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EMPLEO

Soria reduce a menos de la mitad su tasa de paro en un año y logra el pleno empleo

Despoblación y envejecimiento bajan tanto el paro como la ocupación

A. CARRILLO / E.NEILA
30/01/2019

 

Soria regresó al pleno empleo (teórico) 11 años después tras reducirse a menos de la mitad que hace 12 meses. La Encuesta de Población Activa (EPA) publicada ayer refleja como la tasa de paro en el último trimestre de 2018 bajó del 5%, cifra que en términos económicos se considera pleno empleo. Para encontrar datos equiparables hay que remontarse a 2007 ó 2005, años considerados ‘de bonanza’.

Concretamente la tasa de paro cayó al 4,35% siempre según este trabajo publicado periódicamente por el Instituto Nacional de Estadística. La media nacional está por encima del 14% y de hecho Soria es la provincia en mejor situación y con diferencia. Le siguen Álava (7,39%) y Guipúzcoa (7,56%) y entre los nueve y los 10 puntos figuran Cantabria, Huesca, Lugo, Segovia y Teruel, aunque ya duplicando la tasa de paro soriana. A partir de ahí los porcentajes son de dos dígitos y por ejemplo Cádiz sextuplica la cifra local.

No obstante, la despoblación galopante y el envejecimiento también suman. A pesar del descenso en el número de parados, el número de ocupados es de 41.000 personas, 1.000 menos que hace un año. Si hay menos parados y menos personas trabajando sólo hay tres explicaciones: O han pasado a la categoría de inactivos, o han muerto, o se han ido de Soria en el último año. Mientras industria y Servicios marcan los máximos del lustro en cuanto a ocupación, la construcción tiene 900 trabajadores menos que hace un año y la agricultura pierde 200.

Tras unos años críticos en cuanto a empleo, especialmente de 2012 a 2014, se recupera así uno de los principales indicadores sociales y económicos. En el cuarto trimestre del próspero 2005 la tasa de paro de Soria se cifró en un 4,06%. Al año siguiente había subido al 5,67%, perdiendo la calificación de pleno empleo., pero el 2007, con la crisis aún sin declararse, se despidió con un positivo 4,07%, no muy lejos del dato actual.

Ya en 2008, con la recesión a las puertas, el dato creció hasta el 5,66%, y así se mantuvo durante una década, sin acercarse al considerado pleno empleo. En 2009 la crisis azotó a Soria con un 12,24% de tasa de paro en el último trimestre, más del doble que en el año previo.

Los datos siguieron dando poco respiro a pesar de que Soria, dentro de lo que cabe, fue una de las provincias que mejor capeó el dramático desempleo. Los últimos trimestres de 2010 (13,55%), 2011 (12,90%), 2012 (15,87%), 2013 (16,32%) y 2014 (16,96%, casi el cuádruple de la tasa actual) marcaron una escalada que se tradujo en que menos de la mitad de la población soriana trabajaba y cotizaba.

Desde entonces la recuperación ha sido lenta pero constante, aunque ha hecho falta prácticamente un lustro para revertir la situación. Así, en los tres últimos meses de 2015 la EPA marcó una tasa de paro del 13,33% y en el mismo período de 2016 se mantuvo en un 12,25%. Desde entonces, los datos han bajado de los dos dígitos.

En 2017 en último trimestre dejó un 9,55% de tasa de paro y en este año cayó a menos de la mitad con el 4,35% antes mencionado. La mejora se veía venir aunque quizás no con tanta fuerza. Por ejemplo, en el trimestre anterior la EPA dejó este porcentaje en el 7,84%, con una mejora sensible pero no tan destacada como la del último trimestre del año.

No obstante, detrás de este dato hay otros que pueden explicar semejante tirón. Por ejemplo hay un récord en la cifra de estudiantes e incapacitados permanentes y también aumenta la cifra de pensionistas respecto a 2017, 2013 o 2010, lo que hace que la población inactiva sea mayor que en los dos años precedentes. Sólo la cifra del capítulo ‘labores del hogar’ marca un mínimo histórico.

El dinamismo del mercado laboral –con 25.000 empleos generados el año pasado– sitúa a Castilla y León al borde del millón de ocupados, una simbólica barrera inexpugnable desde 2010. El ejercicio 2018 cerró en concreto con 990.800 trabajadores, un 2,6% más que en diciembre del año anterior, según los datos de la Encuesta de Población Activa, la EPA, publicados ayer.

Ese aumento de la ocupación discurrió paralelo a un notable descenso del desempleo: 28.300 personas dejaron las listas del Ecyl el año pasado, lo que representa una caída del paro más intensa aquí que en el conjunto del país, del 18,5% frente al 12,3% de media nacional. En consecuencia, el volumen de desempleados cayó hasta las 125.100 personas en la Comunidad, la cifra más baja de la última década.

La correspondencia entre ambas variables –mayor ocupación y menos desempleo– es relevante porque no siempre el descenso del paro se debe a la generación de puestos de trabajo, sino a la fuga de población en este territorio de demografía sangrante. Esta vez la población activa disminuyó en 3.300 personas, una cifra, pese a todo, nada desdeñable y que también contribuyó en parte a rebajar los índices de desempleo.

