Fiestas de El Burgo de Osma

Una mirada al futuro con el legado de la historia

El Burgo más hospitalario abre los brazos a la fiesta, a la vez que muestra todo su potencial social y económico

Contenido desarrollado para el Ayuntamiento de El Burgo de Osma

El Burgo de Osma se prepara para una de las citas más esperadas: la celebración de sus fiestas patronales en honor a la Virgen del Espino y San Roque. Vecinos y visitantes dan la bienvenida a seis días de tradición y diversión. Las peñas llenan los soportales, la Plaza Mayor se convierte en una mezcla de colores que enriquece la vida de la villa.

Vecinos y visitantes se reúnen con una misma misión: dar la bienvenida a seis días de tradición y diversión donde los malos momentos dan paso a la alegría, el anhelo, el deseo y los brindis con amigos ‘a golpe de porrón’. Días que permiten ver la esencia de un pueblo renovado, alegre, optimista y orgulloso, hasta la bandera de personal.

Llega el 14 de agosto, los nervios a flor de piel. Es el inicio de las fiestas patronales y se vive la pasión por volver a reencontrarse, por sentir que los años no pasan y ahí están de nuevo las peñas, indispensables en fiestas. Rojo, negro, azul, amarillo, da igual. Se trata de una amalgama que juega en un mismo equipo para cantar al unísono: «¡Que viva San Roque y la Virgen del Espino!».

El Burgo custodia un gran legado histórico, patrimonial y cultural, pero no por ello da la espalda a la apuesta por un futuro ilusionante en virtud de sus posibilidades actuales. La localidad sabe conjugar su memoria de siglos con el trabajo para posicionarse a la altura de los tiempos.

Empresas, servicios asistenciales, sector turístico y agroalimentario, comercios, centros educativos y en definitiva todos los vecinos suponen una suma que rema en una misma dirección.

Imagen de archivo de las fiestas en la Plaza Mayor de El Burgo.

El sector turístico y hostelero es uno de los más significativos y visibles de la villa. El Burgo recibe visitantes todos los días del año y sus negocios han sabido adaptarse para ofrecerles una atención profesional y de calidad. Una población de algo más de 5.000 habitantes cuenta con 800 plazas hoteleras repartidas en todo tipo de categorías, desde los hoteles más prestigiosos hasta casas rurales.

Reconocido como uno de Los Pueblos Más Bonitos de España resulta notable el aumento de los visitantes extranjeros a los que hasta ahora costaba acercar a la localidad. Aunque las épocas más altas son Semana Santa y el verano, la villa registra un gran número de turistas durante todos los meses del año, muy especialmente de la mano de las pioneras Jornadas de la Matanza del Restaurante Virrey Palafox, que este año celebrarán su cincuenta aniversario.

Alrededor de todos estos negocios turísticos es necesaria una gran red comercial de proveedores que no pueden bajar la guardia en cuanto a calidad e innovación. El Burgo está a la altura porque atesora una larga tradición de servicio a toda la comarca que se ha ido modernizando para adaptarse a las nuevas formas incorporando al turista entre sus clientes.

La labor cultural realizada en el municipio es también un punto importante de atracción turística, con diferentes eventos que durante el verano se convierten casi en varias citas al día que saben atraer al público con variedad y calidad. Una calidad cuyo nivel sube especialmente durante tres semanas de agosto previas a las fiestas patronales, de la mano de los Cursos de Verano de Santa Catalina, cuyo prestigio no deja de crecer logrando hacer de El Burgo un foco cultural de primer orden bajo la estela de su carácter universitario.

El Burgo de Osma tiene un indudable atractivo turístico.

