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ECONOMÍA

«Si se produjera una epidemia en esa macrogranja nos cierran las fronteras»

Entrevista con el científico y catedrático en Sanidad Animal, Juan José Badiola

FELIPE RAMOS/ Valladolid
12/03/2017

 

Conoce como nadie el mundo animal y, por esa razón, hace de «abogado del diablo», como él mismo señala, para dejar claro a las administraciones que antes de aplaudir, como hace la Diputación de Soria, y tirarse en plancha a defender una macrogranja como la de Noviercas es necesario sopesarlo todo. Un todo en el que Juan José Badiola (León, 1948) incluye los riesgos medioambientales, biosanitarios, de sanidad animal,... «que son reales y factibles», señala.

Pregunta.- ¿A un experto como usted qué le parece, de lo que conoce, la macrogranja de 20.000 vacas que se quiere implantar en Soria, concretamente en Noviercas?


Respuesta.- He de decir que no conozco al detalle el proyecto...


P.- Realmente, ni usted ni nadie. Ni siquiera se sabe si existe porque no lo han presentado.


R.- Exactamente. Dando por sentado que es un proyecto que no conocemos al detalle y siempre podemos equivocarnos con una opinión sin tener delante el proyecto real, sí que parece que hay una intención de crear una ganadería de una dimensión importante, no sabemos tampoco de cuántos miles será. Es un modelo de producción no convencional. Es verdad que las granjas de vacuno de leche suelen ser grandes, pero no tanto, de dos o tres centenares a lo sumo, salvo alguna excepción como Tauster Ganadera con 4.000 vacas. En general, no es habitual en ganado vacuno de leche este tipo de explotaciones. Es más, en Europa tampoco es un modelo frecuente, ni en Francia, ni Alemania, que suelen tener ganaderías más pequeñas.


P.- ¿Y eso no supone un riesgo añadido?


R.- Probablemente, en algunos países donde hay una alta demanda de leche, como China donde sí que existen proyectos de este tipo y quizás en Estados Unidos. Pero China es una dimensión muy diferente a la nuestra. Desde luego, y eso sí que hay que decirlo de entrada, es un proyecto que hay que hacerlo muy bien sino quieren tener problemas. Y, desde luego, el no haber presentado ya un proyecto no es el mejor de los comienzos. Supongo que estos señores tendrán un proyecto muy bien diseñado, espero. Y tendrán experiencia.


P.- ¿Las administraciones no deberían en un caso así extremar las precauciones?


R.- Lo que sí puedo decir es que cuando estás trabajando con animales vivos, cualquier explotación que se instale, la administración no es que deba controlar y extremar la precaución, es que lo tiene que hacer porque hay una legislación que es obligatorio cumplir. Por ejemplo, la referente a los aspectos medioambientales. Ahí se van a producir una cantidad de deyecciones muy elevada de residuos y eso debe de tener un sistema de procesado para evitar problemas medioambientales.


P.- ¿Qué necesita una explotación de este tipo para garantizar la protección ambiental de este tipo de residuos?


R.- Eso mismo me pregunto yo. Los residuos del vacuno se han empleado siempre como fertilizantes, no son peligrosos como tales, pero claro cuando se genera tal cantidad, me pregunto qué tipo de proceso van a llevar a cabo para reutilizarlos. Es que es una cantidad muy grande cada día. Imagino que lo tendrán contemplado pero como no hay proyecto o lo desconozco pues no lo sé.


P.- Por no hablar de alta concentración de CO2. ¿Cómo se controla?


R.- Esa es otra historia. No hay que olvidar que la explotación de vacuno de leche es intensiva. Es decir, una vaca de leche no es un animal que está en el campo pastando tranquilamente y que sus animales se dedican a carne. El intensivo requiere alimentación intensiva, tratamientos intensivos y controles intensivos. Las deyecciones es un problema importante a la hora de considerar una explotación animal y, sobre todo, intensiva. Quiero suponer que tendrá ya un sistema de reutilización de esas deyecciones. Pero no es el único problema. Una granja de 20.000 vacas necesita una cantidad ingente de agua, por lo que supongo tendrán también previsto un abastecimiento suficiente. Todas estas cuestiones y, por supuesto, la de sanidad animal son obligadas.