Por quinto año consecutivo, la tasa de paro de Castilla y León se anotó un nuevo descenso anual y se sitúa ya en el 11,2%, la proporción más baja desde el inicio de la crisis (en diciembre de 2008 era del 9,4%). Esta comunidad mantiene así su tasa de desempleo por debajo de la media de España, donde el 14,5% de la población activa demanda un puesto de trabajo. Ocupa el séptimo puesto del país, por detrás de País Vasco, Cantabria, Navarra, La Rioja, Baleares y Aragón. Y la tasa de paro autonómica es la mitad que en Andalucía y Extremadura, que se sitúan en los puestos de cola.

Por sexos, la mejoría resultó mucho más positiva entre las mujeres, que concentraron casi la mitad de los empleos generados el año pasado (16.100 ocupadas más frente a los 8.900 nuevos puestos masculinos) y también restaron uno de cada dos desempleados en la Comunidad (abandonaron la cola del Ecyl 19.100 mujeres y 9.200 hombres). Aunque ellas siguen soportando mayores índices de desempleo, la evolución anual ayudó a reducir la brecha entre hombres y mujeres. Tres décimas separan ahora la tasa de paro masculina (9,8%) de la femenina (12,9%), cuando el año pasado la diferencia superaba el medio punto.

Otro colectivo desfavorecido, el de los jóvenes, también registró un mejor comportamiento que el resto de los tramos de edad. Casi una quinta parte del empleo generado lo ocuparon los menores de 25 años el año pasado. En concreto, 4.700 chavales encontraron un puesto de trabajo y 3.500 abandonaron las listas del paro. Con ese comportamiento, la tasa de paro juvenil pasa del 32,3% al 25,5% en los últimos doce meses, casi siete puntos de caída. Y eso, en un contexto de aumento de los activos también en este colectivo, ya que la EPA contabiliza hoy a 1.300 jóvenes más que hace un año. Entre los mayores de 25 años la tasa de paro también bajó pero con menor intensidad, pasando del 12,7% al 10,4%.

Por sectores, sólo la construcción redujo su volumen de ocupados el año pasado al perder 2.900 trabajadores, un 4,27%. Mientras, el empleador sector servicios lideró la creación de puestos de trabajo el año pasado con 16.200 ocupados más. Porcentualmente, mayores incrementos registraron la agricultura (3.800 ocupados más, una subida del 6,3%) y la industria (8.000 nuevos puestos, un 4,7%). Por tipo de empleadores, el aumento de la ocupación se debió al impulso del sector privado, que palia la menor contratación en el sector público. De los 990.800 ocupados en la Comunidad, 776.100 trabajan para alguna empresa (26.100 más que hace un año, un aumento del 3%) mientras los 188.600 restantes son empleados de las administraciones (1.100 menos).

La cara menos amable de la estadística se dibuja, como es habitual, con trazos de precariedad en el empleo. La tasa de temporalidad aumentó el último año entre los asalariados tanto en el sector privado como en el público, donde la temporalidad despunta creciente. Las administraciones públicas contrataron a 8.200 temporales más en 2018, lo que representa una subida del 18,8% (mientras en el sector privado ese repunte fue del 1,7% hasta los 2.600 nuevos eventuales). El resultado es un significativo aumento de la tasa de temporalidad en el sector público, que pasa del 23% al 27,5%, casi medio punto porcentual de subida.

La ocupación a tiempo parcial también creció, casi un 4% en el último año, con 5.800 empleos con jornada incompleta. La tasa de parcialidad sube así dos décimas:el 15,7% de los ocupados trabaja a tiempo parcial.

Por provincias, la evolución resulta muy desigual. El mejor comportamiento lo registró Valladolid, con 17.100 ocupados más. Es decir, aquí se crearon dos de cada tres puestos de trabajo generados en toda Castilla y León, amortiguando la destrucción de empleo registrada en las provincias de Palencia, Salamanca, Soria y Zamora.

El balance vallisoletano no sólo es el mejor de la Comunidad, sino que también lidera el ranking nacional. Fue, junto a Málaga, la provincia española donde porcentualmente más creció la ocupación, un 8%. En términos absolutos, esos 17.100 nuevos puestos de trabajo sirvieron para sacar del paro a 9.400 inscritos. Y, además, para ‘absorber’ a los 7.700 nuevos activos contabilizados en el último año, un feliz incremento en el contexto de pérdida poblacional de este territorio.

En total, los 229.200 ocupados que hoy están registrados en Valladolid representan la cifra más elevada desde diciembre de 2014. Y el número de parados, con 26.100 demandantes el pasado mes de diciembre, es el más bajo de la última década para el cierre del año pese al ligero repunte registrado en el cuarto trimestre del año en comparación con el anterior (en septiembre la cola de parados era de 24.800).
El mercado laboral mejoró en también en León con 11.300 ocupados más:un aumento del 6,7%, el sexto más pronunciado del país. Otro 4% sumó Ávila, con 2.600 empleos creados en un año.

Por debajo de la media autonómica se situaron los aumentos de Burgos, donde la ocupación creció un 2% con 3.700 nuevos empleos, y Segovia, con una subida del 1% y 900 puestos de trabajo generados.
El resto de provincias destruyeron empleo durante el último año. Salamanca y Soria redujeron la ocupación un 2%(con 2.300 y 1.000 empleos menos, respectivamente). Las caídas más notables se registraron en Zamora y Palencia, ambas en los puestos de cola nacional, al retroceder un 4% (2.700 empleos menos) y un 7% (4.600 empleos menos), respectivamente.

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