El Polígono Industrial La Güera cuenta con empresas emblemáticas para El Burgo y la provincia. El sector de la automoción lleva casi medio siglo radicado en la localidad, con más de 400 trabajadores profesionalizados, un ejemplo de cómo desde el mundo rural soriano se puede alcanzar la máxima competitividad mundial. El transporte y la logística es otro de los buques insignia que, partiendo de la villa, lleva con orgullo su nombre por todo el continente. En La Güera trabajan también gran cantidad de pymes que ofrecen todo tipo de servicios en un polígono en el que se encuentran naves vivero y de alquiler promovidas desde el Ayuntamiento.

Empresas

Este polígono, además, dispone de espacios a precios competitivos para que puedan instalarse en él todos aquellos que lo demanden. La posición geográfica de El Burgo en el mapa es ventajosa para muchas empresas. La Güera se conecta directamente con la Autovía del Duero gracias a una carretera promovida desde el Ayuntamiento con el apoyo de otras instituciones.

Desde el IES Santa Catalina no se vive de espaldas a las posibilidades que ofrece el polígono burgense; ofertan entre sus enseñanzas las titulaciones que pueden formar a futuros trabajadores de sus empresas. El Santa Catalina imparte, además de ESO y Bachillerato, ciclos formativos en gestión administrativa, mantenimiento electromecánico y logística y transporte.

Los cursos de verano de Santa Catalina consolidan a El Burgo como referente cultural.

El sector agroalimentario también lleva años ganando peso en la localidad, el buque insignia es la gran plantación de manzanos, pero también hay otras iniciativas que van en esa dirección. Las manzanas de La Rasa suponen la extensión más grande de Europa de este producto y cada vez son más los trabajadores que se suman al proyecto tanto de forma continuada como en los picos de recolección y trabajos de temporada. A esta fruta se están añadiendo otros productos con el denominador común de la altísima calidad. En la villa no faltan los torreznos de Soria con marca de garantía, las alubias de la Vega, los embutidos y la repostería tradicional y de innovación, entre otros. En este recorrido no puede obviarse un recordatorio para los agricultores burgenses, que todavía hoy siguen realizando su labor y para aquellos que, durante siglos, trabajaron para que hoy se disfrute de su legado en forma de singularísimos productos como el cardo o las alubias.

Servicios asistenciales

Entre las obligaciones de la sociedad actual está la de garantizar el bienestar de sus mayores y en El Burgo sus vecinos pueden estar atendidos sin salir de su pueblo. Cuatro residencias ofertan servicios a la medida de todas las necesidades: instituciones religiosas, privadas y públicas que también ofrecen centro de día, resultan un añadido fundamental. En ellas residen un gran número de burgenses y muchos otros venidos de fuera que eligen la localidad para descansar. No hay que olvidar que en estos centros encuentra empleo una gran cantidad de trabajadores que se han ido especializando y formando con el paso de los años para ofrecer todas las garantías en el trato con los mayores. También es reseñable el sector de la ayuda a domicilio.

La atención a la salud es fundamental para poder ofrecer calidad de vida a los vecinos. Tanto es así que hace escasos días, el propio presidente de la Junta de Castilla y León se desplazaba a la localidad para anunciar el espaldarazo definitivo a la construcción del nuevo centro de salud.

Para los más pequeños, el pueblo cuenta con dos guarderías y el Colegio Público Manuel Ruiz Zorrilla brinda el servicio de madrugadores y comedor que consiguen paliar las necesidades de horario de algunas familias. En la época estival, el Ayuntamiento costea con fondos propios el programa Crecemos en Verano y de nueve de la mañana a tres de la tarde facilita la conciliación familiar por un precio simbólico.

Ese municipio que trabaja cada día por no bajar la guardia y permanecer como referente para los turistas que vuelven a su tierra con un buen sabor de boca convierten a El Burgo en una localidad con un gran peso histórico que ha sabido aprovechar su patrimonio y su cultura para mirar al futuro con optimismo.

Antonio Pardo, alcalde de El Burgo de Osma.