P.- ¿Ve usted problemas serios en todos estos aspectos?


R.- Es que una cosa es tener 100 vacas, que más o menos se pueden manejar de una forma razonable, pero es que 20.000 vacas son muchas vacas y hacen que este modelo de macrogranja sea de difícil control.


P.- ¿No se está corriendo el riesgo de pasar de puntillas sobre estos problemas por la promesa de una inversión?


R.- Espero que no. Y ya le digo que me extrañaría porque hoy en día el mundo animal está muy controlado y regulado. Se tienen que atener a la legislación medioambiental y de residuos. Y estos señores tendrán que cumplir o de lo contrario no se les puede autorizar. Por eso tendrán que presentar un proyecto. Yo no entro a valorar si se tiene que aprobar o no. Lo que sí digo es que se está ante una explotación no convencional, es decir que no es habitual. Y es de suponer que estas personas tendrán ya una experiencia en vacuno de leche. Pero ojo, porque pasar de cientos a muchos miles es un salto cuantitativo importante, cuidado. Estos señores, y más ahora que hay una cierta alarma y preocupación, tendrán que mirarse muy mucho lo que hacen y el proyecto que presentan porque se lo van a mirar con lupa las administraciones, locales y autonómicas.


P.- O no, porque la Diputación de Soria, sin ir más lejos, ya se ha tirado en plancha a darle su parabién sin conocerlo.


R.- La Diputación hará lo que tenga que hacer, pero no es la competente en estas materias, con todos los respetos a la Diputación de Soria. Los responsables son los técnicos y veterinarios autonómicos, que tienen que dar el visto bueno. Y ya le digo yo, que conozco a mis colegas, que son funcionarios serios y como no cumplan no le van a dar autorización. En el mundo de la ganadería la legislación es muy estricta y hay que cumplirla, le apoye quien le apoye. No olvidemos que mucha de ella es legislación europea, ni siquiera española y, mucho menos, de la provincia de Soria. Que la Diputación de Soria quiere apoyar una iniciativa económica, lo puedo entender. Pero una cosa es eso y otra que hay que cumplir la legislación. Las cosas hay que hacerlas bien y supongo que querer hacerlo bien.


P.- ¿La pregunta que todo el mundo se hace es si realmente es controlable una granja de 20.000 vacas?


R.- Claro, pero se asume un riesgo mucho mayor. La pregunta es, ¿merece la pena para el alto riesgo que se asume? Eso es lo que hay que calibrar. Si hubiera una epidemia, por ejemplo de fiebre aftosa, que es de obligada declaración, en esa macrogranja en cuanto se declarara nos cierran las fronteras y las puertas al comercio exterior y a todo. Y no olvidemos que la fiebre aftosa está ahí, en el Magreb, no está tan lejos y es muy contagiosa. Supongo que pondrán las naves más separadas y cumplirán con las medidas de bioseguridad y controles. Pero cuidado hay que hacerlo muy bien, no es igual tener una granjita aquí o allá. Y me estoy poniendo en el extremo máximo, pero que se puede dar.


P.- ¿El riesgo es la concentración de animales?


R.- Evidentemente. Cuanto más concentras animales el riesgo es más intenso, porque en el que caso de que venga una enfermedad infecciosa de cierta entidad se propaga rápidamente y es mucho más difícil de controlar. Lo habitual es que estas explotaciones industriales, porque son más una industria, suelen adoptar las medidas de bioseguridad propias para que en caso de que ocurra algo poder controlarlo. Pero, concentrar animales entraña un riesgo mayor.


P.- Es decir, deberán contar con una plantilla de veterinarios propia.


R.- Evidentemente. Y sino la tienen tendrán problemas. Pero bueno, no es la primera vaquería que se pone en España.


P.- ¿De 20.000 vacas?

R.- No, de 20.000 vacas, no hay ninguna.


P.- ¿Y en cuanto a la producción, no existe también el riesgo de un sobrebastecimiento de leche en el mercado?


R.- Supongo que tengan también controlados sus canales de distribución porque es mucha leche a producir diariamente, pese a que es verdad que importamos leche.


