómo ve la economía de la Comunidad?

R.- En tres provincias visualizo situaciones distintas. En Valladolid hay un mantenimiento, un flujo importante de empresas más o menos consolidadas, salvo algún sobresalto de repente. Hay una maquinaria imprescindible en Valladolid que es la Junta de Castilla y León, que no sólo genera sino que además da un mantenimiento consistente a la economía. En León, que fue una provincia puntera no hace muchos años, se está debilitando de forma importante como consecuencia de la minería; y cuando comparó cualquier otra con Zamora, no tenemos color. La diferencia negativa sobre todas las demás está en Zamora porque la debilidad empresarial que hay en la provincia de Zamora y esa dependencia cuasi exclusiva del sector agroalimentario, con la ayuda mínima o no suficientemente potenciada del sector turístico no tiene más posibilidades. En las tres provincias de las que tengo un mínimo conocimiento la visión es distinta.

P.- ¿Es peligroso, un riesgo, esos desequilibrios en un territorio uniforme como es una Comunidad. No es demasiado peligroso que existan esos desequilibrios?

R.- No tengo ninguna duda. Yo de política no tengo ni idea, pero siempre he entendido que la política lo que tiene que procurar es acabar con estas desigualdades, que no se produjeran los desequilibrios. De hecho, en la zona oeste de la Comunidad hemos sido durante muchos años Objetivo 1 con una serie de ayudas que venían de Europa, con el fin de que esa desigualdad que había en la rentas desaparecieran. Me parece que esos fondos no se han destinado a los sitios debidos. Creo que se han invertido donde había más posibilidades de votos que donde había más de mejora. Cuanto más se potencia lo que mejor está, más se debilita lo que peor está. Y la consecuencia para los que estamos mal no puede ser buena.

P.- ¿No teme el grave efecto de la despoblación que sufre esta Comunidad les pueda afectar?

R.- Nos afecta de forma tan directa como que tenemos una a minoración según el INE de unas 3.000 personas anuales en los últimos tiempos en Zamora. La despoplación es una consecuencia de la falta inversión que se tenía que haber hecho. Donde no haya personas no puede haber negocio, no puede existir nada. Para poder hacer negocio y mejorar tiene que haber personas y se tiene que procurar que las que están ahí no se vayan.

P.- ¿Hacia dónde cree que deben dirigirse las políticas en esta Comunidad para reflotar la economía y para acabar co las desigualdades?

R.- No es fácil porque cuando se llega a un deterioro tal... La única posibilidad que se me ocurre, la única industria es la agroalimentaria. Pero en ese sentido deberíamos de intentar dar un paso más. Con unos buenos productos que se generan en Zamora, que se incentive para que se lleven a cabo allí. Tiene que haber una llamada especial a que las industrias se puedan acercar a Zamora. Tiene que ser algo distinto a lo que hacen en los demás sitios porque los núcleos industriales y empresariales ya están constituidos. No tengo ni idea de política, pero hay que poner en marcha dispositivos distintos de mejora que sirvan de llamada a alguna empresa para que pueda establecer en Zamora.

P.- Usted habla de Zamora. Cuando habla tanto de Zamora y la de Soria, de Soria... ¿No cree que el problema es se sigue dedicando a competir entre provincias, en vez de con otros territorios, sin entender que al final lo que es bueno para Valladolid tiene que ser bueno para Zamora?

R.- Esto que comento de Zamora es extrapolable a nivel regional. Los castellanos y leoneses somos gente humilde, prudentes, poco beligerantes, casi no protestamos por nada. Hay otras comunidades que con otros espíritus les va bastante mejor que a nosotros. Eso va un poco con la forma de ser. Eso es cultural. Somos una comunidad demasiado prudente.

P.- ¿Debe ser más beligerante?

R.- Por lo menos, reivindicativos.

 

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