«Las fiestas son un fiel reflejo de nuestra sociedad»

Desde el año 1600, cada verano en agosto, El Burgo de Osma se prepara para una de las citas más esperadas, sus fiestas en honor a la Virgen del Espino y San Roque. Una ocasión única para que las calles se llenen de emoción, alegría, sentimiento y miles de recuerdos. A escasos días de su inicio, Antonio Pardo, alcalde de la villa, invita a todos a disfrutarlas.

Pregunta.- Han pasado 365 días desde las últimas fiestas. ¿Qué balance hace de todo este año?

Respuesta.- Ha sido un año gratificante, con muchas tareas y proyectos, intentando ajustar la realidad de El Burgo de Osma a nuestra situación económica. Hemos sacado adelante el centro de salud, estamos trabajando en la propia travesía de El Burgo de Osma, que marcará un antes y un después en materia de infraestructuras. Estamos con la remodelación de la terminal de autobuses y trabajamos por ayudar al sector comercial, como venimos haciendo los 365 días del año, además de preparar todas las actividades culturales. Hemos trabajado para no incrementar los impuestos y gestionar adecuadamente todos los servicios municipales, estando muy atentos de las cosas del día a día, probablemente con fallos porque evidentemente la sociedad es muy exigente. Queremos las cosas de inmediato y cuando no se produce así surgen enfados, por lo que tratamos de adelantarnos a los acontecimientos y ofrecer soluciones antes de que el vecino nos advierta de algún problema. Las cosas no se hacen por casualidad, hay un trabajo, una preocupación, un interés, un desarrollo para que cualquier persona que venga, en cualquier época del año, pueda ver actividades, como los cursos de verano, que marcan un prestigio en El Burgo.

P.- ¿Son las fiestas patronales un reflejo de cómo son o se muestran los burgenses al margen de esos problemas?

R.- No tiene que ser una muestra, sino un ejemplo. Las fiestas son de todos y para todos. El año tiene 365 días para poder rivalizar en muchas cuestiones, pero rivalizar en aspectos que están dentro de nuestra propia identidad, esencia e historia, como lo son las fiestas, son la muestra de que no podemos despistarnos en ningún momento. Las discusiones y los puntos de vista diferentes pueden tratarse en muchos momentos del año. Todos tratamos de hacer las cosas de la mejor manera posible y el Ayuntamiento gestiona un presupuesto municipal que es de todos los vecinos del pueblo, por lo que no podemos despistarnos. Insisto, las fiestas son por y para todos y no puede haber ningún tipo de diferencias.

P.- Hablando de momentos… ¿con cuál se queda?

R.- Guardo muchos recuerdos porque toda mi infancia la he vivido en la Plaza Mayor de El Burgo y por aspectos familiares las he visto muy de cerca, con los disparos de cohetes, el desfile de la Banda, la salida de los gigantes y cabezudos… Esas emociones no se olvidan, como tampoco olvidamos a tantas personas que ya no están con nosotros y siempre tenemos un recuerdo especial para ellos. Pero el momento de la coronación, darle el autoritas a la reina y las damas de las fiestas, que simbolizan a la juventud, es un momento culmen en el balcón del Ayuntamiento, viendo la Plaza totalmente rebosada. La ofrenda floral a la Virgen del Espino, como burgense que soy, es algo que me motiva, así como la procesión de San Roque, que me llena de recuerdos de mi familia, de mis abuelos. Los que todavía tenemos una esencia muy profunda de El Burgo de Osma tenemos que contagiarla a los que vienen aquí.

Banda por las calles de El Burgo

P.- ¿Y cómo se contagia esa esencia?

R.- Con discurso y con actividad, sobre todo enseñando lo que tenemos. Siempre digo que aunque tengas un paño extraordinario, si lo guardas en el arca, no lo vas a vender nunca. Hay que sacarlo, ofertarlo y venderlo. Nuestro paño es nuestra historia, nuestras tradiciones y nuestro pueblo. Son nuestros antepasados los que han trabajado tanto por tener esta joya que tiene El Burgo.

"Nuestro es nuestra historia, nuestras  tradiciones y nuestro pueblo"

P.- Ese paño del que habla repercute en el turismo en la villa.