P.- ¿Esta explotación podría acabar con las pequeñas, tal y como aseguran las organizaciones agrarias?


R.- Sin duda. Las grandes explotaciones tienen mejores oportunidades para sobrevivir en el mercado. Entiendo que los propietarios de pequeñas explotaciones estén preocupados y las organizaciones agrarias, también. El modelo europeo, Francia y Alemania, va más por explotaciones familiares y pequeñas.


P.- ¿La apuesta debería ir por ese modelo alemán y francés?


R.- Hombre, distribuye más la población y apoya más el desarrollo territorial que cuando concentras todo en un punto. Claro que no se sabe cuántos van a contratar. En cualquier caso, el modelo de explotación familiar modernizada es bueno porque distribuye la población y la riqueza en el territorio. Este de Noviercas es más el modelo chino y americano de grandes superficies y explotaciones. El europeo va por el otro, el de explotaciones medias y pequeñas. Una explotación de este tamaño a los pequeños ganaderos les hará una competencia difícil de soportar.


P.- ¿Cuál sería el riesgo máximo, el sanitario, el medioambiental, la sobreproducción...?


R.- Sin duda, el ambiental y sanitario. Y, sobre todo, qué se hace con ese volumen de residuos que se va a generar, porque ahí se concentrará una eliminación de carbónico muy grande.


P.- ¿Cree que exige la planta de generación propia?


R.- Sí, que genere metano y energía eléctrica. Supongo que la tendrán prevista.


P.- ¿El riesgo sanitario de una epidemia lo ve menos improbable por los controles?


R.- Hoy no lo veo que sea tan improbable, en el caso de una epidemia importante. E insisto que el principal riesgo es la fiebre aftosa, que no se transmite a las personas pero que es un virus con una enorme contagiosidad animal. Insisto, en el momento que se tuviera una epidemia, una fiebre aftosa, por ejemplo, el país te lo cierran y no podríamos exportar nada. Con una epidemia o enfermedad de las que se consideran graves, las autoridades internacionales de sanidad animal y los importadores de productos dejan de comprarte y no sólo a ellos, a todo el sector. Es que ahora se tiende a zonificar, y ya tuvimos un ejemplo. España estuvo veinte años sin poder exportar a todo el mundo a causa de la peste porcina africana. En cuanto tengas un patógeno de alta transmisibidad es muy difícil de controlar en una granja de esta magnitud porque su capacidad de transmisión es brutal. Y no olvidemos, y eso es también fundamental, habría que sacrificar a todos los animales de esa granja con el coste que ello supone. Eso también hay que tenerlo en cuenta. Esta gente tendrá que pasar por los controles medioambientales, sanitarios y quiero dejar claro que la legislación es muy estricta. Y esa legislación la van a aplicar las autoridades sanitarias de Castilla y León, ya le digo yo que sí. Yo respondo de mis colegas veterinarios.


P.- ¿No será lo mismo un contagio de este tipo en una granja de 20.000 vacas que en una de 500?


R.- Evidentemente no. Pero en cuanto al contagio dependerá de la proximidad del resto de granjas, no así en la decisión de cierre del mercado exterior. Eso es automático. Y estoy haciendo un poco de abogado del diablo, pero a veces es bueno hacerlo. De igual forma digo que, desde el punto de vista económico, imagino que será rentable porque la han estudiado y que dará vida a una zona y empleo. Pero hay que sopesar todo. Y el punto clave, y permítame que sea pesado con esto, es que las autoridades de Castilla y León hagan que se cumpla la legislación. Y eso estos señores lo tienen que saber. Que haya un proyecto de inversión siempre es bueno, y por eso la Diputación de Soria estará muy contenta y me parece bien porque traerá actividad y empleo. Pero, primero este proyecto tendrá que cumplir con la regulación sanitaria, medioambiental y de bienestar animal que se exige en Europa y en España, y más tratándose de una aglomeración grande de animales. Quienes tengan que ver este proyecto en Castilla y León lo harán con mucho detalle. Riesgos hipotéticos pero reales y factibles, medioambientales y sanitarios... La Diputación no tiene competencias en la materia y pueden estar muy contentos, pero deberían esperar a todos los permisos y sopesarlo todo antes de frotarse las manos tan pronto.

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