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KEN FOLLET

«El Brexit supondrá pobreza económica, por eso hay que hacer otro referéndum»

Escritor. En el año del Patrimonio Europeo, Ken Follett pasea por Segovia disfrutando del ‘placer de madurez’ que supone recorrer catedrales y monumentos. «Los europeos somos conscientes de la importancia del patrimonio inmenso que tenemos, otra cosa es lograr fondos suficientes para mantenerlo», afirma.

TERESA SANZ TEJERO
25/09/2018

 

Es el escritor de best seller más aclamado del mundo. Un día de hace media vida este británico antibrexit, nacido en Cardiff hace 69 años, dejó el reporterismo y comenzó a escribir novelas. 25 años después ha vendido más de 160 millones de ejemplares en 88 países y 33 idiomas. Presume de poderosa imaginación y curiosidad infinita y confiesa que cada vez le gusta más escribir y leer, sin abandonar la atracción política que le vinculó al partido Laborista británico.

Pregunta.- Después de la experiencia acumulada y 30 novelas de gran éxito, ¿qué le pide el escritor a un último título?

Respuesta.- Llevo haciendo esto mucho tiempo y he tenido mucho éxito, pero no por ello es fácil el trabajo que hago. Lo que me planteo es escribir un buen libro y no hay nada que lo garantice. Es más, creo que los artistas que llegan a creerse que todo lo que hacen es bueno fracasan, antes o después.

P.- Un escritor tan prolífico, ha sentido alguna vez el miedo al siguiente proyecto, la angustia del folio en blanco?

R.- Si me hubiera pasado, lo diría, pero no me ha pasado nunca. Quizás tengo una imaginación que funciona muy bien y por tanto cuando termino un libro no me quedo atascado. Siempre tengo en mente 3 o 4 cosas sobre las que me gustaría escribir y tengo que elegir entre ellas. Pero entiendo que esto ocurra. Hay muchos escritores que lo reconocen con un temor enorme. Toco madera, como solemos decir, para que esto siga sin sucederme.

P.- Burgos, Vitoria, Sevilla, le han servido algunos escenarios en sus libros. Ahora que conoce Segovia, ¿podría reflejarse en su próxima novela?

R.- ¡Por qué no! Es una ciudad antigua, en lo alto de una colina y supongo que su ubicación responderá a la necesidad de defenderse de ataques de siglos atrás. Esto en sí mismo es ya una historia. Aún no he visitado la Catedral, de la que me sorprende su altura. No sé aún si Segovia estaría o no incluida en ese imaginario. Sé que tengo una novela preparada, que saldrá en 2020, pero no quiero hablar de ella porque quizás cambie algunas cosas.

P.- Usted ha dicho que si la historia es buena y la trama se desarrolla bien, la gente leerá lo publicado. ¿Qué suele fallar más, el desarrollo, la historia.…?

R.- Como lector, cuando me doy cuenta de que un libro me empieza a aburrir me interrogo sobre qué error ha cometido este escritor?. Y en la mayor parte de los casos es por la falta de intensidad dramática. El lector se aburre cuando no hay un planteamiento que le interese. En cualquiera de las escenas que aparecen en ‘Una columna de fuego’, la cuestión dramática se detecta inmediatamente. Puede ser algo muy importante (que alguien trata de asesinar a un personaje) o algo más trivial (alguna mentira), pero ha de generar un planteamiento dramático o de lo contrario el lector comenzará a ojear el libro, contando las páginas que le queden y eso no es bueno. Lo esencial y lo que, al mismo tiempo, refleja el éxito es hacer que el lector no quiera terminar lo que está leyendo porque se ha metido de lleno en ese mundo que construye la novela.

P.- Su biografía enfatiza en el hecho de que sus padres no le dejaran ir al cine, ver televisión, ni oír radio. Parece que desató su pasión por la lectura y, después pasó a la escritura. Según su teoría, hoy habría pocos escritores, enganchados como estamos a todo lo digital. ¿Cree que entre las nuevas generaciones habrá menos escritores?

R.- Tengo una nieta que quiere ser escritora, pero guionista, para lo que estudia en la universidad de los Ángeles. Es una niña que ha crecido con todo (TV, películas, videojuegos). Yo no soy escritor porque nunca fuera al cine. Sabemos que el 20% de los niños aprende a leer fácilmente con independencia de lo mal que se les enseñe y esos niños que leen y se apasionan por la lectura, como me sucedió a mí en mi infancia, tienen ya un comienzo ganado para el mundo de la escritura. Todos los escritores que conozco leen constantemente y leyeron aún más de niños, pero en su mayoría también vieron la televisión. No creo que debamos darle demasiada importancia a mi privación infantil. Cuando empecé a ser escritor profesional, sí escribí cosas para la radio y la televisión , pero se me daba mejor escribir novelas. Eso sí pudiera deberse a que yo no había visto mucha televisión.