R.- Evidentemente. La marca de calidad y prestigio que ha conseguido El Burgo de Osma repercute en todo. Las fiestas siempre son un fiel reflejo de lo que hay en nuestra sociedad. Por ese motivo, tienen que ser momentos de tranquilidad, sosiego, colaboración y de ir todos juntos para que lo más representativo de los 365 días del año, que son nuestras fiestas, hablen de la mejor manera posible. Siempre hemos tenido la mano tendida a aquellos colectivos, entidades o grupos que quieran participar o colaborar con la confección de las fiestas porque al final son un reflejo de nuestra sociedad.

P.- Nuevos tiempos y nuevas ideas. ¿Se pueden compatibilizar los cambios manteniendo la tradición?

R.- Todas las fiestas tienen tradición. Nos empeñemos como nos empeñemos estamos celebrando la Virgen del Espino y San Roque desde hace mas de 400 años, por lo que hay una tradición y una esencia que la hemos inculcado de abuelos a padres, de padres a hijos, de hijos a nietos y que esta ahí. Es evidente que la sociedad cambia y que a lo mejor hay personas a las que no les guste los toros y quieran otra cosa paralela. Todo se puede estudiar, pero hay que ver la dimensión de lo que preparas y de lo que pueda repercutir en el resto del ámbito festivo. Lo que es el arranque del día con las dianas, el mediodía, las charangas, las peñas participando, las cucañas, la subida y la bajada a los toros, el baile de La Rueda, las grandes verbenas en la Plaza Mayor, los almuerzos en las peñas, todo eso es tradición. El Burgo es un pueblo de referencia, a la vanguardia de muchas cosas, que se ha adelantado a cantidad de problemas que se han resuelto. Independientemente de la ideología o la religión, tenemos las mejores fiestas. Por ello, hay que caminar por el sendero de la diversión y de la participación, sin estrés. Cada uno puede hacer la fiesta como considere oportuno, no creo en el intervencionismo de las administraciones públicas. Tenemos un barco ideal, con un programa de actividades extraordinario en el que poder participar, y creo mucho en la participación individualizada de la gente.

P.- De lo que no hay duda es de que todo conlleva una gestión.

R.- El mundo de la vida municipal es muy amplio, es la administración más cercana al ciudadano y a la que todo el mundo va a preguntar sobre el problema que tiene. Por ese motivo, es importante tener un equipo potente, como el que tenemos gobernando en la Casa Consistorial, con mucha coordinación de la alcaldía y la experiencia de una serie de años que te permiten detectar y organizar los asuntos de manera ágil. Es fundamental la toma de decisiones, anticiparse, pero tener un Ayuntamiento sin endeudamiento, eficaz, que nos permita hacer frente a todas las necesidades que tenemos es fundamental. Este mes de julio he firmado 87 nóminas de plantilla y me gustaría trasmitir a aquellos que piensan que nos esforzamos solo con la llegada de los turistas, que trabajamos en todas las épocas del año. Un Ayuntamiento es una caja de resonancia en todos los ámbitos, cualquier cuestión repercute en la vida cotidiana de los ciudadanos, por ese motivo hay que pensarse muy bien las cosas, sabiendo que hay que hacer cambios y que se necesitan soluciones. El que no se equivoca nunca es el que no toma decisiones. Para venir a la casa de tu pueblo, al Ayuntamiento, y no ejercer, no tramitar, no dirigir, no plantear proyectos, sería mejor quedarse en casa.

P.- Un último mensaje para vecinos y visitantes.

R.- Que disfruten y desconecten. Que se olviden de los problemas del día a día, que ya vendrán después, que bailen y celebren los momentos bonitos de todo el recorrido de lo que supone un día en las fiestas, desde el principio de la mañana con las dianas hasta el final con el baile de la Rueda o el baile de la orquesta. Que la gente tenga la sensación de que está en el mejor pueblo de España.