P.- Su vinculación política al partido Laborista y su condición inglesa hace obligatorio preguntarle por el Brexit. ¿Existe alguna posibilidad de dar un giro absoluto y regresar a la senda europea, más allá de un Brexit blando?

R.- Sí lo veo como una posibilidad real. Hay un gran movimiento en el Reino Unido, en la actualidad, a favor de otro referéndum y la gente habla de ello constantemente porque, en primer lugar el primer referéndum fue muy justo y sabemos que la opinión de mucha gente ha cambiado. El Brexit supondrá pobreza económica pero sobre todo, y eso es peor, perderíamos mucho espiritualmente porque el futuro debe ser integrador. Sabemos que hay muchas personas que quieren que se celebre otro referéndum y lo exigen con fuerza. Evidentemente podemos hacerlo, pero no hay ninguna garantía de que los europeos digan ahora ‘pelillos a la mar’, porque bien podrían decirnos: ‘Ah, no. Os habéis ido y estáis fuera’. Pero creo que todavía estamos en un momento en el que cualquier cosa podría ocurrir.

P.- Usted sostiene que el nacionalismo es una ideología anticuada y aboga por un futuro integrador. ¿Qué necesitamos entre las clases políticas para hacer del futuro algo más integrador y menos excluyente?
R.- Soy de los que cree en la profesionalización de la política. Hubo un tiempo en que ser en Londres miembro del Parlamento era un trabajo a tiempo parcial. Los hombres iban a la oficina por la mañana y por la tarde iban al Parlamento y dirigían el país. De esto hace solo 100 años, pero ahora es todo más complicado. No pueden dirigirse los países a tiempo parcial Siempre he tenido curiosidad por saber qué leían antaño los primeros mandatarios y resulta que leían novelas. Ahora no hay primer ministro o presidente de gobierno que lea novelas porque su trabajo es muy complejo . Creo que tienen que estar profesionalizados. No sé lo que les falta para ser más integradores, pero en el siglo XIX el nacionalismo era una ideología progresista. En el siglo XX, en la tercera guerra mundial, los países africanos querían expulsar a las potencias colonizadoras para ser países independientes. Eso requería un movimiento nacionalista. Decían: ‘Este es nuestro país, somos keniatas, nigerianos…y británicos, belgas, franceses…tienen que salir del país’ y eso se consideraba ideología progresista. Pero ahora eso no es así.

El nacionalismo es regresivo, lo que hace es que retrocedamos. Y todos vamos a perder dinero y el Brexit nos retira de ese futuro más integrador en el que todo el mundo tiene que colaborar. La gente joven no es así. Todos los jóvenes votaron en contra del Brexit porque saben que formar parte de Europa va a procurarles trabajos en muchos sitios y que el trabajo de sus sueños puede estar en otro país. Y eso es lo que gusta de Europa: la cantidad de posibilidades que ofrece. Pero la gente mayor nunca va a tener el ofrecimiento de trabajos en Europa y su idea anticuada les hace decir, ‘quedémonos con lo nuestro’. Yo estoy con los jóvenes.
P.- Y en materia literaria, ¿la edad ha transformado su narrativa?

R.- Creo que con la edad he ido aprendiendo mucho; he mejorado un poco y mi narrativa se centra ahora más en sentimientos y las emociones y no tanto en las luchas y persecuciones, pero sigo pensando que como escritor debo atraer al lector a mi mundo imaginario.

P.- Aunque hace muchos años que dejó el reporterismo, ¿ha echado de menos el periodismo en algún momento?

R.- La diferencia principal entre ser periodista, como empecé, y ser escritor, como llevo mucho tiempo, es que esto se me da muy bien y yo no era el mejor periodista. Era un periodista correcto, simplemente, pero es mejor hacer algo que se te da muy bien.

P.- Pero sigue tocando la guitarra aunque afirma que no se le da muy bien.

R.- (Se ríe abiertamente) ¡Por supuesto que sigo tocando! E incluso puedo decir que he mejorado porque toco bastante y me esfuerzo mucho.

 

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